viernes, 19 de abril de 2013

Una Argentina dividida

Suele decirse que los extremos, en algún punto, se juntan. La frase, en el contexto de la política argentina actual, es incongruente porque, paradójicamente, ideología y metodología de un grupo y otro marcan caminos de acción política en todo diferentes.


DivisiónNo hay demasiadas novedades en esta nueva marcha opositora. Una vez más, y ya no es nada raro, coincide con episodios de desestabilización de  un gobierno popular de la región. Quizás sea necesario agregar que, si Néstor Kirchner fue en 2003 el recuperador de la política al resguardar la iniciativa de la agenda legislativa en la representación popular salvando el prestigio y estabilidad institucional salvando de escraches y agresiones diversas a legisladores, es precisamente el proceso por él abierto el principal depositario de las difamaciones de pusilánimes y retrógrados salvaguardados en las oposiciones y la virulencia social que alimentan. Son ya casi diez años de gestión kirchnerista, en el momento difícil de afrontar una crisis de consumo internacional, a lo que debe sumarse principalmente la impotencia en la imposibilidad de gobernar también viabiliza enojos en la sucesiva serie de derrotas; asimismo, tampoco faltarán quizás un segmento muy minoritario en esa misma marcha los que esperen una profundización del modelo, y rechacen las formas en que el gobierno se expresa (al respecto, la comunicación en materia de políticas públicas no deja de ser un defecto más que evidente).

Una gran diferencia entre el decir y el hacer en estos días estuvo dada en el rol que cumplió la militancia kirchnerista durante las inundaciones en la CABA y el GranBA. Mientras las oposiciones cuestionaron la falta de previsión e inversiones en obras para evitar el desastre, el pueblo argentino contribuyó con inmensa solidaridad a dejar sus donaciones y la militancia de las organizaciones kirchneristas se volcó silenciosamente clasificar los envíos y  poner el cuerpo en la zona, ante el descontento de los afectados.

Es posible decir que se vive una Argentina dividida. Pero estos extremos no se juntan en la diferencia metodológica que fija un marco de acción: mientras prevalece la manipulación mediática sobre grupos que incurren en irrupciones de violencia física en las manifestaciones, los seguidores del actual gobierno ocupan su tiempo en mejorar la gestión y actuar políticamente para producir los cambios territoriales necesarios para mejorar el lugar en que viven, comprendiendo éstos últimos aspectos una información imposible de transmitir al cómodo ciudadano cuyo conocimiento sobre la política es mediatizado, alimentando un gregarismo díficilmente comprensible.

Una vez, más la militancia política es la diferencia.

miércoles, 17 de abril de 2013

Operativo "Dorrego"


Operativo de asistencia social en el cual la Juventud Peronista y el Ejército compartieron la responsabilidad de la Reconstrucción de 18 partidos de la provincia de Buenos Aires inundados en febrero de 1973.

Se resolvió realizar un “sinceramiento” entre la Juventud Peronista, y el Ejército para que junto con distintas organizaciones sociales armasen un gran ejército de voluntarios (con apoyo de las fuerzas armadas) con el objetivo de realizar tareas comunitarias. Durante semanas los que antes se encontraban enfrentados compartieron el trabajo durante el día y fogones y cantos por las noches.
La Zona 2 del Operativo, que comprende las poblaciones de Pehuajó, Carlos Casares, Bolívar y Alvear, fue la más afectada por las inundaciones. En las dos primeras, particularmente, el agua llegó hasta la zona céntrica de las ciudades. Miles y miles de hectáreas de esta riquísima parte de la provincia quedaron anegadas; los cálculos más optimistas indican que en algunos campos recién volverá a producirse dentro de cuatro o cinco años. Paradójicamente los latifundistas se vieron favorecidos. Si perdieron parte de sus terrenos bajos, las zonas altas recibieron millones de litros de agua que aseguran bonanza. Mientras niegan trabajo a quienes se desempeñaban en las zonas bajas sus cosechas serán muy superiores a lo normal y tienen pastura para su ganado en cantidad.

Paradójicamente varios oficiales superiores que luego tendrían un papel fundamental en la represión militar y el exterminio, fueron parte de esos fogones y actividades de camaradería. Hoy llama la atención que el represor Albano Harguindeguy y el desaparecido montonero Norberto Habbeger fueran los que comandaron el operativo.


Fuentes
(1)                       "Aquel Operativo Dorrego", Perfil, 19/7/2010, en: http://www.perfil.com/contenidos/2010/07/19/noticia_0022.html
(2)                       “Operativo Dorrego, en Ruinas Digitales, en http://www.ruinasdigitales.com/descamisado/descamisadooperativodorrego1322/.

lunes, 15 de abril de 2013

Campaña "La Patria es el otro"


Operativo de asistencia social a las víctimas de las inundaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, contó con la presencia de cientos de miles de militantes de distintas fuerzas políticas aglutinadas en el marco de actividades conjuntas de Unidos y Organizados durante abril de 2013. Por su combinación entre militancia y práctica solidaria, fue comparado con el "Operativo Dorrego" de 1973.

El día 7 de abril  Cristina Fernández recordó un pasaje de su discurso días atrás en Puerto Madryn, con motivo de la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas: "Dije que la patria es el otro. Y la pegué, no me equivoqué". La frase dio nombre al operativo.

Las jornadas tuvieron principal desarrollo en la ciudad de La Plata y alrededores, donde se concentró el mayor número de afectados. 


domingo, 14 de abril de 2013

2013. Para ratificar una condena integral de los actores civiles










Cada 24 de marzo es un acontecimiento muy especial en la vida de los argentinos. La jornada no sólo marca la tragedia sino que también se ha vuelto, paulatinamente, en un momento para actualizar y dar luz sobre las continuidades de las vejaciones que la sociedad argentina sufrió en el período 76-83.

Los discursos sobre los eventos de la memoria son nítidamente la oportunidad para comunicar sobre la situación actual de los derechos humanos en el país.

El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, identificado con partidos de la izquierda dogmática, contó con la presencia del Movimiento Socialista de los Trabajadores, el Partido Obrero, el Partido Comunista Revolucionario, el Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista. También se movilizaron los opositores liberales de la Unión Cívica Radical y Frente Amplio Progresista. Los organismos organizadores Coordinadora contra la Represión Institucional (CO.RRE.PI) y el CEPRODH sostuvieron que “320 represores murieron impunes antes de llegar a la Justicia”. “El Gobierno paga la fraudulenta deuda externa, garantiza ganancias millonarias a las multinacionales”, permite “la minería contaminante”, un “espionaje ilegal de Gendarmería”, la “criminalización de la protesta”, el “negocio de la soja” y “mantiene y profundiza las reformas antiobreras del menemismo”. Los cuestionamientos se centraron en la responsabilidad política de la continuidad de la situación de dependencia del país, sin percepciones de cambios ni de contextos.

En el segundo de los actos de la fecha, organizado por Madres de Plaza de Mayo, Abuelas, de Familiares, iniciaron la lectura de un documento consensuado.

En el contexto de los proyectos oficialistas para una democratización del poder judicial, se mencionó el reclamo de Susana Trimarco -madre de una víctima de trata cuya investigación quedó impune al ser absueltos los acusados- y se comparó el caso de su hija Marita Verón con los desaparecidos. También se pidió la investigación al colaboracionismo de sectores de la Iglesia Católica, la prisión perpetua a Pedraza por el homicidio de Mariano Ferreyra y avanzar hacia el enjuiciamiento a los responsables políticos de las muertes de Maximiliano Kosteki, Darío Santillán y Carlos Fuentealba.

Una de las demandas en el acto de Madres y Abuelas fue continuar con la investigación a las corporaciones económicas que se beneficiaron de la dictadura –lo que fue retomar en parte la consigna del acto de 2012-. “Se ordenó investigar a Loma Negra y el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca; se proceso a Pedro Blaquier; se destituyó a los jueces Otilio Romano y Luis Miret […] Pero como dijimos el año pasado, los grupos económicos también fueron la dictadura. No pueden quedar impunes y tenemos que avanzar en las responsabilidades de Mercedes Benz, Acindar, La Veloz del Norte, Astarsea, Fiat, Techint, Macri, City Bank, La Nación, Clarín, Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, Ford, Loma Negra y otras tantas empresas”. La conclusión de Estela de Carlotto fue clara: “Es necesario mirara para atrás y pensar que luchas empezar hace mucho y en esta década llegaron a ser victorias. Esta democracia tiene más derechos: vamos a defenderlos e ir por más. Acá estamos todos juntos. Sintiéndonos parte de la historia”. 

En este segundo acto, se precisó en la complicidad de los actores locales que colaboraron a esa situación de dependencia, disciplinamiento y genocidio durante la última dictadura militar y se pidió a la concurrencia la voluntad de ir por más.

Fue un dato destacado el conflicto entre la agrupación kirchnerista La Cámpora y agrupaciones de izquierda (MST, PTS, CCC, PO, MAS, Libres del Sur). “Los muchachos kirchneristas /parecen tener amnesia / porque en este 24 / se la pasan con la Iglesia”. La Cámpora, en tanto, contestó con un “Ahí están / ahí están / los que apoyaron a la Sociedad Rural”. Las escenas mostraron también que esos militantes de izquierda se encontraban armados de palos. El 25 de marzo el diario conservador La Nación publicó el artículo “Incidentes en los actos por los 37 años del último golpe”, un texto en que cede voz de modo inhabitual a agrupaciones de izquierda dogmática al tiempo que expone un perfil miserable de los militantes políticos, quiénes son descriptos como manipuladores de la memoria ávidos de beneficios políticos

La única fuerza que no conmemoró ni se movilizó fue el PRO del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

La jornada de 2013 no fue especial, ni tuvo originalidad alguna, aunque si fue un acto de reafirmación de demandas que paulatinamente deberían cumplirse y esperarse en el tiempo, siendo siempre una oportunidad inigualable para conocer las demandas exigidas a nuestra siempre perfectible democracia.

Fuente
(1)    “La otra marcha a la Plaza”, Página/12, 25/3/2013.
(2)    “En la Plaza, con la memoria, por la justicia”, Página/12, 25/3/2013.
(3)    “Multitudinario pedido por la democratización de la Justicia”, Tiempo Argentino, 25/3/2013.
(4)    “Incidentes en los actos por los 37 años del último golpe”, Página/12, 25/3/2013.

sábado, 13 de abril de 2013

Marcelo Zlotogwiazda: Sobre Macri y la dictadura


En su editorial del 25 de marzo de 2013, Marcelo Zlotogwiazda (AM 1030 Del Plata, “La vuelta de Zloto”, lunes a viernes de 16 a 19) tomó dos escenas que consideró desmesuradas. Señaló en tal oportunidad que Jorge Lanata cometió un exabrupto al declarar que iba a hacer lo que estuviera a su alcance para que cayera el gobierno kirchnerista. En un gesto de equiparamiento cuestionó lo que un colectivo llamado “Kirchnerismo de izquierda” difundió por las redes sociales, que mostraba una imagen similar a aquella en que Néstor Kirchner bajó el cuadro de Videla, estando los militares de los cuadros reemplazados por opositores, con la añadida frase “Baja vos el tuyo”. Seguidamente, dijo que era una exageración comparar a esos opositores con genocidas.

Sin embargo, Zlotogwiazda deslizó una frase que, aunque no malintencionada, merece cierta réplica. “Macri no tuvo nada que ver con la dictadura”.

Paradójicamente, la fortuna de los Macri mucho debe al régimen de exterminio de la década del 70.

Sabido es que la política económica-represiva que produjo la destrucción del sector Pymes reestructuró el sistema socio-económico en una concentración en un reducido número de grupos económicos, imponiendo un disciplinamiento avasallante a los trabajadores. No es un detalle menor reconocer que 19 grupos beneficiados  por la última dictadura se constituyeron en un grupo restrictivo a los gobiernos democráticos (los llamados “Capitanes de la industria”), entre los que se encontraba el Grupo Macri.

El respeto que Macri hizo público por el intendente de CABA durante la dictadura, Cacciatore (“mejor intendente que ha tenido la ciudad de Buenos Aires”) da cuenta de la formación ideológica y relación de Mauricio Macri con el entramado de la última dictadura. Al respecto, la periodista y diputada por Nuevo Encuentro Gabriela Cerruti ha divulgado el enriquecimiento que los Macri habrían tenido como contratistas y proveedores privilegiados del Estado en los años de plomo.

Por el momento, no pesan sobre la familia Macri acusaciones de tortura,  asesinato ni de ceder sus instalaciones para campos de exterminio. Sin embargo, como otros capitalistas argentinos, vio engrosar su fortuna de un modo bochornoso a través del privilegio cedido por la administración militar como proveedores, la represion de los trabajadores y la estatización de la deuda privada.

Por ello, me permitiré disentir con Zlotogwiazda. “Las corporaciones también fueron la dictadura” fue la consigna del 24 de marzo de 2012. Los militares, sabuesos del capital asesino, mataron, torturaron, violaron y suprimieron identidades, No obstante, sabuesos al fin, son juzgados en la actualidad por los crímenes cometidos, pero del que no eran autores intelectuales directos; los verdaderos intelectuales del proceso gozan de la inmunidad de una batalla cultural favorable que lentamente se empieza a resquebrajar, con fortunas mal habidas que seducen a magistrados y comunicadores.

En tanto esa situación se extiende en el tiempo condicionando la historia, podrá decirse que sí, que en la riqueza ensangrentada de Mauricio Macri, está la dictadura.

La industrialización y el gremialismo, elementos estratégicos de resistencia antiimperialista

La necesidad de una renovación generacional y trasnsparencia institucional bajo un proyecto permanente de inclusión social, eje de discusión para la renovación de un modelo sindical.















Con harta frecuencia, los trabajadores de los países que han visto sucumbir sus proyectos emancipadores de industrialización una y otra vez no les queda más que el melancólico recuerdo de un pasado en que las energías nacionales proyectadas en el trabajo del acero marcaban un ritmo instituyente de ascenso social y políticas redistributivas. El marco de este proyecto político, iniciado por Hipólito Yrigoyen pero dado básicamente durante la administración de Juan Domingo Perón, puso en escena las posibilidades (aunque también las limitaciones económicas) para dar pleno alcance al desarrollo del “país industrial”, que se evidenció en la notoria producción de aviación militar y automotriz. El proyecto antiperonista, por el contrario, tuvo como objetivo predominante retroceder hacia el país pre-peronista, hegemonizado por la oligarquía terrateniente, a los fines de constituir una sociedad con roles estáticos en que la renta de los propietarios de la tierra se transformó en factor de atraso en la modernización del país. Este retroceso se agravará en cada uno de los gobiernos golpistas, profundizándose en la tiranía militar de 1976-1983, y en el período democrático durante el gobierno de Carlos Saúl Menem. El caso de Menem reviste especial importancia, ya que desde su lugar de conductor del Partido Justicialista traicionó las banderas históricas de su líder histórico (Juan Perón) basadas en una fuerte presencia decisoria de la voluntad nacional desde la presidencia (“soberanía política” vs. monitoreo de las políticas económicas por el capital financiero encarnado en el FMI, Banco Mundial y similares), en la equidad y movilidad social (“justicia social” vs. despidos masivos de “racionalización” de empresas, asimetrías en el sector productivo generan oligopolios, etc.) y en el desarrollo por vías autónomas (“independencia económica” vs. endeudamiento, deuda social, etc.). 

Es esperable que proceso haya repercutido hondamente en la cultura cívica del país, por lo cual no es difícil coincidir con Di Tella:

«En cuanto a la corrupción, ella no puede menos que difundirse en un país que ha tenido tanta inestabilidad política y sucesión de gobiernos ilegítimos, de tipo abiertamente dictatorial o civiles pero no basados en elecciones genuinamente libres. Bajo esas condiciones, los individuos más dinámicos, tanto en al esfera empresarial como en la política, sindical o de funcionarios y en las Fuerzas Armadas, se acostumbran a “conseguir” cosas de cualquier manera. No es un mero problema moral, porque las condiciones caóticas mismas son las que estimulan ese tipo de comportamiento. Sin embargo, también es un problema moral, porque aun cuando las condiciones vayan cambiando, las costumbres adquiridas no se dejan fácilmente de lado.» (Di Tella, Torcuato. (1998) Historia social de la Argentina contemporánea, Troquel, Buenos Aires, 1999, ISBN 950-16-2060-3, p. 436)

La instalación del proceso de globalización, abriendo al etapa del posmodernismo individualista, inició un período de fuerte debilitamiento del Estado-Nación y las jerarquías simbólicas que habían constituido durante el siglo XX ideales movilizantes del colectivo social. En ese vacío profundo, donde la ausencia de normas constituyentes se manifiestan en un Estado lo fuerte para reprimir las demandas sociales y débil frente a organismos y empresas frente a la penetración permanente del capital trasnacional. En ese “salvése quien pueda”, el empresariado local acepta en forma de “racionalización” despidos masivos y vende sus acciones. La dirigencia política incorpora bajo una moral triunfalista el Pensamiento Único Neoliberal como dogma infalible o herramienta de pauperización del país. Lamentablemente, bajo la repulsa de la política no se construye una alternativa de fondo, y el alejamiento de la política de la ciudadanía implica mayor impunidad para los disolutos en funciones.

En ese sentido, cabe pensar en la importancia ideológica del gremialismo como grupo de presión para definir demandas y condicionar un campo de acción en el cual el Estado nunca debió dejar de tener ingerencia. Ahora bien, cuando una burocracia se petrifica en la conducción y se pierde incluso la regulación sobre la misma, es esperable no sólo que pierda una cosmovisión sobre la totalidad de las cosas sino el mismo interés por defender a los propios trabajadores. El gremialismo argentino, cargado de dirigentes que supieron mantener una participación activa denunciando sus elementos más combativos durante el último gobierno militar, tiene el deber imperioso de purificarse y renovar la función social que por naturaleza le corresponde. Para ello, la 1) la transparencia de los comicios, 2) la renovación de los mandatos y 3) la participación constructiva de la oposición en co-gobierno son requisitos valiosos para un funcionamiento honesto del gremialismo. Todo ello es fundamental, habida cuenta de que la extensión de la participación social del Estado es inalienable de un gremialismo comprometido en el desarrollo de las energías nacionales hacia la soberanía política.

La muerte del joven militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra en una protesta el 20 de octubre de 2010 a manos del círculo criminal del gremio Unión Ferroviaria (1), episodios varios de violencia intersindical dirimidos a balazos (2), el pasado dudoso en grupos parapoliciales durante la última dictadura, y la reciente agresión a militantes de la agrupación La Cámpora (3) exhiben a todas luces las resistencias y la ausencia de límites morales en la apropiación forzosa del Estado, fondos de dinero y territorios políticos.

La  pervivencia de los viejos malos actores resulta válido en la gradualidad de la política, pero es necesario sin lugar a dudas un paulatino crecimiento del rol del Estado en materia de iniciativa pública y regulatoria que los vaya apartando de su lugar de poder: los anhelos de una burguesía maravillosa capaz de prestar servicios públicos y empleo han revelado frecuente confianza en empresarios corruptores y pérdida del empleo genuino. El proceso de industrialización e independencia económica necesita de un funcionariado comprometido capaz de proteger y “reapropiarse” de los recursos estratégicos (litio, petróleo, gas, oro) y procesarlos con valor agregado.  A diferencia de otros tiempos, siendo el Gobierno-Estado el actor más cuestionado, pareciera revelarse una nueva expectativa en el Estado como motor del cambio hacia una mayor regulación e ingerencia en la vida pública. 


NOTAS
(1) Más datos en http://justiciapormariano.wordpress.com/ .
(2) Basta tipear en cualquier buscador en páginas de Argentina el concepto de "violencia sindical" para hallar episodios de esta lamentable problemática.
(3) "Pata Medina: `no garantizo que no vuelva a ocurrir´", Diario Registrado, 10/4/2013, enlace web: http://www.diarioregistrado.com/sociedad/72885-pata-medina--no-garantizo-que-no-vuelva-a-ocurrir.html

miércoles, 10 de abril de 2013

"Amarás a Dios sobre todas las cosas", de Krzysztof Kieślowski


Presentación y análisis del jurista Raúl Eugenio Zaffaroni.


                                             https://www.youtube.com/watch?v=1VrMphX_0Pw


Ficha técnica.
Krzysztof Kieślowski (Polonia), 1989.