sábado, 18 de enero de 2014

La doble moral del socialismo francés

Desde inicios de la semana, el otrora orgulloso pueblo francés, que supo ser violento como la guillotina y arrogante promotor de la igualdad de os hombres por mandato del derecho natural, se ha visto conmovido por una situación nada cercana al espíritu de la comuna revoltosa: su presidente, el socialista (socioliberal) Francoise Hollande confesó finalmente su infidelidad y su romance con la actriz Julie Gayet.
La noticia recorrió el mundo y abarcó distintos noticieros. Sin embargo, un impacto menor tuvieron –según testimonia el enviado especial del diario Página/12, Eduardo Febbro- los otros anuncios del mandatario francés el martes 14, en la nueva relación entre Estado y burguesía.
Es así que, de aquí a 2017, se eliminarían las cotizaciones familiares para las empresas y los trabajadores independientes, lo que permitiría economizar a las empresas 5.300 millones de euros, en una medida (hipotéticamente) dirigida a ampliar los puestos de trabajo. Seguidamente, otra serie de anuncios deja poco margen para casualidades: la afirmación de emprender una “lucha contra el fraude a la seguridad fiscal”, la “simplificación de la política impositiva” y la “disminución del gasto público” refieren a una política de decrecimiento de la función estatal y una concesión al sector productivo.
Dada esta coordinación Estado-empresarios, la posibilidad de un vuelco en el gobierno está dada en la posibilidad de convertirse en una alianza flexiibilizadora anhelada por la oposición de derecha, que ha contado con el rechazo del sindicalismo. Por supuesto, sabrán los trabajadores si la iniciativa es válida ante una retracción de los puestos de trabajo o si se trata de otra nueva cooptación del Estado.
También es preciso recordar que otros episodios ligados a decisiones del mandatario revistieron menos interés que el frívolo affaire de Hollande. Así, la masacre sobre la población libia para destituir a Muammar al Gaddafi en 2011 promovida junto con Estados Unidos y Gran Bretaña, o la invasión a Malí en 2013 luego, no ameritaron ninguna reflexión sobre  la patética nostalgia hacia el pasado imperial francés.
Penosamente, el intervencionismo criminal o la afirmación militar en el club de los segundones subsisten con influjo napoleónico, en tanto el Antiguo Régimen continúa modelando la moral popular, herido ante el vejamen del presidente infiel y la caprichosa sanción del matrimonio igualitario.



lunes, 30 de diciembre de 2013

Las ejecuciones públicas de Estados Unidos contra sus enemigos internacionales

Una de las nuevas características de la guerra sicológica llevada adelante por el gobierno estadounidense desde los tiempos de la administración Bush es el asesinato de referentes políticos opositores a la ingerencia estadounidense en sus respectivos territorios. Las sucesivas ejecuciones de Saddam Hussein, Osama Bin Laden o Muammar Al Gaddaffi ejemplifican el avance de la política imperial estadounidense sobre cualquier Estado militarmente incapaz de defender su soberanía.
EJECUTADOS. El terrorista islámico Osama Bin Laden,
y los ex presidentes de Irak y Libia Saddam Hussein y 
Muammar Al Gaddaffi.
De este modo, la violación de la soberanía pakistaní para bombardear a través de drones o perseguir al líder negativo del 11 de septiembre, junto con las ejecuciones de dos jefes de Estados, son episodios criminales de una política de Estado ejemplificadora.
Frente a la configuración y publicitación oficial de un enemigo público, las pautas protectoras de legalidad son dejadas sin efecto ante la hipotética venganza condensada en forma de decisión política.
En un contexto global en que las nuevas tecnologías provocan en su difusión nuevos espectáculos de múltiples e ignotos productores, la ejecución de los adversarios y su difusión es el mensaje más caro de un Estado que predica libertad y derechos pero sólo bajo el sálvese quien pueda de las pseudodemocracias neoliberales. 

Màs informaciòn:

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Choque de cometas. Reseña de “De la monarquía”, de Dante Alighieri



ALIGHIERI, DANTE. (1310) De la monarquía, Biblioteca Losada Contemporánea,  Buenos Aires, 1966, traducción del latín de Ernesto Palacio.





Nacido en Florencia, Dante Alighieri (1265-1321) fue un activo partícipe de la vida política itálica, marcada por el conflicto entre güelfos (imperialistas) y gibelinos (papistas), originado en una disputa de casas alemanas. En 1289 luchó en la Batalla de Campaldino junto a los Caballeros Florentinos Güelfos, ocupando luego órganos deliberativos florentinos y funciones diplomáticas. Iniciada una división y luchas violentas entre güelfos, hacia 1302 se verá expulsado de Florencia hasta su muerte. En 1310, año de la invasión a Italia de Enrique VII de Luxemburgo, Dante publicará una obra teórica escasamente divulgada y reconocida: su tratado De la monarquía. En ella, el autor intenta resolver las disputas entre el poder espiritual y el poder temporal y su incidencia conflictiva al poner en cuestión la legitimidad del ejercicio de poder de los distintos soberanos.
La primera cuestión que desarrolla Dante en su “Primer Libro. Necesidad de la Monarquía” es el deber de los intelectuales en hacer público su entendimiento sobre lo político como contribución a los pueblos. A través de este saber/deber, se introduce en la descripción de la Monarquía, institución de gobierno que caracteriza como “Imperio, Principado Único”. El hombre, criatura especializa con una propiedad de género (la potencia intelectiva) encuentra  su máximo desarrollo en la felicidad que garantiza le orden de la paz. “Como la parte es al todo, así el orden parcial al total”. Siguiendo planteos aristotélicos, entiende que la universalidad humana pertenece a su universo, por un principio de unicidad, representado en la figura del Monarca. Este monarca ejercitaría su función política por características personales de virtud (“austeridad”, “rectitud”), carisma (capacidad de “disponer de los otros”) y un ejercicio de poder de hecho (“jurisdicción universal”). La mejor disposición de loso súbditos y la necesidad de encauzar los litigios entre partes, reconocidas formalmente como soberanos menores, ameritarían la acción de este representante a la finalidad de 1) otorgar bienestar, 2) ordenar a un fin y 3) evitar la división. Esta situación favorece el mejoramiento humano debido a que es perfecto e imita la ejemplaridad, favoreciendo el goce de la libertad al asegurar la concordia y la paz.
Dante guarda una visión peyorativa hacia la democracia, la oligarquía y la tiranía, considerándolos regímenes tortuosos que “mantienen en la servidumbre al género humano” por obra de “políticos tortuosos”. Por el contrario, reyes y aristócratas gobernarían haciendo que el género humano “vive por sí y no por gracia de otro”, haciendo “pueblos celosos de la libertad”.
Seguidamente, Dante expone las razones que han favorecido el protagonismo histórico del pueblo romano, en una legitimidad fundada en al “lumbre de la razón humana” y “rayo de la divina autoridad”. En principio al pueblo romano, por ser el más noble, le correspondería gobernar sobre los otros, según lo constata Virgilio en la herencia del divino Eneas, héroe “piadoso” y “justo” que aglutinaría un crisol cultural de cada una de las tres partes de la tierra tripartita: Europa dio a su abuelo Dárdano, África a su abuela Electra y a su esposa Dido y Asia a sus abuelos más próximos (tal el caso de Asaraco de Frigia). Del mismo modo, los romanos se habrían visto favorecidos por numerosos milagros, tales como la dación de escudos desde el cielo en una batalla dirigida por Numa, el graznido de gansos que advirtió sobre la invasión gala o el granizo que afectó a los fenicios cuando Roma parecía conquistada. Entiende Dante que el obrar de los romanos ha sido virtuoso y suficientemente demostrado en Cincinato (que abandonó rápidamente el cargo de dictador al cumplir el mandato del Senado), Fabricio (quien siendo de humilde condición, no se dejó sobornar), Camilo (que libertando Roma, aceptó el exilio impuesto por los habitantes de la ciudad), de Brito y Marco catón (por su celo republicano) y de Mucio (quién sacrificó su mano para demostrar lealtad a Roma). El pueblo romano, al someter el mundo, persigue el bien público al establecer el derecho, aspecto que otorgaría legitimidad a la conquista.
¿Cuáles son los fundamentos para avalar la jurisdicción
en la disputa del poder temporal y el poder espiritual?
La naturaleza ordena las cosas, interviniendo una serie de operaciones necesarias y multitud de agentes. El juicio de Dios puede entenderse por revelación simple, comprendiendo la “decisión espontánea de Dios” (puede ser expresa o por signos) o “por ruegos”. Otra forma de expresión de la voluntad divina es la revelación pro combate puede darse “por suerte” (interviniendo una acción divina) o “por certamen” (consistente en un duelo). El pueblo roano predominante sobre los otros pueblos conquistadores, en pugna por ejercer el Imperio, adquiere sus posesiones por duelo, cuidándose de obrar con justicia tal como lo recomiendan los tratadistas militares Tulio y Vegecio. Así, los combates entre Eneas y el rey Turno, el enfrentamiento entre los Horarios y los Curiacios y las sucesivas luchas contra sabinos, samnistas, Pirro y cartagineses habrían conformado disputas justas por conducir y ceñir al universo en el orden imperial. Una evidencia de la legitimidad divina dada a Roma estaría dada en la inscripción por edicto de Cristo como hombre al nacer y en la aceptación del castigo administrado en la jurisdicción romana de Pilatos.  
La legitimidad de la jurisdicción exclusiva universal es la temática inspiradora que se aborda de lleno en el “Tercer libro. Que el cargo de la monarquía o Imperio depende inmediatamente de Dios”.  Comienza con una cita de Daniel: “Cerró la boca de los leones y no me hicieron año, porque en su presencia encontró en mí justicia”. La frase se introduce para retomar la vinculación entre naturaleza y plan divino, considerándola ajustada a un fin ¿Podría entonces el Imperio nacer, perdurar y consolidar una superioridad de fuerzas frente a cualquier otra forma de poder sin una jurisdicción divina? El problema radicaría, según el autor, en la negación obstinada del Sumo Pontífice, sensualistas hombres de la Iglesia y decretalistas (estudiosos de las doctrinas de la tradición de la Iglesia Católica), quiénes “por la niebla de la codicia o la pasión, no disciernen la faz divina de la elección humana”.
A continuación se repasan las distintas teorías papistas sostenidas en las Sagradas Escrituras.

·         Según el Génesis, Dios hizo dos grandes luminarias referentes a dos regímenes, siendo la mayor el Sol (el poder espiritual) y la menor la Luna (temporal).
·         Del texto de Moisés, se extrae que del linaje de Jacob surgen estos dos regímenes, antecediendo Leví (representación del poder espiritual) sobre Judá (poder temporal)
·         Del libro de reyes, se invoca al nombramiento y deposición de Saúl bajo la intercesión de Samuel.
·         Se señala el texto de Mateo, sosteniendo que Cristo recibió la concentración de ambos regímenes al recibir incienso y oro.
·         La frase de Cristo “Y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”, de lo que se arguye la autoridad del sucesor de Pedro. Otro tanto sucede con el señalamiento de “He aquí las dos espadas” a Pedro.

Estas argumentaciones son citadas una a una y cuestionadas. El ser de las cosas, la falsedad de la autoridad de nacimiento, la legitimidad especialísima de los excepcionales casos de mandatarios de Dios, la confusión entre la autoridad de Cristo y la de Pedro y sus sucesores y la interpretación de la espadas como símbolo de defensa de la fe en el mundo terrenal son algunos de los argumentos con que se dan por refutadas. Otro tanto sucede cuando se relaciona la historia del Imperio y el Papado, en donde la donación de Roma por Constantino y la recepción de la dignidad imperial de Carlos por el Papado son gestos del poder espiritual que consolidan un poder superior preexistente.
La autoridad del Imperio es independiente entonces, por principio, del poder espiritual. La expresión de la Iglesia militante representada en Cristo evidenciaría la autoridad del Mesías únicamente en el reino de los cielos. El hombre, punto medio entre lo corruptible y lo incorruptible, ha sido destinado por la Providencia en una “doble dirección”: ser guiado por la verdad revelada hacia la vida eterna por la Iglesia y la de vivir en la paz y libertad forjada por el Imperio. Ello no implicaría que el Monarca cercenara o atacara la potestad del Romano Pontífice, sino que la propuesta final es la reverencia al último de modo  que la virtud irradie sobre el orbe terrestre.
La edición contiene una valiosa exposición de Juan Llambías de Acevedo, profesor de la Universidad de Montevideo, leído en la Muestra Bibliográfica de la Filosofía católica que tuvo lugar en Buenos Aires en noviembre de 1939. Allí, desarrolla las ideas del período histórico, la disputa teórica sobre la superioridad de los poderes desde el Papado de Gelasio I, dando testimonio finalmente de los nuevos ribetes de la cuestión que lo vuelven un problema real y no ficticio.

La obra aborda un tópico recurrente de la Edad Media referido al imperium unviversalis pero cuyo aspecto esencial continúa irresoluble y plenamente vigente: la determinación de la legitimidad de una jurisdicción universal en un contexto de disputa dual ¿Qué soportes legitiman una posición? ¿Dónde quedan los límites de acción y representación de un poder soberano?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Experiencias cercanas


Los recientes acontecimientos derivados de la sublevación policial y la mediática sensación de inseguridad extendida a distintos lugares han transmitido una idea de desorden social impactante. Los comentarios más peyorativos contra el oficialismo señalan una pérdida del maquillaje kirchnerista para revertir el problema social, mientras que la historia política reciente del país conoce de las prácticas de grupos desestabilizadoras a través de la maniobra de los saqueos (especialmente, en el final de los mandatos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa).
El episodio tiene presente varias experiencias cercanas. La protesta de los gendarmes durante 2012 por una suba de sueldos, quiénes hicieron de la inacción y la concentración su instrumento de protesta, logró generar una importante tensión que fue desactivada al difundirse a través de la jefatura de gabinete el monto de los sueldos. En la región, Bolivia (junio de 2012) y Ecuador (2010) llegaron a situaciones de crisis e incluso un secuestro presidencial.
La rápida federalización del reclamo desde Córdoba donde las fuerzas lograron un aumento del 35%, y la sucesiva ramificación de protestas movilizadas por el efecto demostración han conducido a una repentina situación de crisis nacional. Otro aspecto singular es la falta de gradualidad de la protesta, en la que la incipiente publicitación del reclamo salarial local dio como desarrollo medidas de fuerza de máxima, coadyuvando a la crisis emergente. De este modo, los policías pasaron a cobrar en promedio entre 8 mil y 10 mil pesos. La inacción permitió que bandas organizadas saquearan casas y comercios, con enfrentamientos que costaron la vida de quince personas.
El 11 de diciembre, en una conferencia de prensa en forma conjunta con el jefe de gabinete, el gobernador de Córdoba Juan Manuel de la Sota, tan conservador como astuto, sostuvo que las negociaciones no se estaban haciendo en condiciones normales, ante lo cual cabría cuestionar la validez por existir un “vicio de nulidad”.
El 10 de diciembre, en Tucumán, vecinos indignados increpaban a los policías por estar presentes y no actuar al momento de los saqueos. La respuesta de la policía fue una represión feroz. En la misma jornada, en la celebración del Día de la Democracia, la presidenta Cristina Fernández dirigió un claro mensaje a los gobernadores: el deber que les compete de reestructurar a las policías provinciales tal como el gobierno nacional lo ha hecho con las Fuerzas Armadas.
Sin pretender una demonización institucional, la actuación durante la última dictadura, las señaladas connivencias con el crimen organizado y experiencias de abusos en comisarias mucho agregan a la reputación de la institución. En este caso, la valoración de fuerza como instrumento de negociación contradice una ética de la función pública encomendada.

Una vez, más, la pregunta de Alan Moore se instala: ¿quién vigila a los vigilantes?

sábado, 14 de diciembre de 2013

Legados



El 10 de diciembre de 2013 se celebra en Argentina, por Ley 26.323,  el “Día de la Restauración de la Democracia”, siendo la fecha de asunción del primer gobierno democrático post-dictadura y el retorno del Estado de Derecho, con los condicionamientos inherentes al contexto.
Si una lección dejan las presidencias de Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner en estos primeros treinta años de democracia es la necesidad de encauzar y sostener de forma permanente la promoción de la democratización de la sociedad en sus diferentes niveles. Que todo se puede conseguir, que todo se debe discutir.
Aspectos positivos de la vigencia del sistema representativo son el juicio a genocidas, una política estatal de reflexión sobre la memoria histórica, la consideración dada al mercado interno y a la distribución del ingreso para la estabilidad institucional.
Por el contrario, la influencia de los poderes económicos, la burocracia sindical, el manejo de cajas negras de las fuerzas de seguridad, la gerencia política de los representantes y la apatía política de amplios sectores de la sociedad son algunos de los aspectos que de una forma u otra se han manifestado para evidenciar lo pendiente de la democracia, con frecuencia desestabilizada ante episodios movilizados por formas de oposición política.
El caos de estos días –en que la desobediencia del “Estado armado” ha sido su principal protagonista-, nos invita a pensar en lo nocivo de ser una “tropa obediente” y en la confianza irrestricta en el mandato representativo. No existen “pases mágicos” para desanudar conflictos; sólo cálculos de falibles ejecutores. Por eso, la democracia continúa siendo una lucha permanente, que necesita de todos para abrir nuevos cauces en procura de una mayor igualdad y justicia.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Casa tomada. Reseña de "Olympus has fallen", de Antoine Fuqua

Objetivo: La Casa Blanca (2013) PosterTraducida como “Invasión a la Casa Blanca”, “Casa Blanca: la caída” y “Objetivo: La Casa Blanca” en los cines hispanoparlantes, “Olympus has fallen” (2013, Antoine Fuqua, 2013) recrea una amenaza a la seguridad nacional (el título refiere, concretamente, a la desactivación del dispositivo de seguridad en el interior de la residencia presidencial).
Corea del Norte, con un ejército de un millón de soldados, se aposta a 50 kilómetros de Seúl. La diplomacia de Corea del Sur se reúne con el presidente de los Estados Unidos para destrabar la crisis. Y de repente, lo inesperado : un avión (paradójicamente, no detectado por radares y con una carga de combustible inverosímil) comienza a bombardear y ametrallar los transeúntes del Capitolio. Una vez derribado el avión, numerosos camiones se aproximan al área de conflicto e invaden a la Casa Blanca.


La representación de los milicianos invasores no ofrece nada novedoso: con pasamontañas y rifles a repetición avanzan contra las fuerzas de seguridad que resisten el ingreso. Los lanzagranadas también permiten recordar los ataques de Vietcongs. Quizá un anuncio de que el peligro amarillo ha regresado.
Efectivamente, la película insiste en una asiatización del enemigo. El villano es Kang Yeasak (Rick Yune), hijo de un opositor norcoreano ejecutado, ahora un peligroso terrorista responsable de un bombardeo a la embajada británica en Seúl en 2004 y de canalizar tecnología de enriquecimiento de uranio a Piongyang desde Pakistán. Pese a todo, su capacidad destructiva no está libre de objetivos políticos, para lo cual exhorta al mando estadounidense a trasladar la séptima flota .


“- ¿Es del norte? Sin lugar a dudas no es del Sur.
-  Trabajo por la justica. Para dar a millos de hombres, mujeres y niños famélicos algo más que la posibilidad de subsistir. Para poner fin a la guerra civil que su país interrumpió hace tanto tiempo. Y sí, por una Corea unida y próspera.”

Cuando la presión de Kang logra alejar la VII Flota, un informativo anuncia la crisis internacional ante la pérdida de la relación de fuerzas, señalando la importancia del rol regulador que el ejercicio imperial brinda en la estabilidad de la zona, dado como irremplazable por las potencias continentales hegemónicas.

“Las fuerzas militares de Corea del Norte y del Sur están en alerta ante los rumores de la retirada de EE.UU. de la Zona Desmilitarizada. Indica, China y Rusia declararon estado de emergencia y han movilizado fuerzas militares. En Medio Oriente, la respuesta al ataque a la casa blanca es de júbilo. Miles de personas celebran en la calle y queman banderas de EE.UU. El vacío de poder creado por la partida de los EE.UU. podría despertar de inmediato un conflicto a gran escala y cualquier guerra convencional en esta zona fuertemente armada del mundo podría resultar en una confrontación nuclear.”

El encargado de salvar al presidente (Aaron Eckhardt) y solucionar el conflicto es el agente Mike Banning (Gerard Butler), transferido del servicio hacia el Ministerio de Hacienda por rememorarle al  presidente la muerte de su esposa. Banning recupera así la posibilidad de redimir su culpa enlistándose en una misión personal.
"Se trata de la genialidad del plan más que del nivel de acción. No olvidemos que el ataque del  11/9 fue tan sólo que unos chicos subieron a un avión con una navaja. Eso es lo que me atrajo de esto, lo relevante y lo provocativo que fue", dice  Butler sobre la historia, que fue desarrollada con ayuda de expertos en seguridad pertenecientes al mismo Servicio Secreto,  al FBI y a la CIA.
    Fue así como se determinó que la toma de la Casa Blanca se podía llevar a cabo en 13 minutos, usando un camión de basura. "Pensamos que sería relativamente fácil conseguir un camión de basura, el que nos podría servir como un bunker bastante sólido, así que ese fue nuestro punto de partida. Lo establecimos para el 5 de julio, ya que los camiones estarían haciendo limpieza después de la celebración del feriado. Antoine tomó esa idea y añadió sus propios toques cinematográficos", explica el actor.

Esta escena se presenta en tiempo real, detalle que pretende dar mayor realismo a los hechos. Aunque el objetivo de Fuqua y Butler es entretener a la audiencia, el director dice que la historia también entrega una lección. "Desde el 11/9, hemos llegado a ver el mundo de otra manera. La película es muy entretenida, pero también es una historia con moraleja. Al bajar la guardia, todo puede pasar".
Sin la pretensión de hacer una valoración sobre la densidad dramática sobre un film de propaganda, puede destacarse que una vez más un film se destina al Sudeste asiático.

Verdad y ficción
Con la conformación de la ideología del Departamento de Defensa de un “eje del mal” durante las presidencia de George W. Bush (2001-2009), sostén argumental a través del cual la política exterior estadounidense comenzó a negar la estabilidad anunciada bajo “el fin de las ideologías” en una revisión teórica favorable a un rol rector de Estados Unidos en la intervención armada. 

La tensa relación diplomática entre Estados Unidos y Corea del Norte tuvo un agravamiento notable tras el lanzamiento de la “guerra contra el terrorismo”, siendo desde el 11 de septiembre de 2001 anunciado como posible blanco militar. De este modo, el “enemigo coreano” se habría agorando interviniendo en el complejo contexto de la globalización, siendo acusado de desarrollar un agresivo programa nuclear en el mercado negro.

Durante marzo de 2013, se dio a conocer un video que mostraba un desfile de honor al presidente de Corea del Note, Supremo Líder Kim Jong Un, y seguidamente se visualizaba el lanzamiento de un misil dirigido hacia la Casa Blanca. Entre las hostilidades recientes en la península, Corea del Norte hundió en 2010 un buque de guerra a Corea del Sur, en un conflicto que ameritó la intervención mediadora de China.




viernes, 29 de noviembre de 2013

Iniciativa programática del Partido Comunista ¿una apuesta de re-izquierdización?

El 17 de noviembre de 2013 el diario Tiempo Argentino realizó una entrevista a Patricio Etchegaray, secretario general de Partido Comunista Argentino. En ella, Etchegaray explicita una adhesión a la gestión kirchnerista al tiempo que solicita la discusión de un debate programático, en una iniciativa por retornar a una política propositiva y responsable, algo remoto ante el impactante vacío instalado con la democracia de audiencia argentina.
Sabido es de los cuestionamientos históricos realizados hacia el PCA, en tanto tradicional detractor de los gobiernos nacional-populares, absentista de la participación armada y elogioso de Jorge Rafael Videla durante la última dictadura. Estos gravísimos errores de la conducción han sometido al partido a un rol menor. Sin embargo y realizadas las debidas autocríticas, el dirigente Patrio Etchegaray ha interpretado lucidamente la necesidad de avanzar en un frente nacional hacia una transformación estructural en un contexto posliberal.
Para Etchegaray, las rupturas con la
dominación hegemónica, la apuesta
a la producción y el rol regulador del 
Estado ameritan el resguardo de los
gobiernos progresistas regionales,
El kirchnerismo supo aglutinar, en un contexto de opciones meramente institucionalistas pero desligadas de una propuesta de solidaridad social, sectores ajenos al justicialismo. En este sentido, la diferencia más notable entre los orígenes del socialismo y del peronismo están dados acabadamente en su origen de idea abstracta de mejoramiento social movilizada por las clases bajas y la burguesía humanista en un caso y la adhesión a un líder carismático al que, debido a sus logros, todo se delega. El kirchnerismo, en tanto proyecto de peronismo transversal, no ha contemplado debidamente las distintas identidades que han conformado su base de apoyo, recelosas de aceptaciones irrestrictas y necesitadas de verificaciones precisas de los cambios progresistas instrumentados. 2012-2013, por otra parte, fue un período marcado por una “sensación de inseguridad” ferroviaria y el alza inflacionaria y (salvo excepciones) la ausencia del funcionariado dando explicaciones viabilizó que las críticas se trasladaran desde acusaciones de ineficacia hasta de corrupción. La candidatura de Insaurralde como adlátere kirchnerista del justicialismo bonaerense, pero construida a imagen y semejanza de su rival electoral Sergio Massa, no hizo más que agregar mayores dificultades al confuso acto eleccionario. En tal sentido, el kirchnerismo en 2013 desarrolló una voluntad política limitada, en que el “vamos por todo” fue reemplazado por acuerdos entre la burocracia partidaria, quizás a modo de establecer una transición no conflictiva.
El 18 de noviembre, fue el propio diputado Carlos Kunkel quién admitió la perdida de base electoral al señalar que “se nos fueron 1.200.000 votos por izquierda” en el programa radial “Mañana Sylvestre”.
El Partido Comunista, en ese orden de cosas, se presenta como una adhesión crítica capaz de transformarse en una usina de ideas valiosa, pese a que el kirchnerismo ha sabido lograr adhesiones través de la ejecución de medidas tan convocantes como imprevisibles, acaso evitando elementos que puedan servir como obstáculo.