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martes, 3 de septiembre de 2013

Victor Bronstein, sobre el fracking y el acuerdo con Chevron

El 20 de julio de 2013, Víctor Bronstein fue consultado en el programa “Déjamelo pensar” (sábados de 9 a 12, AM 1030 Del Plata) sobre los acuerdos energéticos de YPF.

En principio, Bronstein hizo un recuento sobre la historia de la intervención del Estado en el manejo de los hidrocarburos. Así, a principios del siglo XX se habría producido un cambio de modelo energético por lo cual el carbón fue reemplazado por el petróleo. Hacia 1973, los Estados se habrían volcado a una estrategia de nacionalización de la reservas. Sobre el acuerdo de Chevron, sostuvo la necesidad de realizar alianzas de mutua conveniencia al faltar recursos nacionales para los emprendimientos extractivos, desarrollo tecnológico que les permitiría asociarse a los Estados y manejar un importante número de crudo.

Respecto a la pregunta sobre los rumores de una situación crítica de la Argentina, afirmó que es una situación común de los países en crecimiento. El medio de extracción empleado, bajo cuestionamiento por su impacto ambiental, consideró importante superar las discusiones ambientalistas para repensar la viabilidad de la sociedad actual. La prohibición del fracking en Europa estaría en un proceso de revisión, debido a los perjuicios causados por los costos de la dependencia energética.


viernes, 19 de julio de 2013

Alfredo Zaiat opina sobre el acuerdo YPF-Chevron

Entrevistado el 17 de julio de 2013 en el programa “La mañana con Mónica y César” (Del Plata, AM 1030, lunes a viernes de 9 a 12), el economista se pronunció sobre el acuerdo entre petroleras en el contexto de un malestar expresado por dirigentes de la oposición y sectores de la militancia kirchnerista.

Zaiat consideró la pérdida del autoabastecimiento como resultado de los errores de una política kirchnerista basada en la confianza de los compromisos de inversión del sector privado. Los períodos de autoabastecimiento, logrados durante los gobiernos de Frondizi y Menem, habrían resultado en un proceso de exploración en el primer caso, y de vaciamiento y libre explotación en el segundo (lo que explicaría el actual problema de la escasez de crudo). La libre disponibilidad del petróleo y las divisas obtenidas por la actividad se habrían volcado fraudulentamente en otros sectores de Repsol.

Las medidas impulsadas, sostuvo Zaiat, consistieron en sacar a Repsol de la administración de YPF, garantizar la provisión de combustible y tratar de lograr el autoabastecimiento energético e intentar reducir el incremento de costos resultantes de la importación.

La ventaja energética argentina en el actual contexto mundial sería que Argentina, al igual que EE.UU., Rusia, India y China contarían con las mayores reservas de petróleo y gas no convencionales.

Consultado sobre la desconfianza hacia Chevron, Zaiat destacó la trayectoria de la empresa y sostuvo que son naturales los deseos de una petrolera ciento por ciento estatal y que actúe por sus propios medios, pero admitió la ausencia de recursos tecnológicos, humanos y financieros, lo cual habría ameritado la asociación.


miércoles, 20 de junio de 2012

Más Estado para más desarrollo


Nunca un fundamento ideológico previo tuvo tan presente el interés en la dominación de los pueblos como el liberalismo económico. Con origen en doctrinas contractualistas anglosajonas que viabilizaban la libertad absoluta de una ínfima minoría (la burguesía tempranamente advirtió a sus beneficiados la importancia de la reducción de costos y la desigualdad entre los hombres. El Estado debía ser apenas garante de la seguridad, en la afirmación de que el mercado y el orden social obedecen a una regulación del orden de la naturaleza, confiando en que las riquezas producidas en el seno de una sociedad se derramarían por las inversiones de los ciudadanos más prósperos. Sin embargo, esta visión del Estado de no-hacer queda desmentida luego en la activa participación del aparato estatal en la empresa imperialista durante el siglo XIX. Así, los sectores ligados al comercio de los países hegemónicos se valieron de provechosos acuerdos con oligarquías extranjerizantes y burguesías trasnacionalizadas, sin omitir la posibilidad de una intervención armada ante posiciones nacionalistas o mandatarios deudos de algún acuerdo. La visión más fundamentalista del liberalismo, el neoliberalismo, se constituye en un elemento de consolidación y perpetuación de las desigualdades con un ejercicio de control ideológico y político sobre naciones en desarrollo cuya metodología se extiende desde las presiones de organizaciones civiles y políticas hasta la destitución por golpe de Estado y la persecución y exterminio de sujetos críticos. Despojando de la vida y privando perspectivas de futuro a generaciones, el neoliberalismo responde a un plan sistemático bajo un dominio violento para la implementación de un totalitarismo liberal que actúa en las sociedades pauperizando, excluyendo y dividiendo como verdadero instrumento de conflicto social.


Precisamente, la experiencia latinoamericana del neoliberalismo durante la década del 90 demuestra como imprescindible la intervención del Estado en la economía desde una política auténticamente nacional, para evitar el control del capital por sobre la Política y avanzar en medidas que direccionen la distribución de la riqueza y el aumento de la producción como garantías de desarrollo social. Cabe decir entonces que la conformación de un Estado regulador necesita de un consolidado bloque nacional y popular que, aglutinando una pluralidad de fuerzas bajo los principios de soberanía política, independencia económica y justicia social puedan proyectarse en el sistema político como fuerza constituyente de profundización para sostener la continuidad del modelo. En este sentido, el proyecto político que se disemina desde el gobierno de la presidenta Cristina Fernández requiere aún de mayor organización y unidad junto a la formación de nuevos cuadros, ya que la trayectoria ideológica de muchos dirigentes se presenta como una amenaza a los logros realizados desde 2003.
La medida más importante de redefinición del Estado llevada adelante por el kirchnerismo es la estatización de las acciones de Repsol el 3 de mayo de 2012, por lo cual el Estado argentino participa con capital mayoritario dentro de la empresa hidrocarburífera. Con ello se dio lugar a la recuperación de una histórica empresa nacional,  ligada a la planificación estatal y al desarrollo industrial que supieron generar un modelo de pleno empleo altamente distributivo. Una vez más, desde las esferas gubernamentales la decisión de la presidenta Fernández confirma la apuesta a un Estado que tenga solvencia y expectativas de futuro al hacerse de sus recursos estratégicos, al tiempo que vuelve a hacer pública a una empresa cuya mayor importancia reviste  en la función social que ejercerá, nuevamente, demostrando que el Estado argentino es capaz de administrar con eficacia y generar credibilidad en el pueblo que administra.
Este nuevo rol del Estado asumido por el gobierno argentino en pos de la recuperación de la soberanía perdida tiene como corolario el incesante reclamo por la recuperación de la actual posesión colonial de las Islas Malvinas, tomadas manu militari por el Reino Unido en 1833. La posición argentina se fundamenta en el reclamo permanente, la voluntad posesoria, la contigüidad geográfica y la continuidad jurídica de las posesiones reales, con grandes protestas anexas ante la negativa del Reino Unido a entablar negociaciones y la realización de incursiones navales permanentes que implican una militarización de la zona. Al mismo tiempo, el reconocimiento de los justos derechos del pueblo argentino sobre las islas ha demostrado la vigencia concreta de la solidaridad de los países latinoamericanos, que no sin asumir riesgos han hecho suya esta causa argentina. Por tanto, la cuestión sobre Malvinas excede lo nacional para transformarse también en una causa latinoamericana y antiimperialista que advierte del potencial de la unión suramericana como una región influyente en un mundo que se definirá en múltiples polos de poder. A estos elementos políticos cabe añadir los geoestratégicos, en la meta de lograr una plena soberanía subcontinental y recuperar el aprovechamiento de los recursos naturales inherentes a esos territorios.
Sería injusto menoscabar la positiva influencia regional, que expresa un nítido predominio de gobiernos progresistas, en que se destaca la conformación de la UNASUR en 2008 (que demostró ser un eficaz instrumento de estabilidad política ante las ofensivas destituyentes en Argentina, Bolivia y Ecuador) de la organización Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una convergencia de distintos gobiernos que entiende la necesidad de luchar contra los procesos neoliberales de reforma del Estado, la eliminación del analfabetismo (ya superado en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua), defensa de la democratización y derechos humanos, profundización de la integración latinoamericana, desarrollo sustentable de la economía, hasta un mayor control de los recursos naturales por el Estado (casos de las estatizaciones en Venezuela y Bolivia, los países más representativos de esta alianza).
A pesar de no haber representado jamás una amenaza a la alta burguesía local para constituir la alternativa hacia un socialismo nacional, el peronismo es un antecedente reciente relevante del pasado histórico argentinota que su mito movilizador de mayorías fortalece la legitimación de un Estado interventor, inclusivo y con objetivos de industrialización. La actualidad del relato peronista permanece vigente en la presión de grupos antagónicos que apuestan a la primarización de las exportaciones, la desregulación del capital financiero y la concentración económica. El peronismo inicial, en tanto épica victoriosa popular y antioligárquica, es una buena sintésis de proyectos postergados de la historia argentina que se remontan a los orígenes de nuestra liberación del dominio político español.

Otras presiones a favor de una reducción de la intervención del Estado se expresa a través de la prensa tradicional y canales de aire, que como comunicadores de los oligopolios actuantes no aceptan cuestionamientos públicos (de ahí la crítica por “persecución de periodistas” del programa oficialista 678, en que se desmienten los argumentos utilizados por el periodismo opositor). Contra las demandas argentinas sobre Malvinas, asistimos en el presente año a la lamentable formación de un grupo ad hoc de opinadores (que nocasualmente el periodismo liberal tituló de “intelectuales”) en apoyo a que loscolonos británicos de Malvinas decidan (fundándose en el “derecho a laautodeterminación de los pueblos”) a decidir sobre el destino del territorio que habitan.
La recuperación de una empresa petrolífera nacional y la exhortación a entablar un diálogo por la situación de Islas Malvinas, en un mundo que ha atestiguado el inicio de una intensa carrera armamentística y la apuesta al belicismo como estrategia de apropiación de fuentes energéticas, implican un serio desafío de constituir dispositivos de defensa del patrimonio. En tal sentido, la permanente propuesta de la presidenta Cristina Fernández de modificar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una clara muestra del interés del gobierno argentino por redefinir la estructura de poder global. Sin embargo, lo verdaderamente interesante respecto a los cambios acontecidos en la realidad nacional es la apertura hacia nuevas posibilidades a través de una fusión de Pueblo y Estado que descubren sus potencialidades y retoman la pugna por causas que, aunque provistas de un alto contenido histórico, se creían destinadas a enlistarse en un inventario de derroteros.


viernes, 4 de mayo de 2012

YPF vuelve a Argentina


En el día de ayer, los argentinos recuperaron el símbolo más preciado de una etapa histórica económicamente pujante y socialmente fructífera.

El tránsito por el Senado
Tras la iniciativa presidencial,  el debate se transladó al Senado el 25 de abril  donde obtuvo media sanción. Con más de 14 horas de debate, el Senado de la Nación aprobó en general, con 63 votos a favor, 3 negativos y 4 abstenciones el proyecto de ley que prevé la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera Repsol-YPF, con el respaldo del oficialismo y de la mayoría de los bloques opositores.
En el marco de la sesión, que se inició a las 10,30, el oficialismo y la mayoría de los bloques opositores, como el radicalismo y el Frente Amplio Progresista, anticiparon en el recinto su respaldo al texto del Poder Ejecutivo. Las senadoras de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro; del Frente Cívico y Social de Catamarca, Blanca Monllau y del FAP, Norma Morandini se abstuvieron.
Por su parte, se mostraron en contra los peronistas puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso; el salteño Juan Carlos Romero, y el senador de la Alianza Frente Compromiso Federal de San Juan, Roberto Basualdo.
La Agencia Télam destaca que el proyecto de ley que le devuelve al Estado el control de la petrolera YPF se convirtió en la iniciativa oficial que mayor cantidad de votos a favor recibió en el Senado desde que el kirchnerismo asumió el poder en 2003, un respaldo que superó incluso el que recibió la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida. 

Aprobación en Diputados
El día 3 de mayo llegó el tratamiento del proyecto en la cámara baja.
Los diputados del PJ disidente ya habían abandonado sus bancas, igual que hizo el radical Oscar Aguad antes de la votación. Elisa Carrió había hecho lo mismo después de pedir al presidente de la Cámara, Julián Domínguez, que diera vista al fiscal de turno para investigar la responsabilidad de los funcionarios del Gobierno en el vaciamiento de YPF, según lo que denunció el jefe de la bancada radical, Ricardo Gil Lavedra, en el recinto. 
Ricardo Gil Lavedra defendió la postura de la UCR en “un intenso proceso de discusión interna, que no fue fácil, y que para algunos medios fue más importante que la propia ley”. Después detalló los “cinco ejes sustanciales” sobre los que plasmaron sus disidencias: sostuvo la “grave situación energética que compromete seriamente la economía y pone en riesgo su desarrollo” y vaticinó que “tenemos petróleo para once años y gas para ocho años”. “A la crisis se llegó después de que Menem privatizó YPF y las políticas seudoprogresistas de los Kirchner”, soltó el ex camarista federal antes de afirmar que “la famosa argentinización de YPF es un fraude”, denostó la “hipocresía de un relato épico” del oficialismo y concluyó que a pesar del apoyo radical al proyecto en general “no convalidamos la negligencia ni la corrupción”.
El FAP combinó su representación para manifestar su “apoyo crítico” al proyecto. “¿Estamos hoy estatizando YPF? No”, se preguntó y contestó Gerardo Millman, del GEN. El juecista cordobés Ernesto Martínez afirmó que “sufragaremos convencidos pero críticos” y reclamó al Gobierno que “asuma inmediatamente una política energética, si no la ley se transformará en un boomerang”. “Venimos con claridad y sin dudas a apoyar un proyecto que significa abrir la posibilidad de una mayor capacidad de decisión del Estado en materia de política energética, porque donde estén los intereses de la Nación, vamos a estar nosotros”, puntualizó el socialista Juan Carlos Zabalza.
Fernando “Pino” Solanas sostuvo que la ley “es un paso importante para recuperar la renta” petrolera, pero cuestionó que la intervención de YPF esté a cargo del “ministro responsable de pilotear ocho años de desastres”. Luego reclamó la “prohibición inmediata de las exportaciones”, “auditoría de todos los yacimientos” y “medidores para todos los pozos”.
“Apoyamos el proyecto con esperanza, que es cuando uno tiene problemas. Desde el punto de vista energético estamos en las malas, no en las buenas”, dijo Felipe Solá para respaldar la iniciativa del Gobierno y sumarse a muchos de los planteos de Solanas.
"YPF en un capítulo más de esta novela desastrosa”, dijo la macrista Laura Alonso para manifestar el voto en contra del PRO. “Este gobierno fue y es parte del saqueo de los recursos naturales. No vamos a convalidar con nuestro voto que siga esto en el futuro”, sentenció eufórica. Alonso habló envuelta en una bandera argentina, lo que le valió algunos comentarios poco amistosos de parte de los militantes kirchneristas.
Los peronistas federales dividieron votos y discursos. El dirigente sindical petrolero Alberto Roberti se encolumnó junto a otros dos compañeros de bloque con “la ley de recuperación del patrimonio de la empresa más importante de la Argentina” y sin “objeción alguna sobre los artículos”. Enrique Luis Thomas habló en nombre de los 17 que votaron en contra del proyecto y anunció que luego de la votación en general se retirarían del recinto ante la negativa oficialista de aceptar modificaciones al texto original. Ocaña, que forma parte del interbloque de los federales, se abstuvo.
Los cívicos de Carrió también votaron divididos. Lilita encabezó las abstenciones, mientras dos de sus dirigidos, Horacio Piemonte y Carlos Comi, lo hicieron a favor.
Tras doce horas de discursos, debates y cruces, el proyecto se transformó en ley. Desde las gradas desplegaron una enorme bandera con la figura del ex presidente Néstor Kirchner sonriente y levantando su pulgar. Fue el telón de cierre para una de las medidas más trascendentes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

FUENTES


viernes, 27 de abril de 2012

“Haz lo que yo digo…” El pensamiento de Mariano Rajoy sobre el control nacional de los recursos estratégicos


Un video de difusión reciente expresa la convicción del presidente español Mariano Rajoy de que los recursos estratégicos deben ser controlados por el Estado. 


El enojo expresado por el gobierno español se valió de una serie de argumentos que apelaban a la seguridad jurídica y al orden comercial internacional. Sin embargo, el actual presidente de los españoles considera que el control de los recursos estratégicos es fundamental para el prestigio de un país.
Recientemente, la difusión de un video a propósito de a estatización argentina sobre YPF expresa de forma unívoca el pensamiento del mandatario español, que  en 2008 y ante  los intentos de capitales rusos de ingresar en las acciones de Repsol reaccionó enfadado argumentando que permitir una operación semejante sería colocara a España como “un país de quinta”. 
Nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se pueden poner en manos de una empresa rusa porque eso nos convertiría en un país de quinta división", expresó enérgicamente el entonces líder de la oposición ante la posibilidad que la empresa rusa Lukoil comprara a Repsol. De esta manera, Rajoy considera esencial la propiedad nacional de los recursos estratégicos.

La decisión del gobierno argentino, sin lugar a dudas, resultó sorpresiva y probablemente desprovistas de formalidades que hubieran hecho más tensas y engorrosa la cuestión. Además, los mecanismos institucionales establecidos internacionalmente siempre atienden a socorrer a la parte más fuerte. Por lo tanto, según los ciriterios del gobierno español, no queda en discusión la importancia soberana de la medida, las competencias del Estado como garante de la soberanía energética, sino que la discusión se limitaría simplemente a la expresión de los empresarios del vaciamiento quienes, mediante el gobierno español, transformarían la causa privada multinacional en humillación al pueblo español. Si queda claro, entonces, el rol que Mariano Rajoy quiere atribuirle a la Argentina: un país subalterno y proveedor de recursos, en un comportamiento al cual cabe atribuirle una mirada neocolonialista sobre territorios y poblaciones que alguna vez fueron conquistados, sometidos y explotados.
En definitiva, la medida ejecutada por la presidenta Cristina Fernández no sólo responde a un largo anhelo de recuperar una empresa-ícono de la Argentina y a castigar la desinversión de Repsol. Bien lo dijo recientemente el opositor Solanas en “La mañana” a Enrique Vázquez el 26 de abril: las empresas petrolíferas no implican un negocio inocente, hay guerra y sangre por el control de los hidrocarburos.
Esta posición admite tanto la capacidad de empoderamiento como los riesgos a asumir, en que un gobierno nuevamente derrota las barreras de las corporaciones refortaleciendo al Estado como regulador y actor en el mercado. Con los riesgos de la libertad, claro, pero también con la voluntad de no ser, en palabras de Rajoy, un país de quinta. 

Fuente:


jueves, 26 de abril de 2012

Repercusiones en el sistema político español tras la decisión de estatizar YPF


Repercusiones en España de los principales partidos políticos.

El vicesecretario de Organización del Partido Popular, Carlos Floriano, ha dicho que la decisión de la presidenta Kirchner es "una confiscación y un expolio", cuyo resultado "va a ser lo peor para los accionistas y para la compañía" y ha remarcado que "nadie dude que será lo peor para los argentinos". "Se han convertido en un Gobierno y en un país infiable. Mejor dicho Argentina es un gran país - ha precisado - pero está gobernado por gente de la que no te puedes fiar". En esta sucesión de declaraciones ha lanzado que "desaconsejaría invertir en un país con un gobierno de estas características". Fiorano ha dicho que el Gobierno está trabajando "en una serie de medidas" y que "contamos con la fuerza de España y el apoyo de nuestros socios de la Unión Europea".
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) calificó de "giro político inexplicable que debe corregirse" del gobierno de Cristina Fernández la posible reestatización de la petrolera YPF y respaldó las acciones del Ejecutivo español frente a esta situación (ver España convoca al embajador argentino en Madrid). La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano,declaró: "Yo creo que todas las gestiones diplomáticas y políticas se están haciendo y que se están haciendo bien, y por lo tanto espero que la presidenta Fernández de Kirchner considere el conjunto de las relaciones hispano-argentinas".El secretario de Relaciones Institucionales, Políticas y Autonómicas del
El portavoz adjunto del partido derechista catalán Convergència  i Unió en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, ha subrayado el apoyo "total" de su grupo a las acciones que emprenda el Gobierno ante la "injustificada" intervención de la petrolera YPF, que considera un procedimiento "impropio del siglo XXI".



El portavoz del Partido Nacionalista Vasco en el Congreso, Josu Erkoreka, ha criticado la decisión de Argentina, por considerarla un "pésimo precedente" que deja "muy mal" al país como destino de inversor, y ha indicado que estará al lado del Gobierno en todo lo que suponga una posición de "firmeza" para exigir el cumplimiento de los compromisos adquiridos con empresas españolas.

Una excepción a los cuestionamientos del gobierno argentino estuvo dada en Izquierda Unida, Según el diario Público, Izquierda Unida consideró que la expropiación de YPF no es un “ataque a España” pues Repsol es una entidad privada “de distintas nacionalidades” y cree “una vergüenza” que el gobierno español haya salido en defensa de la compañía petrolera. En este sentido, el vocero económico de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) y diputado de IU por Málaga, Alberto Garzón, señaló que “Repsol no es técnicamente una empresa española”, pues más del 50 por ciento de la multinacional está en manos de capital extranjero, y además “proporciona beneficios a la economía española que podrían considerarse nimios”, ya que en nuestro país declara el 25 por ciento de sus beneficios totales por todo el mundo. “En este conflicto no están enfrentados los intereses de dos naciones distintas, sino los intereses nacionales de Argentina y los intereses económicos de sujetos privados de distintas nacionalidades, y entre ellas, en menor grado, españoles”, dijo Garzón. “Por lo tanto, es una falacia considerar esta medida económica como un ataque a España –escribió en un artículo publicado en su sitio web personal–. Es una compra legal, que en todo caso podría estar minusvalorada, y que afecta los intereses de unos sujetos económicos (grandes empresas y bancos) que no comparten beneficios con el resto de la sociedad”, agregó.

 FUENTES.

Repercusiones en el sistema político argentino respecto a la estatización de YPF


La medida de la presidenta Cristina Fernández causó asombro en el sistema político argentino, generando adhesiones y rechazos enfáticos.  Sectores opositores apoyan la propuesta del oficialismo.

El jefe de bloque de la bancada del Frente para la Victoria sostuvo que la decisión de expropiar fue “una decisión absolutamente razonable". Cuanto más crecía la rentabilidad de Repsol, menos invertía", afirmó. Rossi expresó que como consecuencia de esa falta de inversión se llegó a una situación inédita en la Argentina. "Eso nos llevó a que el año pasado tuviéramos que importar diez mil millones de dólares. En un año, por la mala performance de la empresa tuvimos que importar el mismo monto que ahora está pidiendo Repsol para que sea indemnizada por el 51 por ciento de las acciones".

Nuevo Encuentro, fuerza aliada de centroizquierda, se expresó mediante Martín Sabbatella. “Cristina, con coraje y decisión, da otro paso fundamental para recuperar la soberanía energética del país”. “Argentina necesita recuperar el control estratégico de la exploración, explotación, producción y distribución de hidrocarburos”.




En la otra vereda opositora, el FAP que lidera Hermes Binner expresó a través de sus distintos bloques integrantes su postura afín a la propuesta del Gobierno. El senador Rubén Giustiniani se manifestó de acuerdo: "Es el camino de la recuperación de una herramienta central para la regulación de los mercados de hidrocarburos: una empresa petrolera estatal", dijo en un comunicado. La diputada Victoria Donda, de Libres del Sur, saludó la nacionalización, aunque expresó su preocupación en relación a la transparencia en la administración de los recursos energéticos.

A su turno, el diputado y titular de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas, celebró también "la decisión sobre YPF", tras señalar que "hace 20 años que lucha por la recuperación de nuestro petróleo". El cineasta ha llevado adelante desde su fuerza política una enérgica campaña de sensibilización desde las privatizaciones menemistas a favor de la recuperación de las empresas públicas energéticas y retomar la estrategia para la construcción de una Argentina industrial. Siendo históricamente uno de los dirigentes más duros que enfrentan al oficialismo, es justo reconocer la grandeza de Solanas plegándose a un apoyo crítico al proyecto oficial entendiendo el justo rol que compete a una fuerza política: apoyar al mejoramiento de la vida social y la independencia nacional, algo muy distinto a las mezquindades y chicanas sin sustento que perturban el entendimiento y causan el rechazo del ciudadano medio,
Inmediatamente de conocida la decisión presidencial, el titular de la bancada radical en Diputados, Ricardo Gil Lavedra, dijo que su bloque se reuniría para terminar de delinear su proyecto alternativo de reforma integral del sector energético, al sostener que la expropiación del 51 por ciento de YPF "por sí sola no alcanza". En la misma línea, el diputado Ricardo Alfonsín sostuvo que "es necesaria la presencia del Estado ejerciendo roles indelegables en la conducción del sector energético". La oportuna convocatoria de Hipólito Solari Yrigoyen para discutir la posición del radicalismo frente al proyecto de estatización salvó a en cierta medida al partido de una incoherencia histórica dada por los devaluados profesionales de la política que expresan el partido en las cámaras. En el texto de convocatoria firmado por Leopoldo Moreau, María del Carmen Banzas, Eduardo Santin, Víctor De Martino, Roxana Antonetti, Santiago Iuzzolino, Guillermo E. Foulkes, José María Conte, Nilda L. García, María del Carmen Iarzabal, Jorge O. Barrio, Horacio Todoli, José Pedrozo, recordaban:
«Está claro que nuestro partido ha mantenido, a lo largo de toda su historia, una coherencia inalterable respecto a la necesidad de una fuerte intervención del sector público, no sólo en materia de producción de hidrocarburos sino también en la planificación y ejecución de la política energética en general.
[.. ] Por esa razón fundamos YPF, por esa razón fue derrocado el gobierno de Hipólito Yrigoyen, por esa misma razón Arturo Illia anuló los contratos petroleros en 1963 y, por último, por las mismas razones nos opusimos a la privatización y posterior desnacionalización de YPF en la década del noventa».
Si bien la representación legislativa del radicalismo admitió tempranamente no acompañar el proyecto del oficialismo en un comienzo, la necesidad de capitalizar políticamente sus dirigentes ante una decisión con alta valoración por la opinión pública terminó por hacer cambiar el discurso, por lo que admitieron que van a apoyar el proyecto oficial.

En tanto, la senadora María Eugenia Estenssoro y el diputado Alfonso Prat Gay de la CC rechazaron la iniciativa oficial, al evaluar que "una empresa mixta tampoco podrá resolver el problema energético si no existe un plan nacional sustentable y racional".


El bloque de diputados que preside Solá también anunció que acompañará la medida, en base "a la convicción de que, ante la falta de controles efectivos por parte del Estado y de una errónea política accionaria operada recientemente por el Gobierno, Repsol-YPF tomó ganancias no sustentables y desatendió la política de inversión de riesgo que la Argentina necesitaba".


El presidente del partido capitalino PRO Mauricio Macri se pronunció el lunes 16 de abril al respecto admitiendo sentirse “triste, preocupado y dolido”. "Esta decisión va en contra de los intereses de los argentinos. Vamos a estar peor en un año que hoy", sostuvo.
  


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