miércoles, 25 de julio de 2012

Yo soy 132


La aparición de los indignados mexicanos
Nuevamente, los movimientos sociales se han transformado en una esperanza para cambiar el Estado mínimo neoliberal, la corrupción del funcionariado y la atención a las demandas sociales urgentes. Los estudiantes mexicanos manifiestan su descontento contra los partidos y la concentración mediática, se unen a la protesta social y surge Yosoy132.

El repudio de 131 estudiantes a Peña Nieto el 11 de mayo de 2012 es el punto de inicio de una de los movimientos sociales más vitales de México. Con el 23 de mayo como fecha de inicio a partir de la conformación de una declaratoria, Yosoy132 es una expresión aún pequeña de una sociedad escéptica de la política.
Una de los grandes interrogantes es el momento de su aparición, que da lugar quizás a que los enemigos del movimiento puedan sostener sería una ofensiva contra el candidato del PRI Enrique Peña Nieto. Sin embargo, lo cierto es que la crisis que la sociedad mexicana atravesaba merecía tener una expresión de descontento cabal (recuerdo haber preguntado a ciudadanos mexicanos sobre esta cierta permisión de la opacidad de la política local), y no es un hecho menor el que sin duda genera esta indignación: en una sociedad vulnerada por la ingobernabilidad de la narcocracia, un gobierno que ha profundizado la militarización del Estado en una guerra con un saldo de más de sesenta mil muertos, las alternativas del sistema electoral mexicano expresan un vacío representativo notable donde es imposible vislumbrar una ruptura de la dirigencia del esquema neoliberal instalado. Peña Nieto, gobernador del Estado de México entre 2005 y 2011, es un político referenciado con la gestión pública ordenada, transparente y eficaz; sin embargo, uno de los episodios más confusos y oscuros ha sido su responsabilidad política en la masacre del caso Atenco, una feroz redada policial con  detenciones arbitrarias, trato cruel, inhumano y/o degradante, allanamientos de morada, tortura, abuso sexual y violaciones a 26 mujeres, además de violación a los derechos de menores de edad. Las referencias del entonces gobernador, justificando aquella medida y asumiendo su responsabilidad en los hechos por “el uso de la fuerza pública para restablecer el orden” causaron un profundo descontento en los jóvenes.

La aparición de los estudiantes define claramente a Yosoy132 como un movimiento de las clases medias. Los interrogantes al respecto son grandes: ¿puede contemplarsele como una reacción de clase encabezada por profesionales ante las fallas de un mercado laboral que comienza a verse restringido o con una oferta laboral menos seductora de lo esperado (leáse “mileuristas” españoles)? ¿posee la potencia para una radicalización que pueda generar un cambio en las élites o, cuanto menos, un cambio en la mentalidad de las élites? ¿o es precisamente la represión de Atenco, contra el orden autoritario del neoliberalismo, el elemento movilizante de éstos jóvenes?
Una vez más y siguiendo el patrón de los movimientos de indignados, el estallido de las protestas se genera bajo una organización en forma de comunidad rizomática, que se extiende en asambleas de ciudad en ciudad, una manera concreta de revelar el amplio consenso que las demandas del movimiento social tienen en la sociedad mexicana.
México revela hoy la potencia de un sector de la sociedad civil quejoso de los condicionamientos del neoliberalismo, un orden arcaico frente a una América latina renaciente y pujante que se permite dar debates sobre soberanía y socialismo. Escribía Petras en 1996 los términos en que se expresaba el funcionamiento de ese plutocrático y abusivo nuevo orden mundial: 
«El nuevo autoritarismo es una versión diferente del viejo estilo de los regímenes represivos. En el pasado el autoritarismo era de origen militar y se oponía a las libertades individuales y a la competencia electoral. El nuevo régimen es un régimen híbrido que combina procesos electorales y libertades individuales con niveles de decisiones estructurales elitistas. Cuando se producen elecciones, no existen correspondencia entre las retóricas socialdemócratas o populistas desplegadas durante la campaña electoral y la acción gubernamental posterior que impone las severas medidas de austeridad neoliberales y las políticas de ajuste estructural. El uso deliberado de la desilusión política pone en entredicho el propio significado de “elecciones competitivas” capaces de darle al electorado, a través de su elección, la sensación de influir en el proceso político. Además el uso creciente de decretos presidenciales para implementar el programa neoliberal (privatizaciones, políticas de ajuste estructural, etc.) esta más cerca del estilo del antiguo autoritarismo que de las prácticas democráticas.» (Petras, James. América latina. De la globalización a la revolución, Homo Sapiens Ediciones, serie “Paradigmas y debates” dirigida por Alberto J. Pla, Rosario, 1996, traducción de Arturo Firpo (traducción de Imperialismo an Ong en América Latina) por Stephen Hasam, ISBN 950-808-259-3, pp. 39-40)

La aparición de este nuevo foco de tensiones en México es una nueva oportunidad para que la política recupere su vacío, ante la mera reducción de la democracia a la periódica utilización del instrumento electoral. Probablemente, sólo la movilización estatuyente pondrá a las claras los mecanismos democratizadores e incluyentes hoy ausentes, un vicio que socava de lleno la credibilidad sobre auténticas representaciones.






lunes, 23 de julio de 2012

La culpa no es del chancho


De las proclamas revolucionarias al apoyo de la restauración conservadora


El Movimiento Evita y el Frente Transversal se unen a cuestionar a Daniel Scioli, haciendo leña del árbol caído. Se olvidan que cuando en 2011 se jugó la profundización del modelo en la provincia eligieron el proyecto de la derecha peronista.


Cabe destacar  que de un tiempo a esta parte el gobernador Daniel Scioli no ha virado en su proyecto ideológico-.político; en todo caso, ha hecho confesión de sus ambiciones a la presidencia bajo un comportamiento que hace a su identidad: una hipotética búsqueda del consenso y el orden, eufemismos que oculta la perpetuación del orden de cosas en una provincia privilegiada por su riqueza natural pero con altos niveles de desigualdad.
Entre los aspectos más sombríos de la gestión de Scioli se encuentran las políticas punitivas de seguridad, la anulación de los procesos iniciados de reforma de la institución policial, la autonomía de la fuerza policial, la desregulación de la situación carcelaria y las inconsistentes políticas de derechos humanos.
Uno de los motivos por los que se dio apoyo a Scioli fue ser “peronista”, un concepto cuyo significado se halla en disputa permanente en la que quizás sea la más encarnizada de las batallas culturales argentinas. Lo cierto es que Scioli sí pertenece al histórico instrumento electoral del peronismo, el Partido Justicialista, habiendo empezado su carrera política en el auge del ciclo neoliberal del partido. Si por peronismo caracterizamos a un gobierno signado por la expansión de los derechos y la industrialización, podemos sostener una contradicción notoria con el enfoque de gestión del actual gobernador, partidario de medidas restrictivas que sin constituir un Estado gendarme responsable, da autonomía a corrompidas fuerzas represivas viabilizando la perpetuación de una situación irregular. La anulación de los secretariados de derechos humanos locales (una de cuyas funciones principales era la visita a cárceles a pedido de familiares) y la anulación de las reformas emprendidas previamente por León Arslanián y Marcelo Saín hacia un control civil de la policía bonaerense.
Pese a la invocación de una retórica radicalizada y socializante, la participación en foros de la izquierda latinoamericana y una preocupación supuesta por los sectores vulnerados por el flagelo neoliberal, el Movimiento Evita y el Frente Transversal cerraron filas practicando un repentino maccarthismo pejotista frente a los adherentes kirchneristas provenientes del progresismo y la izquierda nacional. Es decir, se evidencia el comportamiento hipócrita de condenar adentro lo que se valora afuera, una manipulación tramposa destinada  ocupar el lugar de interlocutores válidos de ideas que denigran en casa. No conformes con ello, sostienen el proyecto neoliberal del principal candidato de la derecha rumbo a  2015.
“Nosotros no somos progresistas, nosotros no somos los más lindos, nosotros somos los más feos. Nosotros somos los que nos metemos en el barro. Eso es lo que es el Movimiento Evita, eso es lo que queremos representar. Y es por eso que somos profundamente peronistas”, sostiene Pérsico en una jornada de apoyo a Scioli en 2011.

Al respecto, cabe decir que cualquiera sea la idea invocada, las palabras “progresismo” y “conservador”, como izquierda y derecha, son adjetivos necesarios para dar cuenta de la entidad de los posicionamientos ideológicos y programáticos bajo contextos específicos: o se está a favor de una mayor diversidad cultural e igualdad o se considera a la sociedad como un todo dado cuyas tensiones internas resultarían de malos gobiernos (por corrupción, incapacidad, ineficacia, etc.). A pesar de ser conceptos muy discutibles, no han perdido utilidad, y refieren con nitidez a la defensa de lo público o a la apropiación de lo privado. Así, claro está, puede hablarse (a pesar de Pérsico) o de un peronismo conservador/neoliberal (versión menemista y duhaldista) o de un peronismo izquierda/progresista (que él no represente ni quiera representar).
La misma crítica es transferible al Frente Transversal, quién desde la CTA traiciona bajo el liderazgo de Depetri a la tradición reivindicactiva de la central uniéndose al proyecto neoliberal provincial.
Mi buen amigo el Anticapitalista resumió con inmejorables palabras, la expectativa que puede trazarse sobre éstas conducciones, que hoy se despegan del Gobernador ante la favorable relación de fuerzas del gobierno nacional:
«Hay que recordar que Navarro, Persico y el Movimiento Evita tranzaron por los cargos con Scioli ( lo cual podria o no ser legitimo pero claramente no respondía a sus supuestas convicciones digo siendo que el Evita se considera de izquierda o participa luego en el foro de San Pablo ) sabiendo que Scioli siempre jugo sin romper con el establishment y siempre posicionandose como el garante del cierre conservador (consenual y no crispado , es decir siempre funcional al establishment ) del ciclo kirchnerista al que por ejemplo Ricardo Forster titulo como anomalia, digo Scioli es la garantia clara del establishment , para mi el ejemplo paradigmatico era cuando Nestor , Cristina y Moyano estaban en 2010 en la cancha de River junto a unos cien mil trabajadores y en ese momento Scioli coqueteaba en el nefasto coloquio de Idea con las emprasas y empresarios a los que siempre les intereso el país como decia el HDP de Bernardo Neustadt junto con el HDP de Mariano Grondona cuando auspiciaban el programa del establishment que auspició la entrega y entrego el estado argentino a los capitales extranjeros e hipoteco el futuro de los argentinos y argentinas por muchisimos años siempre asegurando sus fortunas personales en Suiza y Uruguay.»


miércoles, 18 de julio de 2012

La audacia de la invención política


Recuerdo de un 17 de julio no muy lejano


La política, bajo el gobierno representativo, es posibilidad y amenaza a la vez. Sin la omnipotencia de un poder absoluto, quién asuma la representación política para extender las fronteras de lo posible debe persuadir e instrumentar una serie de alianzas que viabilicen lo necesario en posible. Pero la definición de los asuntos públicos no dependerá sólo de las relaciones entre el cuerpo político y  la agenda que éste pueda pretender establecer: del mismo modo que existen las autoridades elegidas que conforman el poder político, otros poderes contemplan el sistema político y buscan influenciarlo de acuerdo a sus intereses. El pasado reciente en nuestro país demuestra como la disconformidad del poder económico y el poder militar trajo como consecuencia la irrupción de gobiernos militares e incluso el genocidio. Ello mismo es lo que hace a la política, en tanto práctica movilizante hacia el bien público y el mejoramiento moral, un ejercicio y una propuesta colectiva de riesgo.
Es así que desde el conflicto desatado por la protesta del empresariado sojero hasta la reciente asunción de la segunda presidencia de Cristina Fernández en diciembre de 2011 demuestra la potencia formidable de las grandes decisiones, aún cuando el consenso mayoritario no las comprende en su inmediatez; ello implica una apuesta ética en la toma de decisiones cuyos resultados no suelen ser previsibles. El permanente accionar de los medios masivos de comunicación y la constituida Mesa de Enlace Rural alentaron durante dos años la quiebra de autoridad del gobierno constitucional e idearon un clima de desestabilización que fue desde los cortes masivos de la ruta, el copamiento en distintas ciudades hasta el desabastecimiento.
Fue durante la discusión de la problemática resolución 125 que se pudo observar uno de los comportamientos más deshonrosos de la historia política argentina. En aquella oportunidad, cuando el poder ejecutivo nacional había llevado la norma al Congreso como propuesta para ser aprobada en forma de ley, tras la aprobación en la Cámara de Diputados y empate en el Senado, su entonces vicepresidente Julio Cobos rechazó el proyecto. Los motivos alegados fueron varios. “Hay quienes desde lo político -dijo- dicen que tengo que acompañar por la institucionalidad, el riesgo que esto implica. Mi corazón dice ora cosa y no veo que esto sea el motivo para poner en riesgo al país, la gobernabilidad, la paz social”. Estas palabras no son casuales, y Cobos parece advertir una presión corporativa sobre los legisladores que parece implicar una tensión no democrática que expresa la noción de una gran amenaza. Esto pareciera confirmarse en posteriores palabras: “La historia me juzgará no sé como, pero que esto se entienda, soy un hombre de familia como todos ustedes, y esta es mi responsabilidad en este caso”. ¿Qué implica aquí ser un hombre de familia? ¿la responsabilidad versa sobre la decisión política que está por tomar o sobre la protección de su ámbito familiar? La idea de un poder acechante, garante de la decisión final del vicepresidente, pareciera confirmarlo. Antes de señalar su voto, anuncia: “Que la historia me juzgue. Pido perdón si me equívoco. Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”. A continuación, el eufórico festejo de la corporación local más poderosa (el sector agroexportador, claro está) reveló, ni más ni menos, que la entrega de la política al poder económico. Y quizás, una probable esperanza de que la coalición destituyente le honrara una vez que se apropiara de la historia.
La asunción de Cristina Fernández en 2011 expone, luego de años de acciones destituyentes, la vigencia de una dirigente de una enorme fortaleza y vitalidad transformadora. Juicio a genocidas, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, puesta en agenda de una Ley de Tierras para limitar la extranjerización son algunas de las medidas que se mencionan como conquistas y agenda de un interés público irrefutable. Esta vez, ya no hay abucheos ni la retórica golpista, sino un gobierno estable y respaldado por el 54% de la población.
La cobardía u obsecuencia del vicepresidente Julio Cobos lo dotaron de favores y altísimos reconocimientos, pero sólo por un breve período en que sirvió como pieza para debilitar al gobierno del que formaba parte. La presidenta Cristina Fernández, por el contrario, debió vencer resistencias culturales –fue la primer mujer electa en la historia- y demostrar que las convicciones sólo pueden persuadir en la resistencia que se entabla ante las grandes luchas. He aquí la paradójica suerte entre el pragmatismo de un dirigente mediocre y la visión del estadista que, desde una perspectiva singularmente exquisita, puede avizorar la calma del mar tras el rugiente oleaje.

viernes, 13 de julio de 2012

(2011) "Deudocracia", de K. Kitidi y A. Chatzistefanou

Viaje al corazón de la crisis griega

El film destaca la protección del Estado a los bancos frente a la caída de entre cinco y diez años de la esperanza de vida de al población griega, bruscamente vulnerada por el recorte del gasto público.
Junto a la referencia de la Argentina de 2001, se relata la experiencia del Ecuador. En 2005, con el país en crisis y un gobierno que destinaba un 50% del presupuesto anual a pagar los intereses de la deuda, un ministro de Economía renunciaba a su cargo por considerar que el 80% de los ingresos derivados de la explotación del petróleo debían destinarse a alimentación, salud y educación. Al año siguiente, el ex ministro Rafael Correa sería investido presidente, expulsaría a la representación del Banco Mundial e iniciaría una comisión investigadora de la deuda, no sin una gran puja por acceder a la documentación. Se constató allí que gran parte de la deuda del Ecuador era ilegítima.
Uno de los conceptos retomados en el documental es el deuda odiosa, elaborado en 1927 por el profesor ruso de Derecho Alexander Nahum Sack, que daba por ilegítimos el endeudamiento cuando se reunieran como condiciones: 1) la realización de un préstamo sin el consentimiento de la población gobernada; 2) si es recibido y con él no se satisface ninguna necesidad pública y 3) el prestamista, conociendo la situaciones 1 y 2, es otorgante. Estados Unidos, en 1898, habría hecho uso de esta teoría al expulsar a los españoles de Cuba a modo de abstenerse de pagar las deudas contraídas por el reino. Del mismo modo, también el pueblo mexicano se habría rehusado al pago de las deudas contraídas por Maximiliano por similares motivos.
En el caso de Grecia, el documental destaca la superficialidad del gasto público en armamento, las pompas estériles y efímeras de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la corrupción del funcionariado griego y la pérdida de soberanía tras el endeudamiento con el capital financiero (Banco Mundial, Goldman Sachs).
Entre los entrevistados se hallan Eric Toussaint, Daniel Cohn.Bendit, Giorgos Voulgorakis, Hugo Arias, Alain Badiou, N. Kanankis y Monoky Glazos. El film reviste la importancia de ser otro importante estudio de caso en que el capital financiero vulnera y ponen en crisis el Estado-nación desde su enfoque teórico clásico. Siendo un problema de candente actualidad, la sensibilización frente a esta situación amerita soluciones emancipadoras que quiebren la relación de poder hacia la redefinición de un orden social y mundial más justo.

FICHA TÉCNICA.
(Grecia, 2011) Deudocracia (tit. orig: Debtocracy), dirigido por Katerina Kitidi y Aris Chatzistefanou.


jueves, 12 de julio de 2012

20/6/2012. Histórico discurso de José Mújica sobre pobreza y medio ambiente

"Pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más"


El discurso del presidente uruguayo, excepcionalmente sincero y emotivo, denuncia una población mundial que guiada por el lucro económico destruye cotidianamente sus condiciones de vida bajo el eufemismo jocoso de la “destrucción creativa”.
No es, curiosamente, el representante de una población originaria quien nos advierte de la gravedad de la problemática, generadora de uno de los más interesantes debates en el interior del progresismo latinoamericano.

Texto del discurso pronunciado por José Mujica, Presidente de la República Oriental del Uruguay, en la cumbre Río+20

Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. Presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias a la buena fe que, seguramente, han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad, pueda suscribir.
Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.
¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo, que es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes?
¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro: ¿Tiene el mundo hoy los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos algún día, otro tipo de discusión? Porque hemos creado esta civilización en la que estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, que significa mirar por todo el planeta.
¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?
No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política.
El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. Porque no venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general.
Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental. Pero si la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor, -porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros- pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no se pueden hacer porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.
Estos son problemas de carácter político que nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.
No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.
Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca o incluso los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho, y desea más y más”. Esta es una clave de carácter cultural.
Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y los voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo, “rechinan”. Pero tenemos que darnos cuenta que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa.
La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.
Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.
Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cuotas: la moto, el auto, y pague cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático –como yo- al que se le fue la vida.
Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor arriba de la Tierra, de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental.
Precisamente, porque ese es el tesoro más importante que tenemos, la felicidad. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.
Gracias.

miércoles, 11 de julio de 2012

8vo. Foro para la Reforma de la Ley Orgánica de las Municipalidades


El día 29 de junio se llevó adelante en Trenque Lauquen el octavo y último foro de discusión de una serie de jornadas destinadas a discutir la Ley Orgánica de las Municipalidades. Las autoridades provinciales sostienen que “Se trata de una iniciativa que busca la elaboración de un proyecto de ley, que se constituya en la nueva Ley Orgánica de las Municipalidades que reemplazaría al antiguo texto del Decreto Ley de 1958, siendo una norma moderna que permitirá ordenar, agilizar, desburocratizar y simplificar los procedimientos municipales”.

En aquella oportunidad estuvieron presentes los intendentes de Tres Lomas (Roberto Álvarez), de Guaminí (Néstor Álvarez), de Salliqueló (Enrique Cattáneo) y de Trenque Lauquen (Raúl Feito).
Feito destacó la posibilidad de “mejorar el acceso a la información pública”, dar “mayor dinamismo” a la gestión y una oportunidad para discutir la cuestión de la “autonomía municipal”.
Cattáneo se refirió especialmente a una necesidad de “mejorar el sistema de compras” para evitar el “endeudamiento de los municipios”. Finalmente, señaló la importancia de que los municipios pudiesen dictar su propia carta orgánica.
Roberto Álvarez reafirmaría la postura de evitar la “burocratización” que se manifestaría en cuestiones tales como los informes de obras.
Néstor Álvarez destacó la posibilidad de “crear figuras jurídicas intermedias”. “discutir el manejo de los recursos” y “agilizar el sistema de seguimiento de expedientes”.
Luego, el Subsecretario de Asuntos Municipales de la Provincia Marcelo Sosa destacó la oportunidad de generar una ley orgánica de la democracia en incorporar la cuestión ambiental, la utilización de las nuevas tecnologías, la participación popular y la modificación del sistema de contratación.
En esta lluvia de ideas que fue este 8vo. Foro, algunas de las temáticas planteadas fueron:
-        Relación entre la autonomía y el manejo de los recursos generados;
-        Transferencia de impuestos provinciales a la órbita municipal;
-        Modificación de la parte administrativa de la ley;
-        Libertad para modificar las instituciones políticas municipales;
-        Potestad para crear la carta orgánica municipal;
-        División entre municipios-partido y municipios-ciudad;
-        Categorizar los municipios según demografía;
-        Propuestas de regionalización;
-        Cuestiones relativas a diferencia civil;
-        Justicia de menor cuantía para conflictos locales de baja gravedad;
-        Revocatoria de mandatos;
-        Establecer  un sistema de paritarias municipales;
-        Determinación de tributos municipales en contribución por mejoras y valorización de la tierra;
-        Coordinación municipal-provincial respecto de la Ley de Pesca;
-        Contralor de las políticas públicas;
-        Expandir las facultades de control de obras públicas al Tribunal de Cuentas;
-        Posibilidad de establecer una auditoría interna municipal;
-        Modificación del régimen de licencias y cargos públicos.

miércoles, 4 de julio de 2012

María O´Donnell: Republicanos vs. Democrátas


A propósito del cercano episodio de la destitución del presidente de Paraguay Fernando Lugo la licenciada en Ciencia Política y comunicadora del grupo Prisa, la estadounidense Maria O´Donell, desliza el 25/6/2012 en su programa “La vuelta”el final de su editorial

“Algunas veces, el Poder Ejecutivo avanza sobre los demás poderes y debilita la república, yendo hacia una democracia plebiscitaria. 
En este caso, fueron los otros dos poderes, el Judicial y el Legislativo, los que avasallaron al Ejecutivo, dañando a la dimensión democrática.”

Se repite aquí un artilugio discursivo clásico. Los argumentos de los comunicadores de multimedios que pretenden mostrarse equidistantes suelen repetirse: rechazarían un acto político de una fuerza x contra una fuerza y, detallando extensamente luego una serie de acciones de la fuerza y que habría motivado el suceso último. De este modo, el superficial cuestionamiento al grupo x tendría por finalidad apelar a la superioridad moral e intelectual del grupo x a modo de instar a la mesura (generalmente, la resolución por vías ilegítimas de los juegos de poder suele causar un gran impacto por fuera del territorio al que pertenece, por lo cual se apela al pudor y al restablecimiento de las relaciones de orden bajo la última correlación de fuerzas).
Los debates entre demócratas y republicanos tuvieron importante discusión en los Estados Unidos de América, donde finalmente prevalecerían las ideas a favor de instituciones rígidas, formales y abstractas. Los fundamentos de los republicanos Madison, Hamilton y Jay se inspiraban en la búsqueda de instituciones imparciales que limitaran las facciones y garantizaran el orden liberal, e incluso, un status quo. No obstante la periodicidad, la efectividad, la responsabilidad y la división de poderes son valores necesarios para evitar la arbitrariedad del poder estatal y garantizar el bien público.
Pues bien, cierto es que la mera decisión de la mayoría ha dado lugar a experiencias notoriamente desagradables. Ante ello, es necesario educar y ceñir a aquella vox populi a un ideario auténticamente democrático, en la aceptación de un conjunto de acuerdos básicos a partir de los cuáles dar resolución pacífica a los conflictos. Paradójicamente, la aplicación de medidas con fines redistributivos en las democracias latinoamericanas (gravámenes arancelarios, aumento de rentas por explotación de bienes, recuperación de la solvencia del Estado en la nacionalización y/o estatización de los recursos estratégicos, regulación y repartición de la propiedad de la tierra) ha tenido un fuerte impacto sobre los sectores concentrados al ver reducido su dominio del mercado, frecuente origen de conflicto. Omitiendo que el conflicto y las diferencias son esenciales a la política, se califica a los gobiernos nacional-populares como “autoritarios” ya que se obstinarían en eliminar toda posibilidad de diálogo para implementar decisiones demagógicas que dividirían a los pueblos.
Cabe señalar al respecto que en el vocabulario político de la Guerra Fría, se designaba como “gobierno autoritario” a las dictaduras latinoamericanas pro-estadounidenses, que se caracterizarían según, los teóricos liberales, por mantener las libertades individuales bajo la suspensión de elecciones libres y con un férreo ejercicio de violencia limitada contra grupos extremistas. Lo cierto es que la “violencia limitada” implicó un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos con un excesivo costo de miles de muertos, grupos económicos y adictos al régimen que engrosaron notoriamente su posición económica. Por el contrario, los gobiernos nacional-populares que durante el siglo XX buscaron una armonía de clases bajo una administración redistributiva fueron violentamente derrocados, sucedidos por dictaduras de tipo burgués-militar que aplicaron penas de prisión y persecución política a los militantes en derrota. Llamar  “autoritario” a cualquiera de los regímenes nacional-populares actuales mueve, por tanto, a risa.
El mote de “democracias plebiscitarias” empleado por O´Donell fortalece la idea de gobiernos de demagogos que manipularían al pueblo para legitimar una autocracia. Los aparentes deseos populares serían así propuestas arrojadas desde un poder central y jerárquico para contener a un conjunto de masas adictas, manteniendo una relación de dependencia y subordinación de la sociedad frente al Estado. El correlato de esta interpretación es que el gobierno popular sería un generador de divisiones en la sociedad al tiempo que se generaría una fusión entre Gobierno y Estado.
Otro aspecto que O´Donell no consideró es que si la representatividad del poder ejecutivo ha crecido en Latinoamérica por sobre la totalidad de las instituciones estatales, es llamativo que no indague los motivos que dieron lugar a tal situación. Allí, la comunicadora política no asumió el compromiso de buscar una respuesta, y prefirió aceptar el dogma conservador de la “defensa de las instituciones”, negando así la condición de ser meros dispositivos creados en función del interés público.
La idea expresada por María O´Donell es un cliché discursivo permanente de los comunicadores políticos tras el derrumbe de la credibilidad del pensamiento neoliberal en la región. Los cuestionamientos principales a las recientes redefiniciones del Estado estarían dirigidas obre una mayor radicalidad discursiva, las formas, la anulación de contratos leoninos, la autonomía del Estado, etc. Se trataría de considerar a los países en desarrollo como naciones en búsqueda de su soberanía, cuya consolidación sólo estaría dada cuando se  convirtiera en uno de los tantos países hegemónicos. De este modo, las políticas soberanas de un Estado encuentran un léxico denigratorio que avalaría una situación de Estado mínimo.
Las palabras de O´Donell, que subestiman los deseos e inteligencia de las clases populares latinoamericanas, son parte de una retórica violenta y clasista, desesperada, que afortunadamente cuenta cada vez con menos adeptos.

lunes, 2 de julio de 2012

“Todo Chávez. De Sabaneta al Socialismo del Siglo XXI”


La construcción de un pensamiento

El libro surge de manera curiosa, como una invitación de Vicente Ángel Rangel para entrevistar al presidente Hugo Chávez Frías para ser luego publicada en forma de libro. Eleazar Díaz Rangel realiza entonces lo que será la primera versión del libro con la entrevista del período 2001-2002, que se dará a conocer como Todo Chávez. De Sabaneta al golpe de abril. En los encuentros con Rangel, Chávez revela entonces un profundo respeto por el presidente George W. Bush (entonces aliado comercial), Muammar Al Quadaffi (un “soñador” de la integración africana) y Fidel Castro (un referente histórico de América latina); confiesa sus tempranas ambiciones políticas desde cadete de las filas del ejército venezolano y revela un gran apasionamiento por la historia latinoamericana y por Bolívar. En las conclusiones de este libro, Rangel destaca  la voluntad de Chávez por cambiar Venezuela no sin cuestionar la falta de un rumbo ideológico definido y la corrupción imperante en el seno del gobierno.
La cuarta parte del libro se compone de las actualizaciones dadas por los textos “2002-2006. Cuatro años dinámicos” y “Su denuncia del imperialismo y la propuesta sobre el socialismo del siglo XXI”. Al respecto, “2002…” ofrece la descripción de las tensiones en las que se dio la destitución parcial del presidente Chávez, en la que aparecen elementos característicos de lo que recientemente se ha dado en llamar “golpes blandos”, maniobras de sectores civiles que desde un posicionamiento rupturista, intransigente y arbitrario llevarían adelante acciones capaces de provocar el debilitamiento y/o el cese de un gobierno. “Su denuncia…”, en cambio, es un texto que constata la radicalización del discurso del mandatario venezolano tras el conocimiento de la participación estadounidense junto a los golpistas venezolanos, cinco años después de su llegada al poder.
La entrevista de Rangel habla de la constancia del permanente aprendizaje y la apertura del presidente Chávez para readaptar sus ideas a un esquema de pensamiento más amplio: el dado por el Socialismo del Siglo XXI, la idea de formular desde la hegemonía el bien común desde la particularidad de cada pueblo.