domingo, 14 de julio de 2013

Poskirchnerismo, consenso y justicia social





"- Hola poder económico.
- Hola.
- Podríamos distribuir su riqueza con todo el pueblo?
- No.
- OK.
Con diálogo y consenso no se redistribuye.
(Guillermo Santos, concejal del partido de Rivadavia)


E
l domingo 7 de julio, en el programa  Economía Política conducido por Roberto Navarro (C5N, domingos de 22 a 24 hs) los precandidatos por a diputados nacionales Dario Giustozzi (Frente Renovador) y Omar Plaini (Frente Unión por la Libertad y el Trabajo) instalaron como tema de campaña la distribución de la riqueza bajo un clima de consenso social.

Plaini y Giustozzi dialogaron en torno a la
distribución de la riqueza.
Plaini considera que la conflictividad social se acabaría con la distribución de la riqueza, eludiendo de forma considerable la alta percepción negativa que sectores de la sociedad tienen respecto a una permanente amenaza del establecimiento de un Estado regulador en la economía interna que, a las claras, no se ha asumido como tal más que en la implementación de procedimientos más estrictos y transparentes sobre las relaciones comerciales. Plaini, como cada uno de los vasallos de Hugo Moyano, ha asumido las necesidades gremiales como un problema social, al tiempo que se han apropiado de propuestas fallidas nacidas del oficialismo (tal el caso del gravamen de la renta financiera) intentando una suerte de kirchnerismo sin Cristina para la clientela sindical. Estas propuestas no han propiciado un acercamiento al electorado dado el desprecio que parte de la población siente hacia las modalidades de protesta sindicales y a la desconfianza generada por la corrupción y el acuerdismo durante la década del noventa. De este modo, el moyanismo se vio obligado a subir la única escalera electoral posible: la de la estrella derechista en caída Francisco De Narváez.

Giustozzi, en cambio, ha optado por la apropiación de las políticas públicas más significativas pretendiendo representar un kirchnerismo sin confrontación, anunciando como un erróneo acertijo pensar la aplicación de medidas redistributivas sin prever un aumento de conflictividad, bajo la argumentación de que una mejor articulación con la sociedad podría viabilizar consensos, en una clara muestra de la importancia instalada en la opinión pública por sobre el compromiso de una plataforma política.

Plaini, quién participó del apoyo de la resolución 125, conoce de la conflictividad inherente a la implementación de medidas redistributivas tanto como la complicidad del cegetismo sobre el trabajo no registrado. Giustozzi, el ambicioso intendente, apela al impulso de la imagen de un clasificado Sergio Massa que por vez primera se inscribe en una competencia con proyecciones extradistritales. Lamentablemente, una discusión profunda y compleja sobre la discusión de la distribución de la riqueza pareciera ser una cuestión mucho menos atractiva que las cómodas bancas legislativas.

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