domingo, 31 de marzo de 2013

La politización de la institucionalidad vaticana. La elección de Bergoglio como sucesor de San Pedro y la estrategia de la oposición

La elección de Jorge Mario Bergoglio y la política internacional del papado son ejes de discusión en el sistema político argentino.

La elección de Bergoglio como sucesor del saliente Benedicto XVI tiene una repercusión insoslayable en Argentina. Más conocido por sus intervenciones políticas que por su labor sacerdotal, ha asumido duras posiciones frente a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, agravadas tras la sanción del matrimonio igualitario. Esta trayectoria da lugar a que un importante sector del kirchnerismo espere una convencía dura. Al mismo tiempo, las acusaciones de indiferente a las desapariciones de los sacerdotes jesuitas Jaliks y Yorio permiten interpretaciones que lo contemplarían como un sacerdote colaboracionista que movido por inclinaciones ideológicas y presionaría al gobierno con la posibilidad de legitimar una fórmula opositora. En ese sentido, parte del peronismo recuerda con preocupación el contexto que horadó al gobierno de su líder histórico.

No obstante, ha predominado la espera y confianza de los adherentes al actual gobierno, siendo interpretados los gestos de Cristina Fernández y el ex cardenal como señales claras de gestos conciliatorios, que mal cayeron a las oposiciones políticas locales.(1) Es una realidad que el ex cardenal ha expandido su área de gravitación hacia todo el mundo católico, con una gran capacidad de hacer agenda sobre temáticas soslayadas y urgentes, tarea en la cual Argentina puede desempeñar un rol de digno cooperador.

El 17 de marzo, el periodista Ricardo Ragendorfer publicó un artículo referido a la participación política que el actual Papa habría desarrollado durante su juventud. (2) El texto sostiene que Bergoglio habría sido un activista del nacionalismo católico, con desempeño desde  1972 en Guardia de Hierro, una organización inspirada en su homónima derechista húngara pero que se permitía mantener un perfil ecléctico en la  idea de ser la más auténtica representación del peronismo juvenil. Sin embargo, las acusaciones más graves con los grupos de la derecha están dadas en las acusaciones que Horacio Verbitsky formuló en torno al secuestro de los sacerdotes Yorio y Jáliks, quienes habrían denunciado alguna vez la responsabilidad de Bergoglio, no sin retractarse en alguna oportunidad el segundo. Los vínculos con el genocida Massera, que recibió el título honoris causa en la jesuita Universidad del Salvador, son otro de los cuestionamientos que le pesan aún bajo versiones que justificarían los vínculos políticos en las negociaciones de liberación de presos y desaparecidos en la dictadura.

El sociólogo y director de la Biblioteca Nacional Horacio González tampoco fue ajeno al hecho.  En reuniones de la asamblea del grupo de intelectuales “Carta Abierta” y a través de un artículo en el diario Página/12,(3) expuso una serie de argumentaciones dando constancia de su preocupación ante el despliegue de un poder populista conservador desde el Vaticano, amenazante al punto de “encuadrar lo popular”, en una manipulación susceptible de disputar la dirección de los pueblos. El análisis de González pareciera estar destinado a mantener una prudente distancia del reciente Papa, a la espera de obras que permitan juicios objetivos sobre su labor, manteniendo al mismo tiempo una prudente defensa de la autonomía de la política.

Cristina Fernández pidió tácitamente a sus seguidores  no tuvieran gestos negativos hacia Francisco I, en el respeto a la Iglesia Católica Romana y las posibilidades de llegar a acuerdos. La oposición celebró en forma inmediata la asunción del cardenal.

Pese a las diferencias públicas expresadas desde su función cardenalicia, los problemas financieros y las acusaciones de pedofilia que jaquean la credibilidad del catolicismo son asuntos que demandarán una actividad intensa y permanente, respuesta esperable a las expectativas institucionales. Del mismo modo, no debería menoscabarse una lectura de Bergoglio de la situación y las posibilidades de hacer historia produciendo cambios esperados, existiendo condiciones oportunas que alientan esas perspectivas.

Las dudas sobre el entrecruzamiento posible entre el poder espiritual y el poder temporal son legítimas, (4) alentadas por la experiencia reciente. Pese a ello, la situación actual advierte de un período de comunicación y apertura cuya ratificación o ruptura se expresará en los posicionamientos del pontífice hacia fines del presente año, cuando arribe a nuestro país.

Notas

(1)    “Para la oposición, es un giro "hipócrita"”, La Nación, 21/3/2013.
(2)    “Guardia de Hierro: la organización peronista en la que militó Francisco”, Tiempo Argentino, 17/3/2013,
(3)    “¿Un Vaticano peronista?”, Página/12, 19/3/2013.
(4) "El PAPA Francisco viene a disputar poder social", por Julio Gambina, en  http://juliogambina.blogspot.com.ar/2013/03/francisco-i-viene-para-disputar.html

miércoles, 27 de marzo de 2013

"Introducción al cooperativismo", de Nidia Balbi de Gonzalo y Dante Cracogna



Balbi de Gonzalo, Nidia y Cracogna, Dante. (1985) Introducción al cooperativismo, Ediciones Intercoop,  Buenos Aires, 1985.

Didáctica obra para la iniciación en la temática, Introducción al cooperativismo explica con sencillez los ejes de una filosofía que sea ahonda y perfecciona únicamente a través de la acción.

En “Estructuras disciplinarias del cooperativismo”, los autores indagan en conceptos y definiciones del cooperativismo; “La doctrina cooperativa” brinda un repaso sobre valores, principios y esencia, no sin antes caracterizar las divisiones presentes en el estudio de la doctrina cooperativa. “El sistema cooperativo”, en tanto, expone el régimen legal y funcionamiento de la organización cooperativa. El texto cierra con

“El movimiento cooperativo”, un repaso de la historia y origen nacional del cooperativismo, expresando los deseos de expandir y unir el movimiento cooperativo así como advertir de la necesidad de una permanente formación para obrar con inteligencia en momentos de crisis.

Publicado en 1985, este breve cuaderno (nº 15, Serie Manuales, de Nociones para una formación cooperativista) mantiene a casi treinta años una gran utilidad educativa e invitan a pensar en una organización alternativa en el capitalismo, que feroz en su esencia, admite posibilidades de mayor humanización. 


domingo, 24 de marzo de 2013

Propuestas para una democratización del poder judicial en 678




El 12 de diciembre de 2012, el fiscal Felix Crous y el abogado Eduardo Barcesat fueron interpelados en el programa de la TV Pública acerca del pedido de la presidenta en torno a una democratización del poder judicial.

El fiscal dio cuenta de la continuidad del siglo anterior en materia judicial, sosteniendo que “la matriz judicial es la matriz de la dictadura”. Seguidamente,  caracterizó al poder judicial como aristocrático, vitalicio, irresponsable, que históricamente se había permitido administrar justicia bajo el gobierno del usurpante del poder político. No obstante, señaló la resistencia de la Asociación de Abogados semanas antes de la instalación del primer gobierno democrático tras el régimen militar de 1976-1983, cuando se pidió la expulsión de los miembros incorporados al poder judicial por el proceso , esfuerzo vano al convalidarse los jueces de la dictadura en 1984.

Barcesat fue igualmente crítico y tuvo un enfoque (como es común en sus apariciones mediáticas) altamente propositivo. Periodicidad, renovación por concursos, elección periódica de los jueces de la Corte Suprema por voluntad popular y el juicio por jurados en las causas de mayor gravedad.

martes, 19 de marzo de 2013

(1971) "El diálogo de América", de Álvaro Covacevich




La resistencia política puede admitir múltiples formas, y cada una de ella es capaz de cobijar una identidad vital de un proceso en construcción, quizás inspirada en la alegría de lo nuevo y esperado. Encuentro de próceres entonces vivos, El diálogo de América nos presenta a un esperanzado y tenaz Salvador Allende junto a un enérgico Fidel Castro, que no por joven carece de tacto y realismo político. Ambos comparten entusiasmados sus impresiones sobre el presente y porvenir de la resistencia latinoamericana frente a la amenaza del imperialismo estadounidense.

Un repaso sobre un Allende que descreía de la violencia clasista instalada en instituciones que asume democráticas, que se subordinarán por pudor a los procesos populares. “La derecha es tan cruel como se lo permite el contexto”, pronunció alguna vez el pensador José Pablo Feinmann, y sin lugar a dudas, dio razón al escéptico guerrillero cubano. En la situación de Castro, la lucha armada era la afirmación de la política desafiando al influjo tanático de Fulgencio Batista, bajo el cual toda pretensión de libertad encontraba el fin de toda posibilidad de ser. El tono desafiante de Castro hacia Estados Unidos, que se repite en varios lugares del documental y que Allende considera desmesurado, será probablemente parte de la estrategia de densa cubana ante la feroz oleada genocida pronta a desembarcar, que contará al presidente chileno como una de sus víctimas.




SALVADOR ALLENDE
FIDEL CASTRO
asiento                de             poder
El gobierno construye una institucionalidad democrática, validada por la vía electoral. Las Fuerzas Armadas acompañan el proceso.
El gobierno se afirma en la victoria de la guerrilla revolucionaria tras el enfrentamiento armado con la burguesía terrateniente y el imperialismo.
clase       obrera
La clase obrera avanza progresivamente desde el sistema democrático burgués.
La acción política se destina a devolver la dignidad al campesinado explotado y pauperizado.
obstá_ culos
Oligarquía experimentada en contaco con el imperialismo, poder político opositor, libertinaje de la prensa.
Imperialismo, falta de recursos humanos.
El socialismo, una causa inexplicable que sólo puede ser fundamentada bajo los objetivos de una mayor igualdad y fraternidad, probablemente la única que exprese una genuina razón de ser de la política, daba cuenta allí de sus múltiples posibilidades, guiando unívocamente hacia una valorización de la dignidad del hombre.


FICHA TÉCNICA.
(Chile, 1971) Documental. “El diálogo de América”, dirigido por Álvaro Covacevich.



sábado, 16 de marzo de 2013

Debate económico entre Roberto Felleti y Ricardo López Murphy en 678




El 30 de octubre de 2012, el diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires Roberto Felleti y el economista y dirigente Ricardo López Murphy discutieron en torno a la política económica del kirchnerismo en 678.

En el marco de los debates propiciados por el programa de la TV Pública, López Murphy atribuyó el crecimiento de la economía a circunstancias excepcionales, el bajo interés de los créditos de las instituciones financieras internacionales, y advirtió de los problemas que significan una situación externa delicada, la hipotética aparición de problemas energéticos y una fuerte caída de la inversión. Seguidamente Felleti contestó el logro en términos de intercambio por 20.000 millones, recordó la recepción del país en default con un 50% de asalariados informales, con 60% de personas en situación de jubilares por debajo del 90% actual, los incrementos salariales del 20% anuales, protección de la economía, y el repunte luego de dos trimestres en un contexto desfavorable,  al tiempo que advirtió que la inflación sería resultante de la expansión del consumo interno cuyas implicancias no minarían la estabilidad, sin necesidad de ajuste. Menciona también el aumento de la producción de electricidad de 16.000 a 25.000 megavatios y sostuvo que la expropiación de YPF evitará la importación de energía por fuerza del crecimiento. La mencionada crisis energética no existiría.

López Murphy alegó que los problemas de la inflación desacreditan al país ante el mundo, con consecuencias terribles sobre la sociedad; le quita poder adquisitivo a los que menos tienen, no siendo un problema en los países vecinos. Si la inflación hace daño, genera asimetrías y un impuesto a la inversión con una presión enorme, distorsiones que afectarían a los jubilados, siendo prioritario regular la situación de los jubilados, fomentar el turismo y lograr que el país exporte más que soja. Felleti acuerda en el perjuicio de la inflación a los sectores más humildes, lo cual motiva una política de ingreso a través de los acuerdos colectivos de trabajo. No puede aceptarse políticas antiinflacionarias que deriven mediante un ajuste fiscal. El 90% de cobertura jubilatoria a adultos mayores, las paritarias de los trabajadores formalizados y la Asignación Universal por hijo, administra importaciones, restringe la salida de dólares, garantiza la dinámica del mercado interno. Recuerda que el país produjo exportaciones en bienes industriales por el valor de 29.000 millones de pesos.

Otro aspecto aludido es la financiación del crecimiento. Según López Murphy, la idea del autofinanciamiento es un embellecimiento de la posición oficial, no endeudándose el país por tener una tasa de riesgo país extravagante, existiendo una extraordinaria desconfianza para conseguir financiamiento, ante el debilitamiento de la capacidad de acumulación de Argentina, con pérdida de competitividad y problemas del tipo de cambio. Uruguay sería un modelo a seguir, ya que había tenido un canje de deuda amistoso. Felleti, contrariamente, sostiene que el país autofinancia su crecimiento procurando un equilibrio de divisas energético. Garantizando mercado interno y externo sin endeudarse con desequilibrios fiscales. Destaca que los servicios de deuda pasaron del 6,4 al 2,2% del Producto Bruto, la falta de misiones del Fondo y el estancamiento del tipo de cambio. Finalmente, sostiene que el crecimientos e da por la competitividad, aún con el salario de los trabajadores más alto de Sudámerica.


viernes, 15 de marzo de 2013

"Contra la cultura del trabajo" de Eduardo Sartelli (comp.)


Sartelli, Eduardo (comp.). (2005) Contra la cultura del trabajo. Una crítica marxista de la vida en la sociedad capitalista, Ediciones ryr,  Buenos Aires, 2005.
Publicado en 2005, Contra la cultura del trabajo es una compilación de ensayos del profesor marxista Eduardo Sartelli retomando como eje de discusión la situación y valoración del trabajo en la sociedad capitalista argentina a partir del texto de Paul Lafargue El derecho a la pereza.
En “Trabajo y subversión. Paul Lafargue y la crítica marxista de la sociedad burguesa”, Sartelli realiza una síntesis de la actividad política e intelectual del destacado socialista francés. De este modo, reivindica la combinación (poco frecuente) entre teoría y práctica política en Paul Lafargue, al tiempo que destaca la función análitica del determinismo económico (El método histórico de Carlos Marx), la genealogía material de las ideas (Justicia e injusticia del cambio capitalista), la instrumentación del ocio como afirmación del ser humano (El derecho a la pereza), la manipulación de la religión para frenar la causa obrera (Por qué cree en Dios la burguesía), el cuestionamiento a las estrategias socialistas de adaptación a la sociedad burguesa (El ideal socialista) y la hipótesis de un despojamiento inicial del poder desde el matriarcado hacia el patriarcado en una función expropiatoria y fundante de la propiedad privada (El mito de Prometeo) que se mencionan como parte de su obra.
Pablo Rieznik aborda en “La pereza y la celebración de lo humano (el trabajo como categoría antropológica)” la evolución histórica de la desvalorización del trabajo productivo desde Grecia hasta el siglo XIX. Con la irrupción de Karl Marx, el trabajo en la sociedad burguesa es “trabajo alienado”, perdida de la esencia del obrero mismo. Ante la creación burguesa del plustrabajo y la desvirtuación del valor del tiempo, Rieznik retoma a Lafargue para instar a la generación burguesa del plustrabajo y la instauración de un orden nuevo.
Mariana Kabat desarrolla en “Secundario completo. Las demandas actuales del capital en materia educativa” la relación entre educación y trabajo. La extensión de la escolaridad, según Kabat, no responde a una acusada complejidad de las actividades del mercado laboral, sino que la permanencia en el sistema educativo se vincularía al disciplinamiento de la futura mano de obra.
“San Juan Pablo de Liniers, un puntero eficiente. La doctrina social de la Iglesia y la cultura del trabajo”, de Leonardo Grande, es la descripción del origen del prestigio y  la llegada del conde Cayetano de Thiennes como santo popular de la providencia en la Argentina. Grande asimila a San Cayetano a un puntero, un distribuidor de los excedentes a los pobres a modo de limitar el descontento social. Asimismo, realiza un repaso a la tardía valoración del trabajo en la Doctrina Social de la Iglesia. La contención de la división social en una apuesta por el bien común –es decir, la alianza de clases- habría implicado serias críticas a las ideas socialistas en un principio, sin embargo el ateísmo capitalista característico del fervor triunfalista pos-Muro habría suprimido la creencia en la hermandad propugnada por Cristo, por lo cual la acumulación de malestar social es advertida negativamente al tiempo que enuncia el deber de aplicar los valores católicos para evitar que la ganancia sea el único motor social.
Juan Kornblihtt en “Profetas de la autoexplotación. Los límites de los micro-emprendimientos, las pymes y otras yerbas por el estilo” considera las limitaciones de los microcréditos para fundar un emprendimiento productivo sustentable. Los microemprendimientos, al mismo tiempo, tendrían dificultades para adquirir tecnología e insertarse competitivamente en el mercado. La autoexplotación, la explotación familiar, la inexistencia de jubilación, obra social ni estabilidad alguna serían otros rasgos que marcarían la fragilidad social de los trabajadores. Finalmente, las Pymes son señaladas como capitalistas débilmente posicionados, pero igualmente capaces de explotar a los trabajadores al modo de las peores empresas, ya que su móvil es igualmente la obtención de plusvalía al menor costo.
Mariano Schlez analiza la narración burguesa en los textos educativos  en  “La batalla por la conciencia. La clase obrera en los manuales escolares de la `democracia´”. La ausencia de una narración clasista, la interpretación de la conflictividad social como falta de voluntad empresaria frente a la existencia de un problema sistémico y la omisión del origen de clases que configura el sistema capitalista (la acumulación originaria) son aspectos que admitirían una parcialidad en el relato.
El libro cierra con la obra inspiradora de los ensayos anteriores, el clásico “El derecho a la pereza” de Paul Lafargue. Escrito en 1880, Lafargue da testimonio de la reorganización social producida por la industrialización, y el modo en que la técnica va reemplazando la labor del hombre. Mientras los obreros quedan en la calle o se pauperizan con mayores exigencias laborales, la producción aumenta y los mercados internos se saturan. Los mismos empresarios –que no advierten de la necesidad de ampliar la franja nacional de consumidores-, en su desesperación, son superados por los especuladores que obtienen la producción a precio vil: ante este conflicto se crean necesidades artificiales en otras naciones, bajo la necesidad de insertar de algún modo esa producción innecesaria. Paralelamente, el Estado organiza la represión de las revueltas de los trabajadores a través del ejército. Lafargue anuncia, de este modo, que la tecnología reemplazará fatalmente el trabajo humano y el tiempo del hombre será destinado para provecho del hombre en su desarrollo.
Valoración.
El repaso por toda literatura de izquierda es siempre un paisaje literario en que es imprescindible detenerse en busca de preguntas y respuestas que interpelen hacia la consecución de la transformación social. El recorrido por el cual nos guía la compilación de Sartelli, presenta formulaciones lúcidas en sus críticas hacia lo cultural e institucional; sin embargo, una frecuente teorización que desconoce los avales de la empiria deja centrado el debate en una argumentación más contra la más rica posibilidad de la propuesta. Así, las herramientas que el Estado acerca a modo de políticas sociales son contempladas como migajas del sistema burgués capitalista, imposibilitado por su naturaleza de convertirse en una herramienta revolucionaria. En esta misma línea, Kabat señala el conflicto docente (real, con sus agentes mal remunerados) asimilando el malestar a la situación social, en un enfoque demagógico y corporativo que omite el disciplinamiento y la construcción imaginaria excluyente de un sujeto educativo que son inherentes a gran parte de un sector docente burgués conservador. Del mismo modo, Kornblitt cuestiona a los microemprendimientos como una falsa esperanza que engaña a los desocupados, una forma tácita de burla hacia quienes tienen la necesidad de trabajo en el de por sí injusto sistema capitalista. El cinismo con que son acompañados facilitan la percepción de una inmensa distancia con el sujeto político potencialmente revolucionario. En tal sentido, una vez anunciada la propuesta emancipadora (revolución), subyace la debilidad argumentativa ante la ambigüedad en torno a una política superadora, convocante, popular y con capacidad de subsistencia en el complejo sistema internacional.
El ensayo de Lafargue, que da sentido al título de esta obra, es sin duda premonitorio a los conceptos de “sociedad de consumo”, la Doctrina de Seguridad Nacional o la proclamación de la ideas keynesianas, aspectos que sin duda ameritan considerarlo un visionario y un clásico, en un mundo donde paulatinamente las sociedades continúan resintiéndose del gradual pero permanente reemplazo de la máquina por la mano de obra y el concepto de crecimiento se liga cada vez menos a distribución de la riqueza como sí al empobrecimiento del trabajador (veáse modelo BRICS).
La obra es un cuestionamiento útil, necesario. Pero sólo un cuestionamiento que, en un mundo volcado a la producción y a ese ideal obtuso del crecimiento económico, se asimila a una débil queja, en los márgenes de todo ágora relevante.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Queja y coherencia en Pino Solanas y Elisa Carrió




Sosteniendo anunciar una renovación moral y con cierto espíritu de concebir la política como una evangelización -el crucifijo en la altura del pecho supo caracterizarla en la política argentina-, Elisa Carrió asumió inicialmente desde su partido Afirmación por una República Igualitaria (ARI, creado en 2002) como enemigos a “la derecha” y el “establishment”, propugnando la distribución de la riqueza, favorecida con aportes de la usina de la CTA por su inicial adhesión a un discurso progresista. Sin embargo, especulando con el voto de centro, Carrió deslizó su proyecto en la búsqueda de captar al electorado de centroderecha, con acercamientos al economista monetarista Ricardo López Murphy. De esta forma se produjo el alejamiento del ARI de Carlos Raimundi y Eduardo Macaluse, en un desprendimiento que dio lugar a la formación del Partido Solidaridad e Igualdad. A partir de la ruptura del sector progresista de ARI, Carrió potenció su discurso antipolítico a posiciones extremas, desde las cuales comparó al actual gobierno con regímenes totalitarios(1) y acusó de cometer actos ilícitos a dirigentes para luego retractarse en juicio (2), incorporó a su partido a liberales como Alfonso Prat Gay, Patricia Bullrich y María Eugenia Estenssoro. La modificación programática generada por Elisa Carrió fue completada cuando, en su nuevo instrumento electoral Coalición Cívica, pretendió llenar un vacío formando alianzas con vertientes del radicalismo (Acuerdo Cívico y Social) que tuvo inicio tras las elecciones de 2009 y se resquebrajó  antes de las elecciones de 2011. Las posiciones tomadas con respecto a la vuelta a un sistema de jubilaciones estatal, el voto en contra de la estatización de Aerolíneas Argentinas, la posición con respecto a la modificación al Código Procesal Penal de la Nación para el requerimiento obligatorio de ADN, su repudio a la Asignación Universal por Hijo que promovió en sus inicios (3) el apoyo a las patronales agropecuarios por una mayor redistribución de la renta sojera y el ataque al gobierno por el apoyo de éste dadas a agrupaciones de derechos humanos que buscaban la realización de un ADN sobre presuntos hijos - lo que motivó su expulsión de un organismo(4)- de desaparecidos dan cuenta del viraje ideológico.

Proyecto Sur es otro partido potenciado por el rechazo del electorado hacia las políticas de turno 2007, heredero probable de la masa electoral que supo cautivar Elisa Carrió. Llevando (sin mencionarla) a la Constitución del 49´como estandarte ideológico, Pino solanas ha llevado adelante una alianza que nuclea distintos partidos en una alternativa de centro-izquierda que propone  la reestatización de los servicios públicos, el dominio del Estado sobre los recursos naturales como estrategia, la expansión del circuito ferroviario, el cuidado del medio ambiente, el gravamen a la renta financiera y la presencia del Estado en una función reguladora. Su líder Pino Solanas ha considerado desde 2003 como rivales a Néstor Kirchner primero, y a Cristina Fernández luego, quienes serían “conservadores”, que bajo un “falso progresismo” facilitarían ganancias a las multinacionales y a los “empresarios amigos”.

Si bien ambos grupos de oposición difieren al punto de ser polos ideológicos, presenta en común un liderazgo fuerte e incuestionable en una apuesta a lugares comunes utópicos propios de alguien que desconoce el funcionamiento de la política real. La indignación y la queja en Coalición Cívica, y el desconocimiento de la necesidad de aliados para acumulación de poder frente a los poderes económicos en Proyecto Sur, son negaciones de aspectos negativos, estructurales y reales del contexto político.

El impacto anímico provocado por las elecciones legislativas de 2008 en las que Proyecto sur alcanzó el mayor número de sufragios. Sin embargo, bien han observado varios analistas que el discurso de Proyecto Sur se dirigió más a cuestiones nacionales que a los problemas inherentes al territorio a representar por una diputación nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Siguiendo el rumbo de la primera Elisa Carrió (2003-2007), Solanas apostaría a absorber al electorado progresista del kirchnerismo, quedando pendiente además la posibilidad d establecer alianzas con GEN, el socialismo y el radicalismo.

El ARI se inició como alternativa renovadora y culminó en un fraude electoral. Proyecto Sur, por el contrario, ha tratado de equilibrar sus demandas de nacionalismo económico con una búsqueda de apoyos de una burguesía terrateniente que considera nacional. Sin embargo, la presunción de un Estado más redistributivo colisiona en forma directa con los apoyos de que pretende sustentarse.

Sin embargo, sus explícitas confrontaciones con el kirchnerismo, como el ARI inicial, omiten referencia a la importancia que da el resto de las fuerzas de oposición a sus objetivos políticos. De este modo, Solanas cuestiona al gobierno por lentitud en el tratamiento de temáticas determinadas pero no cuestiona a la oposición por no adherir al nacionalismo económico que es causa esencial de su partida, viabilizando un juego de desesperación electoralista que lleva a Proyecto Sur a alianzas incoherentes y al refugio de “correr por izquierda” al gobierno en luchas que exigen gran acumulación de poder, desprendiéndose de logros legislativos menores que benefician en el día a día a millones de argentinos.

Este error viabiliza la desaparición de Proyecto Sur, partido que merece perdurar por la necesariedad de su eje programático en el sistema político, pese a que las estrategias adoptadas por su dirigencia han sido funcionales para desembocar en final semejante.

(1) . "Carrió comparó a Cristina con el fusilado Ceausescu", Perfil, 20/4/2008, http://www.perfil.com/contenidos/2008/04/20/noticia_0026.html
. "Desgrabación de entrevista a Elisa Carrió en programa A fuego lento", prensa de Elisa Carrió, 21/10/2009, http://www.elisacarrio.com.ar/index.asp?seccion=visor_noticia&id=252&descripcion=Sala%20de%20Prensa%20/%20Entrevistas
(2) “Sobreseyeron a Carrió en juicio por calumnias e injurias promovido por Duhalde”, CIJ. 11/11/2009, http://www.cij.gov.ar/nota-2889-Sobreseyeron-a-Carrio-en-juicio-por-calumnias-e-injurias-promovido-por-Duhalde.html
(3) En el programa radial "La vuelta" (AM 590, Radio Continental) del 2/8/2010, conducido por María O´ Donnell, Elisa Carrió afirmó que la Asignación Universal por Hijo aumentó las ganancias del juego.
(4) "La APDH expulsó a Carrió", La Gaceta digital, 28/10/2009,
http://www.lagaceta.com.ar/nota/350123/Argentina/APDH_expulso_Carrio.html








martes, 12 de marzo de 2013

Mariano Grondona: tiranía, mayorías y democracia y una irrespetuosa despedida a Hugo Chávez




A partir de su editorial del 10 de marzo de 2013 en su programa dominical “Pensando con Mariano Grondona”, el contenido de programa se hizo previsible: con la muerte el presidente venezolano Hugo Chávez, sostuvo que fallecía un tirano en el país caribeño, responsable de haber instalado la demagogia. A través de los distintos entrevistados -dentro de los que se cuenta a Modesto Emilio Guerrero, a quién no se le pidió definiciones políticas-, Grondona caracterizó previsiblemente al líder bolivariano como “confrontativo”, “violento”, y responsable de haber instalado una tiranía a través de la demagogia.

Los conceptos vertidos por Grondona y sus secuaces ideológicos son inherentes a un ultramontano maquillado de liberal sólo por limitaciones objetivas del contexto histórico. La trayectoria de mariano Grondona, colaborador de Onganía, la derecha peronista yy la dictadura cívico-eclesiástico-militar de 1976-1983 da cuentas sobradamente del proyecto de país defendido por el comunicador político.

La idea de “tiranía de las mayorías” tiene su genealogía moderna en la violencia revolucionaria francesa ejercida en los juicios públicos, a través de la democracia directa. Sobre esa experiencia, el ideario liberal construyó un imaginario sangriento que habilitara a tomar medidas para una democracia restringida ante la mayor amenaza popular: la reformulación del sistema económico, es decir, las relaciones de dominación y producción. Ante ello, parecerán medidas para  una democracia restringida, tales como la exclusión debido a la relación de los sujetos habilitados (mayores, 21 años, varones, heterosexuales, blancos, nacionales) con al propiedad, generando un régimen plutocrático. Entregados los derechos políticos, éstos luego eran restringidos ante la evidencia de que los proletariados comenzarían a demandar  derechos sociales. Estas exclusiones del sistema político se irán modificando gradualmente a través de la lucha de los movimientos sociales.

Otro tanto ha sucedido en América Latina desde que perseguidos políticos europeos se trasladaron al continente. Paralelamente a la difusión de ideas clasistas bajo el modelo oligárquico, las élites comenzaron a idear conjuntamente con la intervención imperial de Estados Unidos la persecución, represión y exterminio de toda amenaza al sistema socio-económico vigente. Dicha planificación, formulada abstractamente, produjo cientos de miles de muertos, torturas, violaciones, suposición forzada de identidades, enriquecimiento ilícito, secuestros extorsivos, endeudamiento, destrucción de la industria nacional, defraudaciones al fisco, con el correlato necesario a todas las libertades individuales que acciones semejante son capaces de socavar.

La historia del liberalismo, siempre acusador ante los gobiernos populares y siempre colaborador de los más atroces regímenes de violencia burguesa, se resume a garantizar las mejores condiciones de rentabilidad del capital financiero y la burguesía parasitaria aliada frente al sector productivo genuino. En tal sentido, las frases e intenciones de Grondona deben ser medidas bajo la objetividad que brinda una trayectoria y el compromiso ideológico explícito en su construcción discursivo, lo que no es más que una nueva negativa a aceptar la democracia como decisión de la mayorías.


A sucedido a menudo que  a una gestión de ve cuestionada por la alianzas de la fuerza política gobernante. Los adjetivos contra ese gobierno por al “impureza” de ese vínculo son variados; así, se dirá que el gobierno favorece a los “tibios”, los “corruptos”, “advenedizos”, “enemigos”, “conservadores”, “inútiles”.  La idea que se traslada desde la militancia más demandante hasta opositores (bajo el maquillaje de radicalización) pasa por alto la cuestión fundamental de quién ejerce el mandato popular: la acumulación de poder, instrumento necesario para llevar adelante con éxito las grandes disputas políticas. Es en esa instancia donde verdaderamente se descubre la vertiginosa complejidad de los conflictos públicos por sobre elevados razonamientos teóricos, con exigencias de resolución a veces inmediatas. He aquí la cuestión ligada a la metáfora del “embarramiento”, de “comer sapos”, y aceptar negociaciones y acuerdos de duración coyuntural para continuar avanzando hacia el objetivo inicial.

En Argentina, el poder político se mantuvo disperso durante buena parte del siglo XIX, cuando la oligarquía terrateniente disputó influencias a partir de la formación de milicias regulares contenidas y conducidas por un terrateniente carismático que podía incorporar al trabajador rural hacia un proyecto  democratizador y distributivo (Artigas, Peñaloza, Güemes) o para satisfacción de ambiciones político-económicas personales (Urquiza, Rosas, Estanislao López). Este tipo de liderazgo, afianzado en el personalismo y valores tradicionales, pareciera tener continuidades hasta nuestros días en la popularidad de gobernadores e intendentes, con formas poco democráticas pero electos (reiteradamente en muchos casos) por mandato popular. En los perores casos, al pobreza de las provincias carga también  con una conducta patrimonialista sobre lo público.

Ante la posibilidad de ofrecer  periódicas ayudas sociales, la seguridad del sustento inhibe la radicalización de sociedades vulneradas y perpetua la elección sobre las mismas opciones electorales. Al mismo tiempo, dependiente de los mecanismos de recaudación nacionales, los poderes provincial y municipal suelen aceptar, apoyar y coordinar propuestas y juicios de instituciones civiles y religiosas de cualquier tipo privilegiando la relación con grupos de presión por sobre el proyecto político nacional que deberían representar, bajo el cómodo pensamiento de que la responsabilidad de que los fondos públicos necesarios para administrar deben ser necesariamente recaudados por el Estado nacional. De este modo, la seguridad de la llegada de fondos públicos por coparticipación genera pasividad en los subniveles en cuanto a esfuerzos por actualizar o extender los tributos, por lo que las gestiones de personalidades con mayor posibilidad electoral suelen ser publicitadas por los medios de comunicación opositores a modo de cotejar diferencias con el “carácter confrontativo” de los ejecutivos nacionales.

domingo, 10 de marzo de 2013

Un Líder que se hizo Pueblo



Encender la televisión es suficiente. Opositores u oficialistas, los medios deben hacer foco en la noticia. Para celebrar su muerte algunos. Para conmoverse y lamentar su temprana ausencia otros. Lo que ambos no pueden negar es la congoja de una multitudinaria e inmensa marea roja que serpentea en las calles esperando despedir a su líder. Ni tampoco que esos hombres y mujeres se sienten, desde la llegada de su “comandante”, protagonistas de la historia mundial.

Hugo Chávez era militar, pero antes un político. Nacionalista popular influenciado por un hermano izquierdista, entendió que la política viciada y un ejército clasista no podían dar lugar a una democracia auténticamente representativa. Constituyendo un movimiento renovado de militares y tras una intentona fallida de toma del poder, fue lo suficientemente capaz de advertir las posibilidades de una vía democrática hacia el socialismo (retomando el modelo de Allende en Chile) y al mismo tiempo elevar la presencia, entonces subterránea, de un imaginario popular de glorias emancipadoras en tanto recuperación de la historia para un proyecto de emancipación nacional. De esta manera, logró que la política mudara de una tradición gerencial (poco) representativa a una democracia popular revolucionaria constituyente a través de gestión y cesión de voz al pueblo organizado.

Hábil comunicador de lo público en su programa “Aló presidente”, el líder bolivariano era consciente de la necesidad de que por primera vez el sistema político venezolano rindiera cuentas ante la ciudadanía, transformando la oportunidad televisiva en un ámbito de enseñanza y recepción de las demandas ciudadanas. Junto al aprendizaje de lo político,  el problema de la educación fue una meta permanente del gobierno, preocupación que fue resuelta en gran parte al ser declarada Venezuela país libre de analfabetismo en 2005 por la UNESCO, a través de la sucesiva implementación del programa cubano “Yo sí puedo”.

Uno de los aspectos menos inocentemente cuestionados ha sido la perduración del mandatario en el ejecutivo presidencial, al punto tal de falsear la imagen de Bolívar inventándolo liberal a modo de contraste. El Libertador, al igual que Hugo Chávez, creía en la necesidad de un mandato presidencial lo más extenso posible, a modo de llevar adelante de forma ininterrumpida las transformaciones sociales necesarias para una sociedad igualitaria. No desconocían ambos que, en los pueblos que comienzan a transitar una senda de afirmación y reivindicaciones, no hay ideas previas que movilicen sino que éstas se van formando al calor de los progresos propios y que los liderazgos se conforman desde la informalidad de quién se atreve a proyectar lo posible inimaginable, en una audacia que lleva a interpelar el presente y al poder real que construye las relaciones de dominación e injusticia. La figura de Chávez, aglutinaba así a la ciudadanía en tanto representación de una política que implicaba el gradual mejoramiento y protagonismo de los sectores más vulnerados. La contrapartida de las acusaciones de autoritarismo que se propagaron por la prensa liberal a lo largo del mundo están dadas en el sometimiento permanente del oficialismo a elecciones democráticas y las atribuciones concedidas a las organizaciones comunales en tanto autoridades territoriales de representación.

Otra de las conquistas de las que ha formado parte a nivel sudamericano son la transformación del MERCOSUR en quinta economía mundial con el ingreso de Venezuela y el alto protagonismo en la destrucción del ALCA y las creaciones de UNASUR y CELAC, ámbitos de defensa de la democracia, integración y discusión para una Latinoamérica para los latinoamericanos.

Hugo Chávez debe ser valorado en calidad de latinoamericano orgulloso, transmisor de autoestima en un subcontinente gobernado entonces por ideas neoliberales que las distintas sociedades habían acogido. Se había optado por la dominación “suave” (aunque dejará en la calle a miles de compatriotas) a un proyecto de afirmación soberana. Por ello, el arribo de Chávez al poder, y la consiguiente politización e ideologización del pueblo venezolano, debe ser aceptada como un cambio cultural significativo y una demostración desagradable para los partidarios de contubernios y gobernanzas entre gallos y medianoches, en una visibilización que se trasladó a Sudamérica en tanto proceso genuino de resistencia y puesta en práctica de un pensamiento de sí y para sí en las naciones de la Patria Grande. La recuperación de la palabra “socialismo” como eje de una política de permanente reforma, en abierta confrontación con el esquema neoliberal impuesto tras la caída del Muro de Berlín, y la recuperación de una retórica antiimperialista destinada a evitar la injerencia estadounidense sobre la soberanía de los países americanos,  significan un compromiso de lucha por una sociedad sin privilegios cuya expansión ideológica tiene hoy una repercusión continental indispensable para la defensa de modelos productivos, democráticos e inclusivos.

Con la pérdida de Hugo Chávez, no es Venezuela la que pierde a un presidente sino América Latina la que, como sucedió con Néstor Kirchner, pierde a un líder cuya presencia sobrepasa los caprichos de la biología y se manifiesta en el pueblo que lo llora en estas horas.

sábado, 2 de marzo de 2013

"Estudios sobre el peronismo", de José Pablo Feinmann


Un peronismo bien entendido




Feinmann, José Pablo. (1974) Estudios sobre el peronismo. Historia, Método, Proyecto, Legasa Ensayo Crítico, Buenos Aires, 1984.
Escrito mayormente entre abril de 1972 y mayo de 1974, Estudios sobre el peronismo expresa una lejana y pequeña  gran obra de un José Pablo Feinmann que despliega en su crítica erudita una pasión analítica del más importante de los movimientos políticos argentinos.
El primer estudio que integra el volumen, “El peronismo como objeto”, es una síntesis de los abordajes teóricos en torno a la aparición de los gobiernos de democracia popular. De este modo repasa el pensamiento de las ciencias sociales al respecto, desde el liberalismo hasta las interpretaciones marxianas, en las teorías de la irracionalidad adjudicada a la politización de las masas por Gino Germani, la manipulación de masas ingenuas en las urbes por el compadrazgo del líder de Alastair Hennessy, la anomalía del funcionamiento de las fuerzas productivas de Eric Hobsbawn, la irrupción del bonapartismo peronista salvador de la burguesía en Milcíades Peña, la utilización demagógica de la burguesía en pugnas internas en Ismael Viñas, la idea de una burguesía en expansión democratizante de Jorge Abelardo Ramos, la manipulación sindical de los trabajadores en Murmis y Portantiero y la idea de “peronización” de la clase obrera sin conciencia a través de movilidad social en Celia Durruty. El autor, advierte, no se propone analizar y desintegrar esas afirmaciones, sino exponer a lo largo de la obra los motivos que las desestiman.
“El peronismo como sujeto” es el segundo estudio, y resume las cuestiones esenciales que hacen a las contradicciones internas y externas de que forma parte el movimiento. En él, se da cuenta de la relevancia del cuestionado rol del líder, que sintetiza y pone en común sintonía a las divergencias existentes a través de la legitimidad que le es adjudicada por la conformidad de un pueblo organizado. La acusada demagogia es un argumento débil frente a la adquisición de una serie de conquistas sociales que Perón obtiene desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Por otra parte, la revisión del pasado histórico europeo en torno a la constitución de un partido de clase evidencia la conversión paulatina de los mismos en partidos burgueses que siguen proyectos de la burguesía. Por el contrario, el movimiento peronista se transforma en un partido que, contemplando una alianza de clases estratégica, enfrenta dos contradicciones: una externa, que contempla la relación imperialismo/soberanía, y uno interno, ya que en la relación burguesía/proletariado deben ser éstos últimos quienes deban mantener la hegemonía política del movimiento, siendo quiénes dotan a la burguesía su carácter útil y necesario para la proyección política deseada. La clase trabajadora es consciente de a) pertenecer a una nación oprimida; b) su propia opresión y c) de reales aliados y enemigos en un proceso liberador. De este modo, el peronismo adquiere el carácter de un movimiento de liberación nacional que se expresa democrático, movilizado y participativo.
¿Pero, cómo se constituye y proyecta el poder político del movimiento peronista? En este sentido, interviene el tercer estudio, “El Estado peronista”. Aquí, Feinmann da cuenta del proyecto excluyente y dependiente que opera bajo un presunto liberalismo hasta la llegada del Estado Nacional Popular. El Estado peronista encuentra su espacio jurídico en la Constitución de 1949, a través de la cual se cristaliza la impronta revolucionaria del proceso. La consagración de los Derechos del Trabajador (art. 37), la función social de la propiedad privada (art. 38), el servicio del capital a la economía nacional (art. 39), la intervención del Estado en la economía (art. 40) y la reelección presidencial como garante de la continuidad de un modelo (art. 78) son acciones que se incorporan como garantías de una reformulación estatalitaria. La nacionalización del Banco Central y los depósitos bancarios en 1946, la oposición a través de un único vendedor a con un único comprador como eje de oposición Estado/capital parasitario a través del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI, 1950), los planes quinquenales y el desarrollo de la industria pesada son ejemplo claros de políticas de un Estado soberano. Será el golpe del 55 el que derrumbe las conquistas conseguidas y posicione una vez más a la oligarquía terrateniente como clase hegemónica y una burguesía industrial aliada al capital financiero internacional, con el consiguiente retorno a una economía dependiente ante la pérdida de soberanía financiera tras el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional y el Eximbank.
El cuarto estudio, “A propósito de la alianza de clases”, desarrolla los cuestionamientos recibidos por el peronismo al albergar proyectos políticos distintos y hasta contradictorios. Feinmann sostiene al respecto que el peronismo es integrativo y no eliminativo, lo cual lo hace eminentemente político. Al mismo tiempo, cuestiona las similitudes de análisis marxistas y el desarrollismo en cuanto al determinismo económico. El economicismo mecanicista y el idealismo voluntarista constituirían dos formas inadecuadas de pretender la emancipación. No habría coyunturas felices, tampoco, para hacer política: habría formas felices de hacer política. El Frente Nacional, representación del movimiento peronista, implicaría la presencia de distintas fuerzas bajo “coincidencias coyunturales que les permiten una alianza táctica y las diferencias estratégicas que las enfrentan constantemente, con mayor o menor fuerza según las circunstancias”.
La valoración del líder y la acción instituyente que mana de sus directivas es materia de “A propósito de la conducción”, el quinto estudio. Habría dos formas de ser peronista sin Perón: cuestionando a su entorno o postulando reemplazar la lealtad a Perón por una lealtad a la clase trabajadora, lo que implica desconocer la referencia de la clase trabajadora con el propio Perón. Otro tanto es la visión de una Evita radicalizada, que niega la defensa de gobierno y estrategias del líder del movimiento. El juego político es dado en el espacio de la lealtad, lugar de disputa que (estrecho o amplio según la coyuntura) se da en el interior del movimiento bajo el reconocimiento del conductor estratégico. El modo de hacer política debe implicar la voluntad de las mayorías. Todos estos aspectos niegan la posibilidad del reconocimiento de una vanguardia. Las interferencias en el movimiento están dadas en la aparición de apresurados y retardatarios, cuyos efectos de ruptura deben ser morigerados en la valoración de un proceso sostenido de liberación nacional. La fosilización del espacio debe evitarse previéndose la necesidad de una trasvasamiento que permita renovar las ideas del movimiento.
El sexto estudio, “A propósito de la Argentina” es una reflexión sobre la emergencia del Pueblo en coyunturas históricas de nuestro país, desde la marginación política y electoral de Esteban Echeverría hasta la conformación de una barbarie a liquidar por Sarmiento, pasando por la idea de “chusma inmigratoria”, la conquista popular de la ley Saénz Peña y el liberalismo inclusivo radical y la democracia popular peronista, junto con las clausuras liberales de 1930, 1955 y 1976. Todos estos acontecimientos abren camino a una reflexión sobre distintas cuestiones a ser subsanadas: la responsabilidad de los partidos políticos en la conformación de un proyecto nacional y popular, el compromiso de la totalidad de los actores con la democracia, la reformulación del rol de las fuerzas armadas bajo una nueva formación que dé lugar a objetivos de interés público y una cultura nacional integrativa y superadora de las viejas antinomias.
La obra finaliza con un posfacio, “Sobre las elecciones de octubre de 1983”, en que se realiza una reflexión profunda sobre la victoria radical en las elecciones presidenciales del mismo año, con un liderazgo que desde los tiempos de Hipólito Yrigoyen no desplegaba semejante carisma. El autor insta al peronismo, desprovisto de grandes líderes, a retomar sus históricas banderas y asumir un comportamiento confiable a la sociedad que vio resolver sus disputas internas a través de la violencia.
Claro y riguroso, ameno y académico, Estudios sobre el peronismo es un libro fundamental, de candente actualidad a sus casi treinta años (¡inspirado, del mismo modo, en escrito de hace casi una década tras!). En él se brinda una descripción precisa del complejo funcionamiento de la organización del movimiento peronista que, admitiendo la existencia de intereses contrapuestos en su seno, contiene tres objetivos preponderantes e irrenunciables: la resistencia antiimperialista, el mejoramiento gradual de la calidad de vida de los sectores de menores ingresos en la búsqueda permanente de equidad social y la industrialización nacional. El Feinmann actual presentaría quizás un cuestionamiento más incisivo hacia la responsabilidad del peronismo en la persecución genocida de la juventud altruista de los setenta, así como el desagrado hacia los rumbos asumidos por el Partido Justicialista y la pérdida de la ética de sus dirigentes (en el libro El Flaco,  lo asimila a “aparato mafioso”). No obstante, las ideas políticas del peronismo popular se vinculan hoy claramente a ideas democratizantes, en un contexto nacional y latinoamericano de democracias fuertemente representativas. Un texto imprescindible, de un siempre joven José Pablo Feinmann, que late a través del tiempo con la vitalidad propia de un clásico.
Sobre el autor.
José Pablo Feinmann (Buenos Aires, 10 de marzo de 1943) es un filósofo, docente, escritor, ensayista, guionista y conductor de radio y televisión argentino. Fue fundador del Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano, en el Departamento de Filosofía de la UBA (Universidad de Buenos Aires), área desde la cual desarrolló un enfoque analítico de la evolución de las ideas argentina. Posteriormente trabajó como colaborador en diversos medios periodísticos. Fue un activo militante de la JP (Juventud Peronista) en los años setenta, considerando al peronismo como un verdadero movimiento de masas revolucionario. Fue crítico del uso de la violencia con fines políticos, sobre todo al foquismo guevarista, el cual —años después del triunfo de la revolución cubana— se volvió bastante popular dentro de algunos sectores de la izquierda peronista y marxista. Caracterizado por su enfoque didáctico, crítico y la sensibilidad vehemente en sus juicios morales, José Pablo Feinmann es uno de los intelectuales más respetados y consecuentes del ámbito cultural argentino.