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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Choque de cometas. Reseña de “De la monarquía”, de Dante Alighieri



ALIGHIERI, DANTE. (1310) De la monarquía, Biblioteca Losada Contemporánea,  Buenos Aires, 1966, traducción del latín de Ernesto Palacio.





Nacido en Florencia, Dante Alighieri (1265-1321) fue un activo partícipe de la vida política itálica, marcada por el conflicto entre güelfos (imperialistas) y gibelinos (papistas), originado en una disputa de casas alemanas. En 1289 luchó en la Batalla de Campaldino junto a los Caballeros Florentinos Güelfos, ocupando luego órganos deliberativos florentinos y funciones diplomáticas. Iniciada una división y luchas violentas entre güelfos, hacia 1302 se verá expulsado de Florencia hasta su muerte. En 1310, año de la invasión a Italia de Enrique VII de Luxemburgo, Dante publicará una obra teórica escasamente divulgada y reconocida: su tratado De la monarquía. En ella, el autor intenta resolver las disputas entre el poder espiritual y el poder temporal y su incidencia conflictiva al poner en cuestión la legitimidad del ejercicio de poder de los distintos soberanos.
La primera cuestión que desarrolla Dante en su “Primer Libro. Necesidad de la Monarquía” es el deber de los intelectuales en hacer público su entendimiento sobre lo político como contribución a los pueblos. A través de este saber/deber, se introduce en la descripción de la Monarquía, institución de gobierno que caracteriza como “Imperio, Principado Único”. El hombre, criatura especializa con una propiedad de género (la potencia intelectiva) encuentra  su máximo desarrollo en la felicidad que garantiza le orden de la paz. “Como la parte es al todo, así el orden parcial al total”. Siguiendo planteos aristotélicos, entiende que la universalidad humana pertenece a su universo, por un principio de unicidad, representado en la figura del Monarca. Este monarca ejercitaría su función política por características personales de virtud (“austeridad”, “rectitud”), carisma (capacidad de “disponer de los otros”) y un ejercicio de poder de hecho (“jurisdicción universal”). La mejor disposición de loso súbditos y la necesidad de encauzar los litigios entre partes, reconocidas formalmente como soberanos menores, ameritarían la acción de este representante a la finalidad de 1) otorgar bienestar, 2) ordenar a un fin y 3) evitar la división. Esta situación favorece el mejoramiento humano debido a que es perfecto e imita la ejemplaridad, favoreciendo el goce de la libertad al asegurar la concordia y la paz.
Dante guarda una visión peyorativa hacia la democracia, la oligarquía y la tiranía, considerándolos regímenes tortuosos que “mantienen en la servidumbre al género humano” por obra de “políticos tortuosos”. Por el contrario, reyes y aristócratas gobernarían haciendo que el género humano “vive por sí y no por gracia de otro”, haciendo “pueblos celosos de la libertad”.
Seguidamente, Dante expone las razones que han favorecido el protagonismo histórico del pueblo romano, en una legitimidad fundada en al “lumbre de la razón humana” y “rayo de la divina autoridad”. En principio al pueblo romano, por ser el más noble, le correspondería gobernar sobre los otros, según lo constata Virgilio en la herencia del divino Eneas, héroe “piadoso” y “justo” que aglutinaría un crisol cultural de cada una de las tres partes de la tierra tripartita: Europa dio a su abuelo Dárdano, África a su abuela Electra y a su esposa Dido y Asia a sus abuelos más próximos (tal el caso de Asaraco de Frigia). Del mismo modo, los romanos se habrían visto favorecidos por numerosos milagros, tales como la dación de escudos desde el cielo en una batalla dirigida por Numa, el graznido de gansos que advirtió sobre la invasión gala o el granizo que afectó a los fenicios cuando Roma parecía conquistada. Entiende Dante que el obrar de los romanos ha sido virtuoso y suficientemente demostrado en Cincinato (que abandonó rápidamente el cargo de dictador al cumplir el mandato del Senado), Fabricio (quien siendo de humilde condición, no se dejó sobornar), Camilo (que libertando Roma, aceptó el exilio impuesto por los habitantes de la ciudad), de Brito y Marco catón (por su celo republicano) y de Mucio (quién sacrificó su mano para demostrar lealtad a Roma). El pueblo romano, al someter el mundo, persigue el bien público al establecer el derecho, aspecto que otorgaría legitimidad a la conquista.
¿Cuáles son los fundamentos para avalar la jurisdicción
en la disputa del poder temporal y el poder espiritual?
La naturaleza ordena las cosas, interviniendo una serie de operaciones necesarias y multitud de agentes. El juicio de Dios puede entenderse por revelación simple, comprendiendo la “decisión espontánea de Dios” (puede ser expresa o por signos) o “por ruegos”. Otra forma de expresión de la voluntad divina es la revelación pro combate puede darse “por suerte” (interviniendo una acción divina) o “por certamen” (consistente en un duelo). El pueblo roano predominante sobre los otros pueblos conquistadores, en pugna por ejercer el Imperio, adquiere sus posesiones por duelo, cuidándose de obrar con justicia tal como lo recomiendan los tratadistas militares Tulio y Vegecio. Así, los combates entre Eneas y el rey Turno, el enfrentamiento entre los Horarios y los Curiacios y las sucesivas luchas contra sabinos, samnistas, Pirro y cartagineses habrían conformado disputas justas por conducir y ceñir al universo en el orden imperial. Una evidencia de la legitimidad divina dada a Roma estaría dada en la inscripción por edicto de Cristo como hombre al nacer y en la aceptación del castigo administrado en la jurisdicción romana de Pilatos.  
La legitimidad de la jurisdicción exclusiva universal es la temática inspiradora que se aborda de lleno en el “Tercer libro. Que el cargo de la monarquía o Imperio depende inmediatamente de Dios”.  Comienza con una cita de Daniel: “Cerró la boca de los leones y no me hicieron año, porque en su presencia encontró en mí justicia”. La frase se introduce para retomar la vinculación entre naturaleza y plan divino, considerándola ajustada a un fin ¿Podría entonces el Imperio nacer, perdurar y consolidar una superioridad de fuerzas frente a cualquier otra forma de poder sin una jurisdicción divina? El problema radicaría, según el autor, en la negación obstinada del Sumo Pontífice, sensualistas hombres de la Iglesia y decretalistas (estudiosos de las doctrinas de la tradición de la Iglesia Católica), quiénes “por la niebla de la codicia o la pasión, no disciernen la faz divina de la elección humana”.
A continuación se repasan las distintas teorías papistas sostenidas en las Sagradas Escrituras.

·         Según el Génesis, Dios hizo dos grandes luminarias referentes a dos regímenes, siendo la mayor el Sol (el poder espiritual) y la menor la Luna (temporal).
·         Del texto de Moisés, se extrae que del linaje de Jacob surgen estos dos regímenes, antecediendo Leví (representación del poder espiritual) sobre Judá (poder temporal)
·         Del libro de reyes, se invoca al nombramiento y deposición de Saúl bajo la intercesión de Samuel.
·         Se señala el texto de Mateo, sosteniendo que Cristo recibió la concentración de ambos regímenes al recibir incienso y oro.
·         La frase de Cristo “Y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”, de lo que se arguye la autoridad del sucesor de Pedro. Otro tanto sucede con el señalamiento de “He aquí las dos espadas” a Pedro.

Estas argumentaciones son citadas una a una y cuestionadas. El ser de las cosas, la falsedad de la autoridad de nacimiento, la legitimidad especialísima de los excepcionales casos de mandatarios de Dios, la confusión entre la autoridad de Cristo y la de Pedro y sus sucesores y la interpretación de la espadas como símbolo de defensa de la fe en el mundo terrenal son algunos de los argumentos con que se dan por refutadas. Otro tanto sucede cuando se relaciona la historia del Imperio y el Papado, en donde la donación de Roma por Constantino y la recepción de la dignidad imperial de Carlos por el Papado son gestos del poder espiritual que consolidan un poder superior preexistente.
La autoridad del Imperio es independiente entonces, por principio, del poder espiritual. La expresión de la Iglesia militante representada en Cristo evidenciaría la autoridad del Mesías únicamente en el reino de los cielos. El hombre, punto medio entre lo corruptible y lo incorruptible, ha sido destinado por la Providencia en una “doble dirección”: ser guiado por la verdad revelada hacia la vida eterna por la Iglesia y la de vivir en la paz y libertad forjada por el Imperio. Ello no implicaría que el Monarca cercenara o atacara la potestad del Romano Pontífice, sino que la propuesta final es la reverencia al último de modo  que la virtud irradie sobre el orbe terrestre.
La edición contiene una valiosa exposición de Juan Llambías de Acevedo, profesor de la Universidad de Montevideo, leído en la Muestra Bibliográfica de la Filosofía católica que tuvo lugar en Buenos Aires en noviembre de 1939. Allí, desarrolla las ideas del período histórico, la disputa teórica sobre la superioridad de los poderes desde el Papado de Gelasio I, dando testimonio finalmente de los nuevos ribetes de la cuestión que lo vuelven un problema real y no ficticio.

La obra aborda un tópico recurrente de la Edad Media referido al imperium unviversalis pero cuyo aspecto esencial continúa irresoluble y plenamente vigente: la determinación de la legitimidad de una jurisdicción universal en un contexto de disputa dual ¿Qué soportes legitiman una posición? ¿Dónde quedan los límites de acción y representación de un poder soberano?

martes, 12 de noviembre de 2013

"El campo argentino. Crecimiento con exclusión social", de Lattuada y Neiman


LATTUADA, MARIO y NEIMAN, GUILLERMO. (2005) El campo argentino. Crecimiento con exclusión social, Capital Intelectual,  Buenos Aires, 2005, ISBN 987-1181-37-X.

 
El modelo productivo argentino evidenciaría una continuidad de la histórica retracción del Estado argentino en materia agropecuaria a partir de la década del 80, destacando en cambio la importancia dada en sucesivos gobiernos a las Juntas Nacionales de Regulación, instrumento que dotaba de numerosas facultades al Estado no sin importantes compromisos en materia de resguardo, calidad, sanidad e innovación de producción así como de incentivos, insumos y previsibilidad a los productores.
 
A partir de la década del noventa se habría profundizado la aceleración de la desregulación del Estado, suprimiéndose organismos y con ello las influencias de las entidades del sector que los habían hecho propios. Esto confluirá en una nueva visión estatal en que las pequeñas y medinas explotaciones  de la pampa húmeda  serán reconocida como inviables, al tiempo que la competencia sin límites por el alquiler de tierras habría derivado en la suba de su precio, provocado el endeudamiento, aspectos que sumados a una falta de disponibilidad financiera se sumaron a las causas de la falta de adaptación en un modelo tecnológico cada vez más intensivo.

Uno de los grandes problemas del actual modelo agrario estaría dado en el escaso mercado laboral generado, que los autores asimilan al propio de los países desarrollados. Los puestos de trabajo requeridos, además, se caracterizarían pro problemas para registrar a los trabajadores (incluyendo las situaciones de subdeclaración de los establecimientos que los ocupan), las limitaciones de los instrumentos de relevamiento existiendo importantes volúmenes de trabajo en negro e incrementos de ingresos no ceñidos a antigüedad, capacidad o educación.

 Una característica del nuevo modelo productivo es la aparición de empresas controladoras de grandes extensiones de tierra. Tres casos paradigmáticos estarían dados en el ascenso del Grupo Benetton, IRSA (George Soros) y los Grobo Agropecuaria S.A. Paralelamente, las organizaciones de representación del sector habrían modificado sus objetivos yu estrategias de intervención: si entre 1930 y 1990 los sistemas de mediación entre el Estado y la sociedad fueron variados, consistiendo básicamente en acciones de presión, colaboración y colonización de las agencias estatales, una mayor heterogeneidad de intereses en el agro y el desplazamiento del Estado como centro de conflicto –básicamente a partir del manejo del tipo de cambio y retenciones a las exportaciones-.

 Este nuevo escenario dio planteo a un conjunto de problemas y desafíos a resolver dada la perdida de eficacia y funcionalidad de la red institucional creada para el diálogo público-privado durante la etapa de sustitución de importaciones, ante lo cual se esperaba el desplazamiento del contenido político-ideológico de las patronales por una actividad propositiva y de colaboración. Del mismo modo, las organizaciones se habrían visto perjudicadas ante una mayor demanda de eficiencia y cobertura paralelamente a un retroceso de participación, número de asociados y la desaparición de fuentes históricas de financiación. Esto habría llevado a una mayor interrelación entre las organizaciones y el Estado en la implementación de políticas dirigidas al sector, con el aporte de profesionales y técnicos vinculados a las entidades y la promoción de una mayor articulación de intereses entre los distintos eslabones de las cadenas productivas.
 
La situación del sector hasta 2005 evidenció que los mecanismos  tradicionales de representación y mediación de intereses se mostraron ineficaces e insuficientes para dar una respuesta adecuada a los problemas d rentabilidad, capacidad de reproducción de las pequeñas y medianas explotaciones y deterioro de las condiciones de vida en el mundo rural, lo cual se tradujo en una demanda de transformaciones en las formas asociativas y en sus estrategias de acción colectiva.
 Analizar el modelo productivo de cada Estado implica repensar sus posibilidades de desarrollo y sus condiciones sistémicas en la división mundial de la producción. Siendo indispensable pensar la relación entre trabajo y posibilidad nacional, el texto de Lattuada y Neiman nos advierte de la inestabilidad de las pujas al interior de la sociedad y las implicancias de una profundización en el mercado mundial al instrumentarse modelos intensivos, con un retorno coyuntural a un escenario pre-convertibilidad para la relación Estado-corporaciones agrarias pero en el que todo, siempre, está por realizarse.

viernes, 20 de septiembre de 2013

"Miseria de la Filosofía" (1847), de Karl Marx


  Marx, Karl. (1847) Miseria de la filosofía,  Gradifco,  Caseros, 2010, ISBN 978-987-571-027-6, traducción de Alicia Varela.
         Redactada en francés durante el invierno de 1846-1847 y publicada en París en 1847, Miseria de la Filosofía constituye una crítica vehemente a Sistema de las contradicciones económicas o Miseria de la Filosofía de Pierre Proudhon, a modo de oportunidad de exposición de ideas personales en una diferenciación clara con los ideales filantrópicos del reformismo pequeño burgués, síntesis de un pensamiento originado en la sociedades modernas a fuerza constatar la violencia ejercida sobre los cuerpos en las relaciones sociales de producción vigentes, sostenidas por la dominación burguesa legitimada por el Estado en el auge del capitalismo.

En el “Capitulo I. Un descubrimiento científico”, Marx ahonda en la construcción de los valores. Así, en la “Oposición del valor de utilidad y valor de cambio”, contrasta la teoría de la división del trabajo en Proudhon, que señala su origen en la imposibilidad de un individuo en satisfacer múltiples necesidades; contrastando esta visión, señala el olvido del valor de cambio y su relación con la demanda y cantidad de los productos. Marx, citando a Sismondi y Lauderdale para exponer la relación entre precio y demanda frente a la suposición de una relación entre valor útil y valor cambiable, señala en Proudhon una minimización del funcionamiento del intercambio a “formas rituales”.

En “II. El valor constituido o el valor sintético”, ataca las teorías de valor en Proudhon, desestimando la idea de una cantidad de tiempo de trabajo utilizado en el producto, sosteniendo la pérdida de influencia de la ley de oferta y demanda al tiempo que la injusticia de los intercambios provocada por la generación de plusvalor provocaría un sistema de desigualdades.

Seguidamente, en “III. Aplicación de la ley de las proporciones de valor”, Marx continúa la discusión refiriéndose al valor de la moneda y del excedente del trabajo. Sobre la moneda, Marx cuestiona la importancia primitiva atribuida por Proudhon a la valoración del oro, cuyo valor no se estimaría por sus costos de producción ni por una relación de cantidad sino por servir de agente  universal de intercambio. En cuanto al excedente del trabajo, Proudhon considera que la utilización de tecnología y la producción permanente favorecerían a los trabajadores en un proceso de prosperidad permanente, en tanto que los obreros en situación industrial inferior se verían perjudicados. Marx quita fundamentos al optimismo proudhoniano, aduciendo que la prosperidad de unas clases frente al deterioro de otros sería una consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas, propia de relaciones entre clases y no de individuos.

Marx defiende la opción revolucionaria y
desestima la teoría reformista de Proudhon.
En el Capitulo III. Metafísica de la política, Marx desarrolla una crítica a siete principios de la interpretación del funcionamiento de la economía en Proudhon; de este modo Marx ataca la abstracción de las categorías económicas, desvinculadas de un origen histórico y contempladas como producto de la razón pura (primera observación); a la exploración de las categorías económicas a través de la dialéctica hegeliana que explicaría procesos y categorías como productos del pensamiento y no de relaciones de producción (segunda observación); a la falta Proudhon de categorías que expliquen en por la dialéctica de las relaciones económicas en las fases sociales (tercera observación); a la idea de análisis sobre la conveniencia de las categorías económicas, en contradicción con la gravitación de las definiciones que el movimiento dialéctico define por sí mima (cuarta observación); la caracterización de la dialéctica como movimiento de una “moral completamente pura” y no un movimiento de la razón absoluta (quinta observación); la falsedad de la eternidad de los conceptos. Si Proudhon considera  que la igualdad es la hipótesis superior derivada  de una serie de hipótesis particulares previas, con éxitos y fracasos en la búsqueda, Marx considerará que las transformaciones económicas de la Modernidad en la propiedad rústica han expulsado en forma creciente al campesinado, al tiempo que admite la idea de igualdad como una tendencia propia del siglo XIX. De este modo, Marx cuestiona la pretendida síntesis de Proudhon señalando que no se trataría específicamente de desarrollar una ingeniaría social  resultante de la crítica a la economía y las buenas intenciones, lo que constituiría una cientificidad precaria, sino considerar las relaciones de producción existentes como determinantes de la situación social.

Seguidamente, en “II. La división del trabajo y las máquinas”, vuelve a desestimar las abstracciones de Proudhon y sus posicionamientos reformistas, que implicarían un desconocimiento sobre el proceso vigente, que paradójicamente engendra una división del trabajo en los talleres y una ignorancia del oficio. En “III. La competencia y el monopolio”, Marx continua el sentido de su crítica, y al referirse a la idea de monopolio y competencia como conceptos antagónicos, el autor aduce las derivaciones de uno en el otro, dándose indistintamente. La competencia, en este análisis, no sería una necesidad humana sino una necesidad histórica. El análisis sobre la incorporación del valor de la propiedad en la sociedad burguesa es tratada en “IV. La propiedad o la renta”, que específica frente a Proudhon el origen de la propiedad en la renta, no siendo la propiedad un origen psicológico y moral sino una extracción de renta, ni la tierra un productor de interés sobre un capital que nunca se aniquila al existir mejoras que rebajan el valor de la propiedad.

El apartado que cierra el libro es “V. Las huelgas y las coaliciones de los obreros”, que Marx inicia contradiciendo la relación formulada por Proudhon entre salario e inflación, señalando el abaratamiento de costos en la reacción burguesa de reemplazar trabajadores con maquinarias. Seguidamente, repudia la intervención de socialistas y economistas quienes por distintos motivos instarían al proletariado a no organizarse. La formación de coaliciones obreras en Inglaterra, con un poderío creciente, sería un indicio de una lucha próxima entre clases.

Tras recorrer todos estos argumentos, Marx señala sin vacilaciones una resolución drástica e inminente en torno a la problemática de la cuestión social, alojada no en la simpleza de una decisión administrativa incluyente en la pugna política, que acaso Proudhon había pretendido no mencionar: sólo la revolución será condición de emancipación de la clase trabajadora.

martes, 3 de septiembre de 2013

"Si éste no es el pueblo. Hegemonía, populismo y democracia en Argentina" (2010), de Eduardo Rinesi, Matias Muraca y Gabriel Vommaro (comps.)

Rinesi, Eduardo; Vommaro, Gabriel y Muraca, Matías (compiladores). (2010) Si éste no es el pueblo. Hegemonía, populismo y democracia en Argentina,  Instituto de Estudios y Capacitación de Universidad Nacional de General Sarmiento,  Buenos Aires, 2010, ISBN 978-987-630-042-1.

Desde hace poco más de una década, América Latina asiste a un inesperado proceso de rechazo a las políticas neoliberales al tiempo que la gradualidad de la politización subcontinental conforma con frecuencia períodos de álgida deliberación pública. El ascenso de liderazgos convocantes, fortalecidos en su ruptura con las formas de los partidos en crisis y en la proyección de nuevos objetivos de gobierno y la instalación de una nueva agenda política y formas posibilita un retorno de la discusión sobre la institucionalidad y el rol de la representación política. Los artículos recogidos surgen en su mayor parte de las discusiones sostenidas en el curso del seminario de posgrado “Hegemonía, populismo, decisión” dictado en la Universidad Nacional de Mar del Plata en el marco del Programa Gratuito de Formación y Capacitación Docente en 2007.

La obra se inicia con el bloque Populismo, república y democracia. Concepciones sobre lo político, comprende la emergencia actual de la utilización del concepto de populismo, narrando su origen académico, la utilización peyorativa en la actualidad y su vinculación discursiva con la conflictividad institucional y el orden republicano, explicitando parcialidades retoricas y vacíos argumentativos que viabilizarían un enfoque teórico constructivo capaz de aunar democracia y república.

En “Concepciones de la política, miradas sobre el populismo”, Ariana Reano repasa la aparición del concepto de populismo, su interpretación en las teorías de Laclau, Vilas y Aboy Carlés y su aparición en la interpretación de los escenarios políticos recientes afirmando su referencia con el orden de lo incierto y la mediación inescindible de juegos del lenguaje.

Luego, en “Otra separación de poderes. Soluciones democráticas a problemas republicanos”, Sergio Morresi analiza la idea de un “consenso institucional republicano” como respuesta a las formas implementadas tras la llegada al gobierno de Néstor Kirchner, examinando causas institucionales de la fortaleza del poder ejecutivo, la degradación del rol de la representación política y la necesidad (no promovida por la dirigencia política) el poder electoral al poder estatal.

“Populismo y república. Algunos apuntes sobre un debate actual”, es una exploración de Eduardo Rinesi y Matías Muraca sobre los significados recientes atribuidos al concepto político de populismo, su cuestionamiento por la tradición liberal (anticonfrontativa) y marxista (contraria a la unidad de clases) arribando finalmente al sentido del conflicto como potencia instituyente de expansión de derechos bajo la forma de gobierno republicana.

El segundo bloque, Variaciones sobre el concepto de hegemonía, analiza la construcción de sentido y dominación que traviesa a los momentos de lucha política.

A través de “Hegemonía, dialéctica de la diferencia”, Matías Muraca considera los aportes de Antonio Gramsci y Raymond Williams para el análisis del concepto de hegemonía, en que intervendrían un enfoque filosófico-conceptual, económico-corporativa hasta abordar el momento de hegemonía política, la intervención  de una identidad aglutinante y una consecuente diferencia  divisoria y la conformación de relaciones de producción política a través del bloque histórico.

En “Hegemonía y furor. Notas sobre el concepto de hegemonía en Antonio Gramsci y Norbert Elias”, Enrique Andriotti Romanin focaliza una descripción del pensador alemán, su visión weberiana en la conformación hacia el monopolio de la violencia, las pugnas y sucesivas eliminaciones en la competencia y lucha por la adquisición del poder, siendo la evolución histórica la resultante de las luchas por el poder.

El bloque Dos cuestiones asociadas: la cuestión del liderazgo y la cuestión del clientelismo, se problematiza los elementos movilizantes de los liderazgos y sus capacidad para el ejercicio de un poder centrípeto.

En “Variaciones sobre el líder. Perón, la liberación nacional y el rol del intelectual revolucionario en Argentina (Rodolfo Puiggrós, 1955-1973), Rodolfo Luis Tortorella revisa la forma del discurso histórico, la interpretación del peronismo en términos exclusivamente clasistas y la interpretación puiggrosiana que visualizaba en movimiento popular de masas una superación de la democracia formal del liberalismo burgués y en el liderazgo de Perón un instrumento de los trabajadores para realizar sus objetivos, en la urgencia de una intelectualidad que debería construir una teoría revolucionaria adecuada a las particularidades del contexto, situación que hará mudar los supuestos teóricos marxistas hacia un nacionalismo popular revolucionario del mismo modo que el reconocimiento del protagonismo en las masas hacia la figura del general Perón, acaso una decisión de acompañar a las mayorías por encima de las proyecciones ideológicas personales.

“Poniendo la casa en orden. La crisis de Semana Santa de 1987 como crisis del discurso hegemónico sobre la democracia” es un análisis de Mariano D. Fabris sobre la irrupción del liderazgo de Raúl Alfonsín en la escena política y la expectativa social construida a través de una retórica asociada a la promesa de instituir un orden social armonioso que condena la violencia del pasado, y la lenta desintegración de la legitimidad ante las presiones militares y la consecuente claudicación a las demandas carapintadas.

En “Diez años de Favores por votos. El clientelismo como concepto y como etiqueta moral”, de Gabriel Vommaro, se repasa la publicación y vigencia de la novedosa obra de Javier Auyero en que se vinculaban las prácticas asistencialistas como configuradoras de la relación política entre los sectores de bajos recursos y el peronismo, ante lo cual el autor se interroga sobre el sojuzgamiento subyacente en la categoría ante la visibilidad de otras  relaciones de mediación y dependencia en la sociedad civil.
El bloque que cierra la obra, Populismo y medios, recoge dos textos asociados a la conflictiva relación entre la democracia popular latinoamericana reciente y medios de comunicación concentrados, una temática recurrente en el análisis político contemporáneo que expresa una pugna por representación e interés de actores políticos, que aunque no legitimados por voto popular, ejercen presión por definir las políticas de los Estados.

 “Crónicas estigmáticas. El diario La Nación frente a los populismos latinoamericanos” es un texto de María Fernanda Díaz sobre las características del diario argentino, por consumo y lineamientos una reconocida publicación de clase y su reacción en el contexto argentino frente a la influencia regional del presidente venezolano Hugo Chávez Frías. Realiza un repaso sobre las condenas del diario al peronismo denunciando la “ideologización”, “caudillaje” y “demagogia” del gobierno; su apoyo al proyecto de “desperonización” de la Revolución Libertadora; el apoyo al control policial del movimiento obrero durante la década del sesenta hasta la ambigua posición respecto  del retorno de un líder capaz de “pacificar” al país o volver a los esquemas confrontacionistas del período 1946-1955. Acto seguido, expone los ataques del diario La Nación en torno a la vocación de poder del presidente Kirchner, y los fuertes cuestionamientos que los economistas propios e invitados  realizan sobre el nacionalismo económico venezolano de Hugo Chávez Frías y las desmedidas iniciativas golpistas de la oposición antichavista. Díaz entiende al respecto que la autonomía económico-política, expresada en adhesión de masas y retórica nacionalista, es el motivo de las críticas a las democracias populares latinoamericanas a través de los multimedios.

En “Estilo de época y comunicación mediática. La relación de los medios de comunicación con el gobierno de Néstor Kirchner”, Juan Pablo Cremone analiza la relación entre el ex presidente argentino y el diario La Nación, haciendo una revisión sobre los estilos de comunicación de las presidencias de Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa, la negativa de Kirchner a dar conferencias de prensa y la adopción de la comunicación presidencial a través de los discursos en los actos políticos. El conflicto, considera Cremone, se habría originado en un juego de presiones mutuas en un intento de alejar a los medios de comunicación de un rol político relevante en la batalla por la conquista de la opinión pública.

La discusión respecto a una nueva construcción institucional en la transición posneoliberal es lugar de extensos e intensos debates académicos y político-representativos. La legitimidad de la expresión de demandas y apoyos, la insuficiencia de los canales institucionales para encauzar inquietudes y cohesionar la ciudadanía y el resguardo del poder de las corporaciones son cuestiones propias del actual contexto. La variada aproximación de la obra a este fenómeno resulta una propuesta de lectura más que interesante.

lunes, 26 de agosto de 2013

"Un mundo maravilloso" (2009), de Pablo Rieznik

Rieznik, Pablo (editor).  (2009) Un mundo maravilloso. Capitalismo y socialismo en la escena contemporánea, Editorial Biblos,  Buenos Aires, 2009.

¿Estamos tan bien como creemos? ¿hemos alcanzado las condiciones de vida para liberar inevitable y sistemáticamente a la Humanidad de las cadenas de la opresión que el capital financiero provee? ¿Es la continuación del capitalismo una fatalidad inevitable? ¿se pueden revisar las experiencia socialista soviética para evitar la marginalidad de proyectos marxistas aglutinadores y convocantes? Estas y otras inquietudes dan  paso a esta obra colectiva de cientistas sociales marxistas en que se desarrolla la temática "capitalismo y socialismo en la escena contemporánea", abordada en las materias de Historia y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

En el primer bloque, La economía, el capital y su contenido histórico, los autores se internan en una serie de debates sobre relaciones sociales de producción, renta y movimientos del capital y su derivación en formaciones sociales específicas.

En “Cuando y por qué Lenin escribió el estado y al Revolución”, Lucas Poy indaga sobre los debates en torno al rol del estado en la construcción del socialismo y explora las adhesión inicial al proceso de fortalecimiento electoral del socialismo propuesto por Karl Kautsky y el rechazo a la idea de Anton Pannekoek destruir el Estado para formar una nueva organización, hasta asumir valoraciones inversas en el transcurrir de su carrera revolucionaria.

“La revolución y el Estado. Algunas notas sobre lo que Lenin escribió y sobre lo que no pudio escribir”, de Pablo Rieznik y Lucas Poy, es una indagación en torno a la visualización de Lenin sobre la conformación del Estado revolucionario y el material humano que lo debería componer, siendo un severo crítico de las dificultades por la conservación de la burocracia y principios no socialistas que ameritarán la socialización del conocimiento administrativo y productivo. Se describen las acciones para la transformación de la economía feudal rusa, desde el comunismo de guerra hasta la industrialización forzosa de Bujarin y Stalin.

En “Como venció Stalin a la oposición” es un análisis de León Trotsky sobre los cambios producidos en la Unión Soviética tras la muerte de Lenin y el impredecible ascenso de Stalin, explicando los motivos del ascenso de una nueva camada burocrática, el desplazamiento y hostigamiento del grupo revolucionario bolchevique y las perspectivas de una oposición que socave el poder estalinista y reconduzca la república soviética hacia los ideales leninistas.

En “Sistema económico y modo de producción: una aproximación metodológica”, de Pablo Rieznik, revisa el concepto de análisis económico de Maurice Godelier cuestionando su dimensión ahistórica y sin especificidades. Rieznik reafirma el origen y la potencialidad de la interpretación marxista de la economía para descubrir sus límites  y su funcionamiento como sistema que perpetua la vigencia de las relaciones de producciones, afirmando la perseverancia en una teoría de la transformación social revolucionaria.

En “Las relaciones capitalistas y la ley del movimiento de la sociedad moderna”, Pablo Heller y Laura Caruso reflexionan sobre las teorías que afirman la perpetua existencia del capital y la omisión formulada sobre el permanente movimiento destructivo del capital manifestado en procesos confiscatorios amenazantes de la destrucción de la propiedad privada a través de la centralización del capital.

En “La transición del feudalismo al capitalismo. Reseña e historia del debate Dobb-Sweezy” Daniel Duarte recurre una polémica intelectual sobre las causas y origen del capitalismo, concluyendo en que por encima de la atribución de los factores internos en Dobb o externos en Sweezy, la cuestión central de los escritos es deconstruir los elementos que posibilitan el desenvolvimiento, expansión y consolidación de un nuevo orden social ante el brusco cierre de Moscú a todo auxilio revolucionario tras la Segunda Guerra Mundial, que posibilitó el alejamiento de la práctica con la teoría revolucionaria y la incomprensión de la profundidad contrarrevolucionaria del stalinismo.

El problema en torno a las dificultades originadas en la práctica a partir del desarrollo de la teoría es el tema de “Las primeras etapas de la economía soviética”, de Pablo Rabey. Allí se analiza y describen las ideas y obstáculos encontrados en la conformación del período de “comunismo de guerra”, la Nueva Política Económica y el acuerdo de una política de industrialización con alto costo humana inspirada por Bujarín y Stalin. El quiebre del modelo soviético, que propició el lugar de segunda potencia industrial del mundo a la Unión Soviética, se habría dado en la “gestión burocrática de la economía” y la “opresión sobre el pueblo”  con consecuencias sobre la calidad de la producción.

En “Apuntes sobre la teoría leninista del imperialismo”, Juan M. García revisa los elementos centrales de los aportes del revolucionario ruso respecto del avance permanente del capital sobre su competencia, en una serie de movimientos de destrucción y absorción que configurarían una fase monopólica del capitalismo, advirtiendo de la oligopolización de sectores del mercado, previendo la aparición de guerras imperialistas y al necesidad de pensar la revolución social y la dictadura del proletariado como instrumentos de superación de la fase política.

“El espejo del siglo. La Revolución Rusa en al historiografía del siglo XX” es una análisis de los aporte de los revolucionarios no bolcheviques (kadetes, mencheviques y eseristas), los cronistas extranjeros de los acontecimientos, las revistas Ispart y Proletarskaya Revolyutsia, al influencia de un viraje de las publicaciones soviéticas a través de la presión estalinista y la instalación de los Kraktik Kurs, el surgimiento de la sovietología en Occidente hasta el presente de las ciencias sociales bajo el paradigma de la posmodernidad, instando a encontrar en la búsqueda de preguntas y respuestas en quebrar la neutralidad de la visión histórica sobre una revolución que no admitiría miradas apolíticas.

En “Genocidio y trabajo en la URSS stalinista”, Pablo Rieznik aborda la cuantificaicón de los millones de muertos durante el período menos feliz de la historia del comunismo. La política persecutoria del régimen y sus fines institucionales delinearon una instalación de terror que se expresó en confinamientos, destinos de trabajo forzoso, población destinada al combate en la Segunda Guerra Mundial, factores de malestar que habría incidido en la revisión del salinismo durante el período siguiente.

En “Rusia: La transición al capitalismo en crisis”, Savas Michael Matsas periodiza el viraje capitalista de Rusia en 1991-1993, en el que la apertura combinaría hambre, pobreza, desigualdad y el auge del lucro especulativo; en 1991-1998, período en que se habría establecido la conformación de los “oligarcas”, el funcionariado soviético que en forma corrupta y fraudulenta se apropió de los bienes públicos del pueblo ruso, hasta el ascenso de Putin, emblema de la recuperación de la burocracia soviética del poder ruso con perspectivas de inestabilidad política ante la progresividad de una situación de recesión económica.

En “What a wonderful world”, Pablo Rieznik, inspirado en la apología del modelo de crecimiento económico que realizara la revista The Economist, introduce un texto singularmente breve y profundo en que desmiente la idea de un progreso inédito de la humanidad narrando la brutalidad del capital financiero en el mundo contemporáneo y la mercantilización de la vida expresada en el trabajo esclavo, la esclavitud sexual, la venta de drogas y el tráfico de armas.

En “Tasa de ganancia y descomposición capitalista”, Pablo Heller considera al capitalismo actual inmerso en un período de declinación, dialogando con la “teoría de las ondas largas” de Ernst Mandel. Este tema es luego retomado en “Crisis mundial, nacionalismo y los límites de la economía de izquierda”, en que Pablo Rieznik profundiza el debate sobre la posibilidades de eclosión del capitalismo y cuestiona a Katz por sostener la vitalidad del capitalismo y su capacidad de sostenerse y autogenerarse, afirmando que la paulatina intervención del Estado en la economía revelaría una crisis del sistema.

La discusiones y la competencia sobre la mejor forma de organización de la especie humana atravesaron todo el siglo XX. El altísimo costo de vidas humanas producto de la manipulación de las ideologías arroja en el presente siglo una pasividad evidente ante episodios de violencia brutal e ilegítima. El socialismo, en tanto idea de superación del hombre por el hombre y para el hombre merece repensarse para encontrar las posibilidades de reafirmación ética y política. Sólo por este propósito, la compilación de Rieznik es un muy buen aporte para pensar un mundo maravilloso, hecho realidad.

miércoles, 24 de julio de 2013

“Setentistas." (2009), de Christian Boyanovsky Bazán y Fernando Amato


Un gobierno popular depuesto, la experiencia de la derrota militar de Fulgencio Batista y un sistema político a la deriva, asediado por el control militar y las respuestas de disciplina miento  y restricciones son el escenario político que encuentran un puñado de jóvenes decididos a participar políticamente en la universidad. Es así como surge la FURN, la agrupación que Cristián Boyanovsky Bazán y Fernando Amato biografían con cuidadoso estilo en el hallazgo puntual y concreto a la respuesta ya clásica de la prensa detractora: “¿qué hacían los políticos kirchneristas durante los años de plomo?”.

El libro se inicia describiendo la importante presencia juvenil del 25 de mayo de 1973, sumida en la algarabía del retorno de Perón. Al tiempo que se describe el clima de camaradería entre militantes, se da cuenta de las consignas revolucionarias, antiimperialistas y socialistas del período. La juventud que protagoniza el acontecimiento es caracterizada como activa, tenaz y demandante, con una gran capacidad de acción y movilización.

La incursión en la política del estudiantado moviliza discusiones teórico-ideológicas en la ciudad de La Plata, bajo al proscripción de un peronismo cuyo arraigo popular y radicalización democrática eran concebidos un instante histórico que viabilizaría la realización revolucionaria. Propician este pensamiento la difusión de las ideas de Rodolfo Puiggrós y John William Cooke, que como originadores de la izquierda nacional y el peronismo revolucionario respectivamente, serán referencia ineludible de aquellos estudiantes deseosos de protagonizar las luchas del pueblo argentino bajo el fundamento intelectual de una síntesis entre marxismo y peronismo. En ese mismo camino se hallan los estudiantes peruanos del grupo Amauta e independientes deseosos de protagonizar una universidad de resistencia ante la democracia restringida y las avanzadas militares. Es a partir de esas inquietudes que se constituirá hacia fines de los sesenta la Federación Universitaria de la Revolución Nacional, la FURN.

Las primeras acciones del grupo consistirán en participar en manifestaciones, establecer relaciones con ATULP, actuar en conjunto con la Juventud Peronista y el Movimiento Revolucionario Peronista. El Mayo Francés alienta la efusividad juvenil al tiempo que la dictadura de Onganía continua con la proscripción de la fuerza mayoritaria.

Un episodio doloroso que atravesará la FURN estará dado por el debate sobre la construcción de poder y metodología de las organizaciones para la conformación de un proceso revolucionario a través del peronismo. La FURN se fractura surgiendo el Frente de Agrupaciones Eva Perón, desdeñoso de las opciones electorales y base estudiantil delas Fuerzas Armadas Revolucionarias. Sin embargo, pronto los estudiantes de la FURN también se verán seducidos por la vía revolucionaria y entablarán contacto con las organizaciones clandestinas, ante la absoluta desconfianza de que los militares pudieran permitir el retorno de Perón, contexto que facilitaría la conclusión sobre la necesidad de un ejército popular para enfrentar un sistema oligárquico-imperialista.

La oscilación entre la euforia y el escepticismo es el clima que se vive ante el retorno de Perón el 17 de noviembre de 1972 con roces, superficiales entonces, entre la FURN y el Comando de Organización por la obtención de la simpatía del líder. Finalmente, el espiral de violencia de la derecha paraestatal, el golpe de Estado, y las notas finales que se convierten en destinos trágicos, irremediables, arrastrados por esa fuerza ubicua y genocida.

La obra relata, en definitiva, el origen político de un grupo de muchachos del interior en un centro universitario, deseosos de ser parte de la historia, logro conseguido especialmente a través de los logros de un obsesivo militante: Néstor Kirchner. Se trata, también, de la historia de una generación diezmada pero viva en un imaginario que moviliza en cientos de miles en el actual proceso político.



domingo, 7 de julio de 2013

Revista "Debates y Combates Nº 2"

Revista debates y combates nº2.  (2012), marzo-abril de 2012.

Nueva edición de esta iniciativa laclauniana en pos de sentar una posición y aportar al debate en el contexto de la continuidad de los recientes procesos de democracia deliberativa instalados en Sudamérica, replanteo al sistema-mundo sobre la necesidad de las políticas redistributivas y el cuestionamiento a las políticas neoliberales en la búsqueda de una identidad política transformadora aglutinante. En esta oportunidad, la revista se detiene con atención en el conflicto chileno protagonizado por el estudiantado endeudado con el gobierno de Piñera, bajo la demanda de una educación gratuita.

En “La felicidad y las lenguas teórico-políticas”, Gisela Catanzaro desarrolla las fronteras del lenguaje a través de los conceptos civilización/barbarie, derecho/justicia y felicidad y utopía. La alusión al deseo, su vinculación con un tiempo y espacio, así como su relación con la dinámica de la institucionalidad política y su dominio sobre los cuerpos son el eje de una argumentación en pos de un rediseño institucional que posibilite la autoafirmación de los sujetos, sin reducciones ni arbitrariedades de las cerradas prescripciones del lenguaje normativo.

La construcción de un desarrollo inclusivo democrático en una nueva nostridad halla su expresión en “Construir lo común”, de Judith Revel, planteando sujetos de la política, en una confluencia en que identidades en unidad se permitan la creación de la vida pública  en una nueva rearticulación en prescindencia de formas de dominación.

La reflexión sobre las posibilidades de un nuevo entramado constitucional es desarrollado por Susana Frutos en “Sistema de comunicación audiovisual: sobre la ampliación de derechos y el sentido de la ley”. Allí, se aborda los fundamentos y posibilidades de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales argentina, en un abordaje crítico en que se sostiene la falta conocimiento de la ley por la ciudadanía de forma paralela a la no aceptación de las desigualdades, expectativa para la concreción  realizar una pluralidad de voces con la potencia de encauzar una vida política y socialmente calificada.

El texto “Variaciones para una izquierda lacaniana…”, de Jorge Alemán, establece voces para el planteo de una teoría emancipadora, por fuera de razonamientos metafísicos, reconociendo un contexto de predominio del individualismo mercantil, las condiciones de la pobreza en el discurso contemporáneo, la protección del psicoanálisis de las dimensiones irreductibles al cálculo de valor, el fin del proyecto de una izquierda utópica y la capacidad de invención  en los procesos coyunturales como aspectos necesarios para volver sobre herencias y legados, en una aproximación a la resolución de los emergentes.

En “Una lectura topológica de las categorías teórico-políticas de Ernesto Laclau”, Denisse Schiamarella explora la posibilidad de establecer una analogía entre conceptos de la topología aplicada a sistemas dinámicos y categorías de la teoría política laclausiana. Las correspondencias analógicas que se establecen vinculan elementos utilizados en la reconstrucción de una estructura topológica a partir de datos con las categorías de discurso, hegemonía, demanda, significante vacío y flotante, institucionalismo, populismo, antagonismo, dislocación y heterogeneidad.

Carlos Ruiz en “El fin de los silencios de la transición chilena” desarrolla el malestar original chileno desde la llegada de la democracia, encorsetada en un pacto pinochetista que consolidó la omisión a las demandas sociales  y el discurso tecnocrático, forjando en la representación centroizquierdista acuerdos indisolubles con la élite empresarial y militar. El problema del acceso popular a la construcción del Estado genera apoliticismo y desconfianza. Consiguientemente, los procesos privatizadores se transforman en nichos de acumulación, en una sociedad en que la clase media se extiende y precariza al tiempo que la brecha entre ricos y pobres crece de forma ostensible.

“La revolución estudiantil chilena de 2011: apuntes desde la teoría política contemporánea, para una lucha en desarrollo” es un análisis de Ricardo Camargo a la luz de la teoría política contemporánea. Indagando el concepto de subsunción formal del capitalismo global actual extraído de Antonio Negri, sostiene que la producción de posibles mistificaciones alojadas en las prácticas sociales es un aspecto valioso para considerar las manifestaciones juveniles en Chile por las dificultades de incorporación al mercado laboral y hacer vales el recurso humano del conocimiento. El endeudamiento de las familias chilenas a través del programa de Créditos con Aval del Estado estarían generando nuevas expectativas latentes a partir de la demanda inicial de educación gratuita en un contexto de inclusión precaria y estancamiento de la clase media. En otro texto de la misma edición, Camargo retoma la actualidad de la movilizaciones juveniles en Chile en la entrevista que realiza al presidente de la federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Gabriel Boric, en donde el joven dirigente insta a superar las limitaciones impuestas por el pinochetismo en la democracia generando una alternativa de izquierda social y política capaz de plantear un nuevo marco de debate frente a los esquemas antipopulares y escasamente representativos que propician la Concertación y la derecha.

El lugar del recuerdo del pasado trágico tiene lugar en “El atrevimiento de la crítica”, donde Leonor Arfuch  analiza el libro Crítica de la memoria de Nelly Richard y la complejidad de la traslación  de los relatos del sufrimiento subjetivos en el ejercicio de la memoria histórica. El desmontaje de dispositivos semióticos e ideológicos del poder, la interrogación sobre las puestas en forma de la memoria, el respeto a la fragmentación y superposición de voces y la resistencia a una “victimología” se presentan como aportes necesarios para recuperar el diálogo y lugares perdidos en la historia de una politizada  lucha de izquierdas.

Sin más, una nueva edición de esta revista definidamente comprometida en señalar la fragilidad de los encuadres teóricos preexistentes, bajo la perspectiva de encontrar el mejor lugar simbólico que entienda a un sujeto crítico colectivo, multiidentitario necesario de toda instancia de radicalización.

viernes, 14 de junio de 2013

"La pasión y la excepción. Eva, Borges y el asesinato de Aramburu", de Sarlo, Beatriz (2003)



Sarlo, Beatriz  (2003) La pasión y la excepción. Eva, Borges y el asesinato de Aramburu, Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, ISBN 987- 1105-39-8.


 ¿
Cúal es el origen de la singularidad política de la personalidad femenina más relevante de la historia de los argentinos? ¿cómo se origina y disemina la discursividad atrapada en un cuerpo? Estas preguntas son constitutivas de La pasión y la excepción. Eva, Borges y el asesinato de Aramburu, ensayo en que Beatriz Sarlo hace un repaso de importantes sucesos de la cultura política argentina través del prisma de la figura siempre convocante de María Eva Duarte.

Sarlo bucea en los orígenes de la actriz de frustrada carrera, apelando a veces a la caracterización farandulesca, y la sed de independencia de una joven provinciana en el sueño de la actuación hasta la conversión futura de la Abanderada de los Humildes. La excepcionalidad de la figura de Eva, inherente a la no convencionalidad de poses y glamour, y la astucia de los sublevados de 1943 en relacionarse con empresarios de medios y estrellas de la industria del entretenimiento habrían facilitado su encuentro con Juan Domingo Perón. De este modo, Eva habría encontrado un nuevo espacio de realización, permitiendo la emersión de sus sentimientos desbordantes, su reconstrucción personal bajo su función política tenaz e incansable, un descubrimiento de su excepcionalidad oculta. Lograda la adhesión popular, siendo vendida en plena labor por el cáncer, su figura se convierte en una figura de veneración para los sectores que el peronismo comienza a movilizar. Con el derrocamiento del gobierno peronista en 1955, los sectores prescriptivos generan una matanza a través de bombardeos en el acto de conquista del poder, fusilamientos innecesarios de grupos de resistencia y el ocultamiento del cadáver serán hitos que ahondarán el compromiso del peronismo en resistencia y viabilizarán el arribo a la política de grupos juveniles que verán en la democracia popular peronista la vía necesaria para la constitución de un país socialista.

Entre la pasión política de Eva y la representación de un peronismo revolucionario a través de Montoneros, con la ejecución de Pedro Eugenio Aramburu como hecho redundante, Sarlo introduce la ficción literaria bajo una suerte de metáfora de la violencia, para lo cual cita al personaje de Colomba, de la obra homónima de Próspero Merimeé, en su insistencia a mantener la tradicional reparación de la venganza por sobre la justicia institucional. Párrafos delante, la autora alude a la relación entre coraje y muerte, que liga a una (supuesta) tradición rioplatense del área rural y a la explicación que Borges habría encontrado caracteristícos de la identidad argentina: el rechazo a las instituciones y la persistencia en sostener la “barbárica” costumbre del poder originado en la fuerza personal y en la resolución de los conflictos sociales y políticos por el empleo de la violencia.

La autora realiza una buena síntesis sobre la vida política argentina, sin menoscabo de detalles frívolos y la visibilización de elementos superficiales. Los aspectos más conflictivos quizás deban asociarse hacia las conclusiones que subyacen a la obra.

¿Hay relación entre la violencia política
del siglo XIX y la del siglo XX?
La trama narrativa de Sarlo, entretenida, analítica y en ocasiones repetitiva, construye un discurso cuyo eje pareciera una incógnita lanzada al lector: ¿entender la historia argentina como tragedia? ¿las huellas barbáricas de la subversión argentina? ¿la falsa pretensión de humanismo, dada en el empleo de la violencia de las organizaciones armadas? ¿las motivaciones originadas por el cruel apropiamiento de un cuerpo repleto de significados convocantes? Analizando el período en cuestión, la ejecución de Aramburu como final implicaría, en el contexto de la tragedia, el acto reparatorio que anuncia la llegada de un nuevo orden justo; pese a ello, el destino de los miembros de la organización en años próximos será la clandestinidad, la reclusión, la tortura y el exterminio. ¿acaso la circularidad, la permanente repetición de la venganza? El aspecto fundamental que Sarlo no precisa es el origen de la violencia y su entrecruzamiento con decisiones corporativas clasistas fundadas en acciones de coerción, expansión, continuación de la acumulación originaria del capital, persecución y disciplinamiento de trabajadores y limitación violenta de las democracias populares, que explicarían en gran medida la tenacidad del capital en imponer relato y determinaciones: en la especificidad de los hechos, en que la violencia es legitimada por las instituciones de forma permanente, pueden hallarse buena parte de los elementos facilitadores de una violencia antagónica tan legítima en sus fundamentos como la que ejercen los entonces apropiadores del Estado. 






martes, 21 de mayo de 2013

“Para leer al Pato Donald” (1972), de Ariel Dorfman y Armand Mattelart


  

DORFMAN, ARIEL y MATTELART, ARMAND. (1972) Para leer al Pato Donald. Comunicación de masa y colonialismo, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.

El revuelo subcontinental es obvio. Desde 1970, Chile ofrece al mundo el ejemplo de un gobierno socialista llegado al poder de manos del Pueblo, por la vía electoral. En un laboratorio de lucha antiimperialista, Ariel Dorfman y Armand Mattelart se proponen desmantelar los valores y legitimaciones dados entonces en una muy popular publicación infantil: las historietas del mundo Disney.

Los autores señalan la importancia formadora de la literatura infantil en materia de ética y estética. Concebido hasta entonces como un lugar inocente desprovisto de problemas, Dorfman y Mattelart advierten de su propuesta de analizar la reproducción de los valores del adulto alienado por el sistema de producción sobre su progenie en la imposición inicial del suplemento del relato disneylantesco, en un acto sustitutivo de la figura paterna.

La relación entre las pulsiones de los personajes tiene su abordaje sobre la descripción del escenario ficticio repleto de insatisfacciones, pasibles de vulnerar a través de la crueldad, la rudeza, el chantaje, el aprovechamiento de las debilidades ajenas, el terror. Ante la disconformidad de situaciones específicas, siempre alguno de los personajes invoca el restablecimiento de la relación de dominación/sumisión, retrocediendo a las jerarquías iniciales. No obstante, esta garantía de poder no se encuentra en las relaciones de los personajes con sus respectivas novias, objetos inaccesibles cuya belleza viabiliza la amenaza constante de la perdida y un carácter caprichoso generando insatisfacción permanente al audaz Mickey o al tope Donald.

Sobre el diálogo intercultural de los personajes, los autores profundizan la descripción de la identidad de salvaje (bueno = generoso = conveniente), valorizando la apacible vida de la aldea que mancomuna por sobre el orden egoísta y anárquico de la ciudad. Los niños y los salvajes, representación de la pureza en la tira, expone la asimetría entre unos y otros al hacer a los primeros inteligentes, astutos, dotados de conocimiento enciclopédico, capacidad de maniobra, disciplina y saber tecnológico. De este modo, quedan inculcadas las preferencias entre dos modelos, cuya diferencia se manifiesta en los lucrativos acuerdos obtenidos por los tres patitos.

Esta descripción de las relaciones entre civilización y salvajes continúa en la diferenciación que hace Disney del dócil salvaje frente a los revoltosos ladrones y los rencorosos revolucionarios de las urbes, dispuestos a la transgresión del orden existente y abrir la discusión sobre la distribución de la riqueza, representando papeles antagónicos sobre los que recae una condena moral a sus demandas de clase. La docilidad, por el contrario, de los salvajes permite evaluar las relaciones del imperio con aliados y dominados y sus ciclos de apropiación parasitaria de la renta de los países débiles, siempre susceptibles de obtener ganancias a través de la mercantilización de su exitismo.

“El criterio para dividir buenos y malos es la honradez, su respeto por la propiedad ajena”

El oro y los recursos naturales que son extraídos vilmente a los nativos dan legitimidad a los abusos de los “buenos” patos, siendo la especulación y el engaño favorecedores del azar, asimilado a lucro, de los protagonistas. Fracaso o éxito se signan por el comportamiento individual y el rol utilitario dado a las relaciones humanas.

Publicado en 1972, el ensayo de Mattelart y Dorfman mantiene incólume su vigencia, ameritando su lectura y un homenaje ciudadano sencillo: razonar sobre la intencionalidad y estereotipos impuestos por los formadores de comunicación masiva, aún principales constructores de realidad en esta era.