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miércoles, 20 de junio de 2012

Más Estado para más desarrollo


Nunca un fundamento ideológico previo tuvo tan presente el interés en la dominación de los pueblos como el liberalismo económico. Con origen en doctrinas contractualistas anglosajonas que viabilizaban la libertad absoluta de una ínfima minoría (la burguesía tempranamente advirtió a sus beneficiados la importancia de la reducción de costos y la desigualdad entre los hombres. El Estado debía ser apenas garante de la seguridad, en la afirmación de que el mercado y el orden social obedecen a una regulación del orden de la naturaleza, confiando en que las riquezas producidas en el seno de una sociedad se derramarían por las inversiones de los ciudadanos más prósperos. Sin embargo, esta visión del Estado de no-hacer queda desmentida luego en la activa participación del aparato estatal en la empresa imperialista durante el siglo XIX. Así, los sectores ligados al comercio de los países hegemónicos se valieron de provechosos acuerdos con oligarquías extranjerizantes y burguesías trasnacionalizadas, sin omitir la posibilidad de una intervención armada ante posiciones nacionalistas o mandatarios deudos de algún acuerdo. La visión más fundamentalista del liberalismo, el neoliberalismo, se constituye en un elemento de consolidación y perpetuación de las desigualdades con un ejercicio de control ideológico y político sobre naciones en desarrollo cuya metodología se extiende desde las presiones de organizaciones civiles y políticas hasta la destitución por golpe de Estado y la persecución y exterminio de sujetos críticos. Despojando de la vida y privando perspectivas de futuro a generaciones, el neoliberalismo responde a un plan sistemático bajo un dominio violento para la implementación de un totalitarismo liberal que actúa en las sociedades pauperizando, excluyendo y dividiendo como verdadero instrumento de conflicto social.


Precisamente, la experiencia latinoamericana del neoliberalismo durante la década del 90 demuestra como imprescindible la intervención del Estado en la economía desde una política auténticamente nacional, para evitar el control del capital por sobre la Política y avanzar en medidas que direccionen la distribución de la riqueza y el aumento de la producción como garantías de desarrollo social. Cabe decir entonces que la conformación de un Estado regulador necesita de un consolidado bloque nacional y popular que, aglutinando una pluralidad de fuerzas bajo los principios de soberanía política, independencia económica y justicia social puedan proyectarse en el sistema político como fuerza constituyente de profundización para sostener la continuidad del modelo. En este sentido, el proyecto político que se disemina desde el gobierno de la presidenta Cristina Fernández requiere aún de mayor organización y unidad junto a la formación de nuevos cuadros, ya que la trayectoria ideológica de muchos dirigentes se presenta como una amenaza a los logros realizados desde 2003.
La medida más importante de redefinición del Estado llevada adelante por el kirchnerismo es la estatización de las acciones de Repsol el 3 de mayo de 2012, por lo cual el Estado argentino participa con capital mayoritario dentro de la empresa hidrocarburífera. Con ello se dio lugar a la recuperación de una histórica empresa nacional,  ligada a la planificación estatal y al desarrollo industrial que supieron generar un modelo de pleno empleo altamente distributivo. Una vez más, desde las esferas gubernamentales la decisión de la presidenta Fernández confirma la apuesta a un Estado que tenga solvencia y expectativas de futuro al hacerse de sus recursos estratégicos, al tiempo que vuelve a hacer pública a una empresa cuya mayor importancia reviste  en la función social que ejercerá, nuevamente, demostrando que el Estado argentino es capaz de administrar con eficacia y generar credibilidad en el pueblo que administra.
Este nuevo rol del Estado asumido por el gobierno argentino en pos de la recuperación de la soberanía perdida tiene como corolario el incesante reclamo por la recuperación de la actual posesión colonial de las Islas Malvinas, tomadas manu militari por el Reino Unido en 1833. La posición argentina se fundamenta en el reclamo permanente, la voluntad posesoria, la contigüidad geográfica y la continuidad jurídica de las posesiones reales, con grandes protestas anexas ante la negativa del Reino Unido a entablar negociaciones y la realización de incursiones navales permanentes que implican una militarización de la zona. Al mismo tiempo, el reconocimiento de los justos derechos del pueblo argentino sobre las islas ha demostrado la vigencia concreta de la solidaridad de los países latinoamericanos, que no sin asumir riesgos han hecho suya esta causa argentina. Por tanto, la cuestión sobre Malvinas excede lo nacional para transformarse también en una causa latinoamericana y antiimperialista que advierte del potencial de la unión suramericana como una región influyente en un mundo que se definirá en múltiples polos de poder. A estos elementos políticos cabe añadir los geoestratégicos, en la meta de lograr una plena soberanía subcontinental y recuperar el aprovechamiento de los recursos naturales inherentes a esos territorios.
Sería injusto menoscabar la positiva influencia regional, que expresa un nítido predominio de gobiernos progresistas, en que se destaca la conformación de la UNASUR en 2008 (que demostró ser un eficaz instrumento de estabilidad política ante las ofensivas destituyentes en Argentina, Bolivia y Ecuador) de la organización Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una convergencia de distintos gobiernos que entiende la necesidad de luchar contra los procesos neoliberales de reforma del Estado, la eliminación del analfabetismo (ya superado en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua), defensa de la democratización y derechos humanos, profundización de la integración latinoamericana, desarrollo sustentable de la economía, hasta un mayor control de los recursos naturales por el Estado (casos de las estatizaciones en Venezuela y Bolivia, los países más representativos de esta alianza).
A pesar de no haber representado jamás una amenaza a la alta burguesía local para constituir la alternativa hacia un socialismo nacional, el peronismo es un antecedente reciente relevante del pasado histórico argentinota que su mito movilizador de mayorías fortalece la legitimación de un Estado interventor, inclusivo y con objetivos de industrialización. La actualidad del relato peronista permanece vigente en la presión de grupos antagónicos que apuestan a la primarización de las exportaciones, la desregulación del capital financiero y la concentración económica. El peronismo inicial, en tanto épica victoriosa popular y antioligárquica, es una buena sintésis de proyectos postergados de la historia argentina que se remontan a los orígenes de nuestra liberación del dominio político español.

Otras presiones a favor de una reducción de la intervención del Estado se expresa a través de la prensa tradicional y canales de aire, que como comunicadores de los oligopolios actuantes no aceptan cuestionamientos públicos (de ahí la crítica por “persecución de periodistas” del programa oficialista 678, en que se desmienten los argumentos utilizados por el periodismo opositor). Contra las demandas argentinas sobre Malvinas, asistimos en el presente año a la lamentable formación de un grupo ad hoc de opinadores (que nocasualmente el periodismo liberal tituló de “intelectuales”) en apoyo a que loscolonos británicos de Malvinas decidan (fundándose en el “derecho a laautodeterminación de los pueblos”) a decidir sobre el destino del territorio que habitan.
La recuperación de una empresa petrolífera nacional y la exhortación a entablar un diálogo por la situación de Islas Malvinas, en un mundo que ha atestiguado el inicio de una intensa carrera armamentística y la apuesta al belicismo como estrategia de apropiación de fuentes energéticas, implican un serio desafío de constituir dispositivos de defensa del patrimonio. En tal sentido, la permanente propuesta de la presidenta Cristina Fernández de modificar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una clara muestra del interés del gobierno argentino por redefinir la estructura de poder global. Sin embargo, lo verdaderamente interesante respecto a los cambios acontecidos en la realidad nacional es la apertura hacia nuevas posibilidades a través de una fusión de Pueblo y Estado que descubren sus potencialidades y retoman la pugna por causas que, aunque provistas de un alto contenido histórico, se creían destinadas a enlistarse en un inventario de derroteros.


sábado, 14 de abril de 2012

Discurso presidencial del 2 de abril de 2012


En una conmemoración del inicio de una guerra lamentable, la presidenta Cristina Fernández expuso nuevamente el reclamo argentino por la soberanía de las Islas y solicitó a la Cruz Roja para interceder para el reconocimiento de los cuerpos de los soldados argentinos.

En el 30º aniversario del inicio de la guerra, desde Ushuaia la presidenta de todos los argentinos nuevamente ratificó la política del reconocimiento de la soberanía del Estado Argentino a través de la vía pacífica.
La Presidenta se dirigió al pueblo argentino bajo la consigna de Verdad, Justicia y Memoria en torno a la Guerra de Malvinas: una memoria que honre a todos aquellos que lucharon con honor y valor en el campo de batalla, y por sobre todo a los caídos en combate; una verdad que denuncia la complicidad de los medios en torno al régimen y a la Guerra, en tanto autores de la propaganda del gobierno militar, reconociendo al mismo tiempo la dolorosa verdad sobre la responsabilidad de la conducción militar en torno al desclasificado informe Rattenbach, destacando al mismo tiempo el espíritu sanmartiniano de los oficiales que lo realizaron; y finalmente, justicia, “porque es una injusticia que en pleno siglo XXI todavía subsistan enclaves coloniales”, “para que no sigan depredando nuestro medio ambiente, nuestros recursos naturales ictícolas y petroleros”, “para que se respete la integridad territorial”.
Frente a las constantes provocaciones del Reino Unido sobre una actitud belicista de Argentina, la presidenta cuestionó la política británica expansionista denunciando la posesión de 10 enclaves coloniales y la pretensión de dominio de unas islas a 14 mil kilómetros de ultramar. En contraposición, expuso el comportamiento pacífico del Estado argentino:

“No sé cuántos países del mundo pueden tener el orgullo que tenemos los argentinos, de que en ninguna parte del mundo, de que en ningún país ninguno de nosotros, puede ser acusado de haber cometido un crimen de guerra, la violación de un derecho humano, de haber invadido otro país. Somos desde 1983, por decisión soberana también de nuestro pueblo, una Nación que emerge con democracia, pluralismo y diversidad, con marchas y contramarchas, pero definitivamente en el camino de la libertad, de la democracia y de la dignidad”.

A mismo tiempo, desestimó la teoría sobre una agresión del pueblo argentino frente a los colonos británicos en las islas, sosteniendo que fue una acción llevada por la dictadura con la finalidad  de “perpetuarse en el poder”, recordando también que “estaba confiscada la libertad de todos los argentinos en esos momentos”.

“Entonces, ¡cómo no vamos nosotros a respetar, no solamente los intereses de los isleños, sino los de todos los habitantes! No hacemos distinciones, para nosotros lo más importante es la dignidad de la condición humana, sea cuál sea su nacionalidad, su origen, su religión, cómo piensen. No nos interesa, solamente nos interesa que se respete la ley y la Constitución de nuestro país.”

Finalmente, Fernández anunció haber solicitado a la Cruz Roja Internacional a que tome las medidas pertinentes “para poder identificar a los hombres argentinos y aún ingleses que no han podido ser identificados, porque cada uno merece tener su nombre en una lápida”.

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Discurso presidencial en:
http://www.presidencia.gov.ar/discursos/25789-acto-por-el-30o-aniversario-de-la-guerra-de-malvinas-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion

jueves, 5 de abril de 2012

Nuevos apoyos para que Inglaterra dialogue por Malvinas


El G-77, Perú, Premios Nobel, sindicatos británicos, Unasur y el Parlamento Cubano se unen en la demanda de que Gran Bretaña renuncie a la verborragia hostil e inicie el diálogo con Argentina por las Islas. La realidad de un reclamo impostergable. 



El 24 de septiembre de 2011 los 131 ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros del Grupo de los 77 y China reclamaron al Reino Unido que cumpla con los requerimientos de la comunidad internacional y reanude negociaciones con Argentina sobre las islas Malvinas.
La declaración final adoptada por aclamación, en su parte pertinente, señala: "Los Ministros reafirmamos la necesidad de que el Gobierno de la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden las negociaciones, de conformidad con los principios y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la Asamblea General".


El 18 de marzo el gobierno del Perú, presidido por Ollanta Humala, dejó sin efecto la autorización para que se concrete el amarre del buque HMS Montrose en uno de sus puertos. La decisión fue expuesta por el canciller Rafael Roncagliolo a la agencia oficial Andina y subrayó que la medida obedece al acuerdo de solidaridad asumido por la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) con la Argentina.
El bloque sudamericano exhortó, el sábado, al Reino Unido a discutir con la Argentina la soberanía de las Islas Malvinas, según una declaración firmada por los cancilleres de los 12 países de la región que se reunieron en Asunción. Los ministros lamentaron allí que pese "a la permanente actitud constructiva" de la Argentina para una solución pacífica y definitiva al conflicto, el país europeo no ha buscado terminar "con esta anacrónica situación colonial en suelo americano".
El malestar británico respecto a la decisión del gobierno peruano se manifestaría al día siguiente. La presidenta argentina Cristina Fernández exclamó: “Me siento muy orgullosa del Perú”. 
El 19 de marzo de 2012 Alicia Castro, embajadora argentina en Gran Bretaña, fue recibida por sindicatos británicos del transporte  El Presidente de la ITF y su Secretario General, David Cockroft, expresaron su satisfacción por la designación Castro en su nueva función pública,  quien tiene una larga vida de militancia en defensa de los intereses de los trabajadores, y llegó a ocupar la Vicepresidencia de la ITF.
El Secretario General aseguró el apoyo de los sindicatos británicos a la gestión de la Embajadora Castro y el acompañamiento en la búsqueda del diálogo y la negociación para encontrar una solución pacífica a la controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes.
Castro respondió a las increpaciones del ministro David Cameron diferenciando la situación política respecto de aquella que primó en la dictadura militar. “No necesitamos que nadie nos recuerde lo inapropiadas y crueles que fueron las decisiones de la dictadura cívico-militar en la Argentina. Además de los cientos de soldados que murieron en la guerra, miles de argentinos morían en campos de concentración. Hoy, en cambio, el Gobierno argentino es un paradigma de la defensa de los Derechos Humanos y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner reclama que le demos una oportunidad a la paz".


El 27 de marzo de 2012 seis ganadores del Premio Nobel de la Paz, entre ellos el argentino Adolfo Pérez Esquivel, le enviaron una carta al premier británico David Cameron, en la que le solicitaron que “revea su posición de no dialogar” acerca de la disputa por la soberanía de Malvinas. Además del Nobel argentino de 1980, la carta fue rubricada por la irlandesa del norte Mairead Corrigan Maguire (1976), el sudafricano Desmond Tutu (1984), la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum (1992), la estadounidense Jody Williams (1997) y la iraní Shirin Ebadi (2003).
En la misiva, los referentes expresan: “Queremos recordar que en la actualidad la región latinoamericana y el Caribe constituyen un territorio de paz y de prosperidad, mientras que en el resto del mundo muchas regiones padecen conflictos bélicos que ponen en serio riesgo la paz mundial”. Y consignan que “el incumplimiento por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de las resoluciones de las Naciones Unidas, la falta de voluntad para dialogar con un país (Argentina) democrático y con vocación de paz plenamente demostrada, la instalación y mantenimiento de una base militar en este continente (en las islas Malvinas), su constante reforzamiento y la realización de maniobras militares aeronavales ponen en serio riesgo la paz y la convivencia de esta parte del mundo”.

El 3 de abril la secretaria general de la Unasur, María Emma Mejía, se reunió en Nueva York con su par de la ONU, Ban Ki-moon, para entregarle una declaración de apoyo de los doce países sudamericanos al reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas. En el texto, firmado el 17 de marzo en Asunción, los cancilleres de la Unasur exortan al Reino Unido a dialogar con Argentina “con la mayor brevedad para poner fin a la disputa por la soberanía” de las islas, y califican el conflicto como una “anacrónica situación colonial en suelo americano”. Mejía estuvo acompañada por el canciller de Paraguay ante la ONU, Antonio Dos Santos, cuyo país ejerce la presidencia pro témpore del bloque. Según explicó Dos Santos, Ban Ki-moon “reiteró su disposición a mediar para que las partes se sienten a negociar, pero obviamente está claro que es necesario que ambas partes decidan sentarse a negociar”.


El Parlamento cubano se “solidarizó” el 4 de abril de 2012 con la Argentina en su reclamo por la soberanía en las islas Malvinas y convocó a legisladores de todo el mundo a alentar la apertura de las negociaciones con Gran Bretaña encaminadas a satisfacer el “legítimo reclamo” argentino. La declaración fue publicada por el diario Granma y sostiene que los diputados “se solidarizan con la causa argentina en este empeño y reiteran su convicción de que las islas Malvinas son y seguirán siendo argentinas”. El texto “llama a los legisladores que integran los Parlamentos internacionales, regionales, federales y nacionales, a pronunciarse en favor de estimular el proceso de negociaciones” que “debe llevarse a cabo para culminar con la restitución a la Argentina de este legítimo derecho”. Además, los legisladores reafirmaron su adhesión a la declaración del Parlamento Latinoamericano que “insta a dar los pasos necesarios para que se concrete este acto de descolonización, en atención a las resoluciones de Naciones Unidas”.

lunes, 2 de abril de 2012

2 DE ABRIL- DÍA DEL VETERANO Y LOS    
            CAÍDOS EN MALVINAS

Por sobre cualquier capricho imperial 
por historia, contigüidad, sangre y legalidad
las Malvinas son
Argentinas y Latinoamericanas

sábado, 11 de febrero de 2012

“Desde allí pueden atacar hasta el sur de Brasil”




(Artículo de Fernando Cibeira en Página/12 del 11/2/2012 tras el reclamo del canciller Timermann sobre la militarización inglesa en Malvinas el día anterior)



El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le dio ingreso a la protesta que ayer presentó el gobierno argentino por lo que considera es un proceso de militarización del Reino Unido del Atlántico Sur. En el escrito que el canciller Héctor Timerman dejó en manos de los titulares del Comité de Seguridad, de la Secretaría General y de la Asamblea General de la ONU se detalla que el despliegue militar británico incluye al submarino nuclear Vanguard; con capacidad para transportar armamento nuclear; aviones Typhoon II y un Destructor tipo 45. Todo ello armamento de lo más moderno y sofisticado que existe, que ningún gobierno de la región posee. “Desde las Malvinas pueden atacar el sur de Brasil”, ejemplificó. Lejos de negarlo, el embajador británico en la ONU, Lyall Grant, sostuvo que “es conocido que hay submarinos en patrulla en todo el mundo” de su país y amenazó con una “defensa robusta” en caso de que Argentina intente utilizar el aniversario del 2 de abril “para una aventura militar”.
En la delegación argentina anoche consideraban ya “un triunfo” que el Consejo de Seguridad le hubiera dado inmediato ingreso al escrito y lo distribuyera entre los quince países miembro, con lo que quedaba en condiciones de ser discutido en la próxima reunión. “Es muy importante, esto ya está asentado en un documento oficial de las Naciones Unidas”, explicaban. En la presentación se detalla que “el gobierno argentino, reiteradamente, ha destacado que esa creciente militarización británica es contraria a la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía, constituyendo una afrenta para la región toda y creando una tensión innecesaria en el Atlántico Sur”.


Timerman mantuvo varias reuniones en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. Por la mañana lo atendió el presidente del Consejo de Seguridad, Kodjo Menan, de Togo, quien se comprometió a conversar directamente de la cuestión con el representante británico en el órgano. Le dijo que una vez que tuviera una respuesta se comunicaría con Timerman para transmitírsela. En verdad, el Reino Unido está en condiciones de bloquear la discusión sobre la protesta. Por eso Timerman anoche mantuvo un encuentro extra con los representantes de Colombia y de Guatemala en el Consejo, los dos países latinoamericanos con bancas temporarias. Acordaron que si los británicos bloquean el tratamiento, ellos pedirán la palabra en la sesión para solicitarle a Menan que informe sobre el contenido del encuentro que mantuvo con el canciller argentino. De esa manera, entonces, la cuestión quedará abierta a discusión.
El Reino Unido es uno de los cinco países con poder de veto en el Consejo, así que no hay posibilidades de que se apruebe ninguna resolución en su contra. La estrategia del gobierno argentino apunta a incomodar a la administración de David Cameron abriendo la discusión sobre el tema Malvinas en todos los foros internacionales en los que participe.
Por la tarde, Timerman le entregó el documento también al presidente de la Asamblea General, el qatarí Nassir Abdulaziz Al Na-sser, y cerró con el secretario general, el coreano Ban Ki-moon, que del tema sabe bastante porque Argentina le pidió tiempo atrás que interceda ante el gobierno británico para que acepte sentarse a dialogar, como reclama la ONU desde hace años. Todos sus intentos fueron en vano. Con todo, Ban Ki-moon le ofreció ayer nuevamente a Timerman oficiar como mediador en el conflicto. El secretario general de las Naciones Unidas se manifestó preocupado y dijo que esperaba que ambos países “eviten una escalada y resuelvan sus diferencias de manera pacífica y a través del diálogo”. La declaración le sirvió luego a Timerman para sostener que todos aceptan dialogar menos el Reino Unido.



Detalles



El canciller dio una conferencia de prensa de la que participaron en señal de apoyo los representantes en la ONU de Brasil, Chile, Perú, Ecuador, El Salvador, Costa Rica y Guatemala. Allí aportó detalles de la denuncia sobre el despliegue militar británico, que incluye como máximo exponente un submarino nuclear con capacidad para transportar armamento nuclear. “La introducción de armas nucleares es una contradicción al Tratado de Tlatelolco, del cual Gran Bretaña es parte”, subrayó. Ese tratado estableció que Latinoamérica debe ser una región libre de armamento nuclear.

Timerman argumentó que el gobierno británico utiliza la defensa de la autodeterminación de los 2500 kelpers para establecer en el Atlántico Sur una poderosa base militar que le sirve para proteger sus intereses estratégicos que se proyectan a la Antártida y a los océanos Pacífico e Indico. Buena parte de la presentación estuvo dedicada a demostrar lo desproporcionado del despliegue militar británico. Por ejemplo, los aviones Typhoon de quinta generación, que son los que los británicos utilizan en los conflictos en Libia, Afganistán e Irak, con posibilidades ofensivas de llegar hasta el Amazonas. Estas naves, además, están equipadas con misiles Taurus de largo alcance. Para las prácticas, Timerman denunció que existían 13 polígonos de tiro en las islas que violaban los parámetros ambientales argentinos y las reglas de la Organización Marítima Internacional sobre seguridad. “Hay prácticas con misiles y Gran Bretaña no le avisa a la Argentina”, se quejó.
También mostró una imagen con las dos pistas de aterrizaje de la base de Mount Pleausant, una de 2900 y otra de 1500 metros, diseñadas para las naves de combate más modernas. El sistema de comunicaciones tampoco tiene mucho que ver con las necesidades de la exigua población malvinense. En un mapa reveló las dieciocho repetidoras de radio que le permiten manejar una sofisticada red de comunicaciones en contacto con aviones y bases de guerra de cualquier parte del mundo. Lo mismo el radar HF, que comenzó a operar el 10 de diciembre pasado en la zona de Prado del Ganso. Son dieciséis mástiles de quince metros de altura que le habilitan comunicación permanente con países que tienen el mismo sistema –nombró a Estados Unidos, Francia, Japón y Canadá– y “no sólo el tráfico de ingreso al Atlántico Sur sino todo el tráfico marítimo y aéreo entre América del Sur y Sudáfrica”.
La presentación también incluyó un capítulo sobre el desarrollo de la cuestión Malvinas en las Naciones Unidas y los antecedentes históricos del conflicto. Al momento de las preguntas, al canciller lo consultaron por el origen de esta escalada. “Se produce a partir de las declaraciones del primer ministro Cameron llamando a la militarización y al considerar ‘colonialista’ a la Argentina. En ningún momento el gobierno británico ha apelado al diálogo”, respondió.
Otra pregunta fue sobre la posición argentina acerca de la autodeterminación de los pueblos, la doctrina que esgrimen los británicos para negarse a discutir la soberanía. El canciller subrayó que Argentina tenía una larga historia de apoyo a los procesos de autodeterminación, pero que en este caso no se podía aplicar esa doctrina. Primero, porque hubo una violación de la soberanía territorial argentina cuando Inglaterra invadió las islas en 1833. Segundo, porque la población que se instaló no es autóctona, sino que llegó después de la invasión.
Con los datos aportados, Timerman consideró que daba concluyentes muestras del proceso de militarización que lleva adelante el gobierno británico. “Este país redujo su presupuesto en todos los rubros, excepto en las Malvinas”, recordó. Acusó a Londres de “cuadruplicar” su poder naval en la zona y agregó que “la capacidad defensiva británica en Malvinas alcanza a toda la Argentina”.
En otra parte del mismo edificio neoyorquino, Lyall Grant, el representante británico en las Naciones Unidas, no negó el despliegue nuclear en el Atlántico Sur pero le restó importancia al decir que “nada ha cambiado” al respecto. “Nosotros no comentamos sobre la disposición de armas nucleares”, esquivó, pero añadió que “es conocido que hay submarinos en patrulla en todo el mundo”.
Insólitamente, Grant adjudicó el inicio de las hostilidades a la Argentina por la reforma constitucional de 1994 (ver recuadro) y dejó flotando una advertencia con olor a pólvora: “Nosotros no queremos agravar la retórica, pero si alguien trata de aprovecharse del 30º aniversario de la guerra de las islas, obviamente defenderemos robustamente nuestra posición”.














miércoles, 8 de febrero de 2012

Democracia y soberanía



El 8 de febrero de 2012 la presidenta Cristina Fernández conferenció, acompañada de las fuerzas políticas de la oposición, en un acto destinado a responder a la escalada de improperios lanzados por el primer ministro inglés David Cameron.

El evento era un compromiso inevitable, necesario para desbaratar hipotéticas propagandas desde el Reino Unido sobre la “violencia populista” en que podría incurrir un autoritario gobierno argentino, petrificando la cultura política argentina en la nefasta década del setenta. Hacia falta la presencia de los líderes de la oposición quienes, como dijo Fernández, al ser representantes de los distintos sectores de la sociedad, reforzaban el carácter democrático y compartido del reclamo.

Agradeciendo a Augusto Rattenbach, hijo del también elogiado Benjamín Rattenbach, la presidenta anunció la desclasificación del “Informe Rattenbach”, documento célebre  -aunque desconocido- elaborado por un oficial del ejército sobre las irregularidades y responsabilidades en el fracaso militar durante el intento de recuperación de las islas en 1982.

De forma breve y concisa, Cristina Fernández arrojó un entramado conceptual que define la política del gobierno sobre el tema Malvinas:

«Esto tiene que ver con una de las políticas de Estado, pilares, que hemos sostenido a partir del año 2003, y que es precisamente la de memoria, verdad y justicia; en este caso agregaría estos tres valores del conjunto de la sociedad, el de democracia y soberanía. Porque creo que estos dos conceptos: el de democracia y soberanía dan el exacto lugar que para nosotros tiene la causa de Malvinas.

Democracia que es nada más y nada menos que los gobiernos que surgen de la voluntad popular, expresados a través del voto libre y sin proscripciones. Y ¿por qué? Porque esa es la primera soberanía, la soberanía popular, sin esa soberanía no puede haber ningún otro gesto de soberanía, hacia dentro o hacia afuera, de ningún gobierno.. Y esto es una distinción muy importante para evitar confusiones acerca de desde qué lugar y en qué lugar este Gobierno, y creo que la mayoría absoluta de los argentinos coloca a la cuestión Malvinas.

Por eso seguimos sosteniendo, y como lo hice ante la Asamblea de Naciones Unidas, que no se puede achacar al pueblo argentino una decisión y basarse en esa decisión para negarse a cumplir lo que ha ordenado Naciones Unidas, que es sentarse a dialogar y negociar acerca de la cuestión de las Islas Malvinas.» (1)

El argumento es claro: los gobiernos son soberanos cuando obtienen su legítima potestad por medio de la soberanía popular, es decir, por medio del sufragio que vuelve auténticos a los representantes elegidos. No hay soberanía posible, reconocible, aceptable, sin la vigencia de la expresión ciudadana; esto es, claro, la democracia. Por tanto, las acciones pasadas realizadas por el beligerante gobierno golpista y militar de 1982 –como todas las realizadas por las dictaduras militares- no pueden ser asumidas como auténticas expresiones nacionales, ya que son indignas de la personalidad del Estado argentino al no expresar acabadamente la voluntad del pueblo argentino. Frente a las constantes amenazas de la población británica implantada en las islas y la retórica agresiva del premier Cameron respecto de la intromisión sobre la “soberanía británica”, la presidenta Cristina Fernández insiste en recordar la omisión de la resolución 2065 de Naciones Unidas por el Reino Unido, tácitamente demostrando la falta de compromiso del gobierno británico frente a la comunidad y derecho internacionales.

Con un profundo sentido republicano, el discurso presidencial ahondó también en la política colonialista de la monarquía británica denunciando la depredación de recursos naturales en la zona bajo el amparo de la posesión, que será reforzada por la militarización en la zona, denuncia que se formulará ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Práctica habitual del poder imperial, las campañas de demonización buscan crear un clima de tensión que habilite en la población invasora un margen de consenso lo suficientemente amplio como para avalar la acción militar. Al respecto, la mandataria argentina fue contundente al denunciar el comportamiento del gobierno de Cameron:

«Todo lo que hemos resuelto entre los suramericanos fue con el diálogo y entre nosotros, sin intervención de organismos internacionales. Ellos, en cambio, están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de ninguna otra manera, por más buena voluntad que pongamos, el envío de un destructor acompañando al heredero real, a quien nos hubiera gustado verlo con ropa civil y no de militar

Expresión de una Sudamérica unida respecto de una usurpación colonial, Argentina vuelve a insistir en el reclamo diplomático de unos territorios que nunca ha dejado de sentir como propios y arrebatados.
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(1)                                         Discurso presidencial, disponible en: http://www.casarosada.gov.ar/discursos/25694-acto-de-firma-del-decreto-de-desclasificacion-del-informe-rattenbach-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion