viernes, 15 de marzo de 2013

"Contra la cultura del trabajo" de Eduardo Sartelli (comp.)


Sartelli, Eduardo (comp.). (2005) Contra la cultura del trabajo. Una crítica marxista de la vida en la sociedad capitalista, Ediciones ryr,  Buenos Aires, 2005.
Publicado en 2005, Contra la cultura del trabajo es una compilación de ensayos del profesor marxista Eduardo Sartelli retomando como eje de discusión la situación y valoración del trabajo en la sociedad capitalista argentina a partir del texto de Paul Lafargue El derecho a la pereza.
En “Trabajo y subversión. Paul Lafargue y la crítica marxista de la sociedad burguesa”, Sartelli realiza una síntesis de la actividad política e intelectual del destacado socialista francés. De este modo, reivindica la combinación (poco frecuente) entre teoría y práctica política en Paul Lafargue, al tiempo que destaca la función análitica del determinismo económico (El método histórico de Carlos Marx), la genealogía material de las ideas (Justicia e injusticia del cambio capitalista), la instrumentación del ocio como afirmación del ser humano (El derecho a la pereza), la manipulación de la religión para frenar la causa obrera (Por qué cree en Dios la burguesía), el cuestionamiento a las estrategias socialistas de adaptación a la sociedad burguesa (El ideal socialista) y la hipótesis de un despojamiento inicial del poder desde el matriarcado hacia el patriarcado en una función expropiatoria y fundante de la propiedad privada (El mito de Prometeo) que se mencionan como parte de su obra.
Pablo Rieznik aborda en “La pereza y la celebración de lo humano (el trabajo como categoría antropológica)” la evolución histórica de la desvalorización del trabajo productivo desde Grecia hasta el siglo XIX. Con la irrupción de Karl Marx, el trabajo en la sociedad burguesa es “trabajo alienado”, perdida de la esencia del obrero mismo. Ante la creación burguesa del plustrabajo y la desvirtuación del valor del tiempo, Rieznik retoma a Lafargue para instar a la generación burguesa del plustrabajo y la instauración de un orden nuevo.
Mariana Kabat desarrolla en “Secundario completo. Las demandas actuales del capital en materia educativa” la relación entre educación y trabajo. La extensión de la escolaridad, según Kabat, no responde a una acusada complejidad de las actividades del mercado laboral, sino que la permanencia en el sistema educativo se vincularía al disciplinamiento de la futura mano de obra.
“San Juan Pablo de Liniers, un puntero eficiente. La doctrina social de la Iglesia y la cultura del trabajo”, de Leonardo Grande, es la descripción del origen del prestigio y  la llegada del conde Cayetano de Thiennes como santo popular de la providencia en la Argentina. Grande asimila a San Cayetano a un puntero, un distribuidor de los excedentes a los pobres a modo de limitar el descontento social. Asimismo, realiza un repaso a la tardía valoración del trabajo en la Doctrina Social de la Iglesia. La contención de la división social en una apuesta por el bien común –es decir, la alianza de clases- habría implicado serias críticas a las ideas socialistas en un principio, sin embargo el ateísmo capitalista característico del fervor triunfalista pos-Muro habría suprimido la creencia en la hermandad propugnada por Cristo, por lo cual la acumulación de malestar social es advertida negativamente al tiempo que enuncia el deber de aplicar los valores católicos para evitar que la ganancia sea el único motor social.
Juan Kornblihtt en “Profetas de la autoexplotación. Los límites de los micro-emprendimientos, las pymes y otras yerbas por el estilo” considera las limitaciones de los microcréditos para fundar un emprendimiento productivo sustentable. Los microemprendimientos, al mismo tiempo, tendrían dificultades para adquirir tecnología e insertarse competitivamente en el mercado. La autoexplotación, la explotación familiar, la inexistencia de jubilación, obra social ni estabilidad alguna serían otros rasgos que marcarían la fragilidad social de los trabajadores. Finalmente, las Pymes son señaladas como capitalistas débilmente posicionados, pero igualmente capaces de explotar a los trabajadores al modo de las peores empresas, ya que su móvil es igualmente la obtención de plusvalía al menor costo.
Mariano Schlez analiza la narración burguesa en los textos educativos  en  “La batalla por la conciencia. La clase obrera en los manuales escolares de la `democracia´”. La ausencia de una narración clasista, la interpretación de la conflictividad social como falta de voluntad empresaria frente a la existencia de un problema sistémico y la omisión del origen de clases que configura el sistema capitalista (la acumulación originaria) son aspectos que admitirían una parcialidad en el relato.
El libro cierra con la obra inspiradora de los ensayos anteriores, el clásico “El derecho a la pereza” de Paul Lafargue. Escrito en 1880, Lafargue da testimonio de la reorganización social producida por la industrialización, y el modo en que la técnica va reemplazando la labor del hombre. Mientras los obreros quedan en la calle o se pauperizan con mayores exigencias laborales, la producción aumenta y los mercados internos se saturan. Los mismos empresarios –que no advierten de la necesidad de ampliar la franja nacional de consumidores-, en su desesperación, son superados por los especuladores que obtienen la producción a precio vil: ante este conflicto se crean necesidades artificiales en otras naciones, bajo la necesidad de insertar de algún modo esa producción innecesaria. Paralelamente, el Estado organiza la represión de las revueltas de los trabajadores a través del ejército. Lafargue anuncia, de este modo, que la tecnología reemplazará fatalmente el trabajo humano y el tiempo del hombre será destinado para provecho del hombre en su desarrollo.
Valoración.
El repaso por toda literatura de izquierda es siempre un paisaje literario en que es imprescindible detenerse en busca de preguntas y respuestas que interpelen hacia la consecución de la transformación social. El recorrido por el cual nos guía la compilación de Sartelli, presenta formulaciones lúcidas en sus críticas hacia lo cultural e institucional; sin embargo, una frecuente teorización que desconoce los avales de la empiria deja centrado el debate en una argumentación más contra la más rica posibilidad de la propuesta. Así, las herramientas que el Estado acerca a modo de políticas sociales son contempladas como migajas del sistema burgués capitalista, imposibilitado por su naturaleza de convertirse en una herramienta revolucionaria. En esta misma línea, Kabat señala el conflicto docente (real, con sus agentes mal remunerados) asimilando el malestar a la situación social, en un enfoque demagógico y corporativo que omite el disciplinamiento y la construcción imaginaria excluyente de un sujeto educativo que son inherentes a gran parte de un sector docente burgués conservador. Del mismo modo, Kornblitt cuestiona a los microemprendimientos como una falsa esperanza que engaña a los desocupados, una forma tácita de burla hacia quienes tienen la necesidad de trabajo en el de por sí injusto sistema capitalista. El cinismo con que son acompañados facilitan la percepción de una inmensa distancia con el sujeto político potencialmente revolucionario. En tal sentido, una vez anunciada la propuesta emancipadora (revolución), subyace la debilidad argumentativa ante la ambigüedad en torno a una política superadora, convocante, popular y con capacidad de subsistencia en el complejo sistema internacional.
El ensayo de Lafargue, que da sentido al título de esta obra, es sin duda premonitorio a los conceptos de “sociedad de consumo”, la Doctrina de Seguridad Nacional o la proclamación de la ideas keynesianas, aspectos que sin duda ameritan considerarlo un visionario y un clásico, en un mundo donde paulatinamente las sociedades continúan resintiéndose del gradual pero permanente reemplazo de la máquina por la mano de obra y el concepto de crecimiento se liga cada vez menos a distribución de la riqueza como sí al empobrecimiento del trabajador (veáse modelo BRICS).
La obra es un cuestionamiento útil, necesario. Pero sólo un cuestionamiento que, en un mundo volcado a la producción y a ese ideal obtuso del crecimiento económico, se asimila a una débil queja, en los márgenes de todo ágora relevante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario