miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Hacia un “kirchnerismo sciolista”?


A modo de respuesta al conflicto entablado entre el vicegobernador Gabriel Mariotto y funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli hizo pública el 13 de mayo su aspiración a luchar por la presidencia en 2015.

Pese a las arengas del peronismo antikirchnerista y de la prensa opositora respecto a su alianza con el gobierno nacional que dan centralidad a su figura, el gobernador espera paciente. Con su silencio, Scioli optar por emitir guiños a esos sectores ejecutando políticas diferenciadoras y cuidando al mismo tiempo perder al contundente electorado k.
Previamente, la oposición no-dirigente ha pensado largamente en afianzar al intendente capitalino Mauricio Macri, pero su pésima administración hace que Buenos Aires se ha observada desde el interior con temores que parecen tener sobrados fundamentos. A diferencia de Macri, Scioli aporta una estructura partidaria nacional de un partido que gana elecciones solamente con sus símbolos institucionales y un perfil mediático de moderación y sencillez que pareciera cautivar a los ideólogos de la oposición.
Scioli, instalado definitivamente por el multimedia opositor Clarín, es observado como un comodín de lujo. En el programa de la derecha tradicionalista argentina “Pensando con Mariano Grondona”, el 5 de febrero del actual año el diputado Francisco De Narváez dijo compartir “el sentido del deber público” de forma similar a Macri, Scioli, Massa y Michetti, todos ellos aspirantes a gobernar la provincia y sin temor a hacer una experiencia como candidatos al ejecutivo nacional. Ningún candidato opositor que pretenda acercarse al siempre codicazo electorado kirchnerista rechazaría integrar una fórmula con él. La estrategia del gobernador es clara: manifestarse como un “kirchnerista moderado” frente al peronismo kirchnerista, y como un “peronista” capaz de ofrecer orden y unidad a los grupos hegemónicos.
¿Mariotto pone palos en la rueda?
Los dichos por la ministra Cristian Álvarez Rodríguez que señalaban que Gabriel Mariotto ponía “palos en la rueda” contrastan con las oportunidades que Scioli podría haber sacado a la cuestión. Si bien Mariotto ha participado junto en distintas jornadas junto a opositores al sciolismo, suele omitirse que el motivo de tales encuentros ha sido la preocupación por la autonomía de la fuerza policial y las pésimas condiciones de vida de la problación carcelaria. Con ello, se critica al vicegobernador pero se tira la mugre bajo la alfombra. El gobernador Scioli, en tanto, no ha asumido un compromiso para resolver éstos problemas (como si lo hizo la ministra Garré al adherir al Acuerdo para una Seguridad Democrática); por el contrario, sostiene al alcaide mayor Ricardo Casal como soporte ideológico  desde el cuestionadísimo Ministerio de Seguridad.
Esto viabiliza un comportamiento diferenciador del gobierno nacional desde la cartera dirigida por Nilda Garré, ofreciendo en la demagogia punitiva perspectivas para una baja de la edad de imputabilidad, continuidad del negocio millonario de la inseguridad (cámaras, alarmas, seguridad privada y otros dispositivos), perpetuación de la autonomía de la fuerza policial, conformación de áreas con  nivel de vulnerabilidad diferencias y la falta de profesionalismo de la institución (en el mejor de los casos).
La idea de sucesión
Desde la reelección de Cristina Fernández es un asunto complejo de resolver la planificación de una estrategia de continuidad del modelo o la opción de una transición. Estos temores están dados por un fantasma que recorre la historia argentina: la anulación de realizaciones exitosas y la eliminación de políticas de mediano y largo plazo al asumir un gobierno de signo ideológico contrario.
A diferencia de otros países, en Argentina los “ismos” desde el siglo XX no designan la abstracción de ideas  movilizantes, sino la adhesión a una conducción de un líder político determinado. El “peronismo” suele ser la expresión de la adhesión por los derechos sociales y la justicia social, peor bajo la importantísima mediación de la figura de Juan Domingo Perón. Al morir Perón, el líder no deja al pueblo un dogma o un marco de análisis para entender la realidad, pero si una formidable estructura que la derecha primitiva suele hacer suya: el Partido Justicialista.
El kirchnerismo, que ha cautivado mediante acciones instituyentes a peronistas y no peronistas, es percibido como una experiencia histórica que puede sentar las bases para al consolidación de un tercer movimiento histórico. Ante ello, pesa la gran responsabilidad de Cristina Fernández y su entorno puedan dar continuidad al modelo y a la pluralidad de fuerzas que lo sostienen. Por mérito propio, la presidencia de Cristina Fernández ha sido riquísima en la extensión de derechos civiles y sociales bajo una democracia deliberativa que redemocratizar los asuntos públicos. De transformarse el kirchnerismo en otro “ismo” permanente, la decisión sobre el asunto implicará fatalmente una responsabilidad con peso histórico.

viernes, 25 de mayo de 2012

El Mayo incompleto


(Publicado en diario digital NEP el 25 de mayo de 2011)


Popular o impopular, el cabildo abierto de Mayo de 1810 es el episodio en que se explicita por vez primera la voluntad de conformar una Nación independiente, institucionalizada y fundamentada en el tópico de una república de iguales.
La Revolución de Mayo fue una revolución inspirada en principios justos: la formación de una república que evitase los arbitrios de unos pocos mandamases, la potestad de cada uno de los habitantes de participar en las decisiones de gobierno, la igualdad ante la ley, etc., demandas que nacían de pasadas rebeliones de pueblos americanos, los éxitos de las revoluciones burguesas de Estados Unidos y Francia y las abstracciones filosóficas de los pensadores de la Ilustración y la Neoescolástica española. De este modo, habitantes de las Provincias Unidas comenzaron a sentir la posibilidad de cambiar sus destinos al deslindarse de los condicionamientos a que eran sometidos por el funcionamiento del sistema virreinal y a vivir fraternamente bajo la unidad de un deseo común.
Sin embargo, poco tiempo habría de pasar para que se advirtiera en las élites de la época el deseo de conservar los privilegios que el sistema colonial les permitía; de este modo la masa de derechos que habíanse proclamado universales llevando a la liberación del dominio español resultaban apropiados por una minoría filoeuropea. Así, se consolidó el régimen latifundista de la tierra, la persecución y castigo a los llamados "vagos", la exclusión de las mayorías de elegir representantes, se gestionó el traspaso de las Provincias Unidas a aristocracias extranjeras y se festejó el endeudamiento para pompa de una ciudad. No se trataba de un régimen unitario, sino de un país pensado para el goce de una élite trasnacional reunida en la capital comercial del país.
La construcción de las representaciones mayoritarias, paradójicamente, se daría por fuera de las instituciones implantadas por los planificadores del gobierno central. Serían los caudillos quienes, con una autoridad no democrática ni electiva, representarán la masa de excluidos que el sistema generaba facilitando un sistema de relaciones horizontales entre los gauchos unidos a la causa de su representante. Tendría mucho tiempo que pasar para la emergencia de líderes que, con inmensos obstáculos, ampliarían la participación institucional de los sectores desprotegidos respondiendo a un deseo de justicia largamente postergado.
No obstante los importantísimos hitos conseguidos para goce de los habitantes de nuestro país desde entonces, la Patria no es una construcción azarosa ni estática, sino que demanda esfuerzos cotidianos para solucionar los problemas pendientes y afrontar nuevos desafíos. Vale la pena, entonces, no olvidar los sufrimientos y el menoscabo de los próceres libertadores, ni los sudores y sangre de quiénes, anónimos, supieron guardar esperanza en una Patria para todos.

martes, 22 de mayo de 2012

El proyecto es nacional y popular









La construcción política del kirchnerismo tiene su inicio en un contexto caracterizado por el desprestigio de la dirigencia política, la fuerte retracción del consumo interno, altas cifras de desempleo y movilizaciones populares de la ciudadanía que clamaba por explicaciones y determinaciones concretas del poder político. Este proceso fue revertido con el ascenso de Néstor Kirchner al poder. Fue así que la apertura a las demandas ciudadanas bajo el período iniciado en 2003 se expresó en la realización de medidas frente a las arbitrariedades de nuestra cultura política, revisión que generó un consenso social cuya magnitud se expresó en un aval del 54% a la gestión de gobierno.
No obstante que por razones de gobernabilidad Néstor Kirchner y Cristina Fernández se han visto forzados a establecer alianzas con representantes de la vieja política, estos últimos –no satisfechos con las oportunidad de “reciclaje” a través de su alianza con el kirchnerismo- han expuesto una férrea oposición a trasladar la agenda del gobierno nacional a provincias y municipios, en una estrategia que propicia la conformación de un bloque opositor en el seno del Frente para la Victoria (FPV). Al respecto, la existencia de coyunturas adversas para el gobierno nacional ha demostrado la falsedad de afirmaciones que presuponen la seguridad de que la totalidad de los legisladores electos por el FPV son tenaces copilotos del proyecto nacional y popular; por el contrario, como ratas han huido ante los primeros rumores del hundimiento del barco. Esta diferenciación conservadora de ciertos sectores del FPV no repercute aún en la desestabilización del gobierno nacional, pero sí implica la limitación de las propuestas que emanan de la política nacional para su diseminación en el interior de los territorios.
El problema que se plantea hoy ante los prematuros anuncios de candidaturas presidenciales es la ausencia de una candidatura con una sólida estructura de apoyo y capaz de –cuanto menos- continuar el rumbo del modelo iniciado en 2003 y robustecido por la audacia transformadora de la actual mandataria. No debe olvidarse que la preocupación por los más desfavorecidos –los pauperizados, las minorías sexuales, las víctimas de trata, la infancia violentada, los pueblos originarios, etc.—es llamada por visiones cómodas y conservadoras como “poner palos en la rueda”.  Al mismo tiempo, el principal multimedio que opera en el país (el Grupo Clarín) promociona al actual gobernador de la provincia de Buenos Aires como principal alternativa política de cara al 2015. También existen periódicos cuestionamientos al vicegobernador Mariotto por la simple inquietud de conocer el estado de la cuestión social de la provincia (aspecto que, claro está, lo honra como dirigente).
Sabiendo que el FPV en su totalidad no es expresión cabal del proyecto ideológico que se ha dado en llamar kirchnerismo,  se vuelve particularmente interesante el estudio de la correlación de fuerzas operantes, con comportamientos antitéticos, probablemente se establezca o la continuidad del kirchnerismo o la conformación de una nueva estructura dirigencial e ideológica con serias posibilidades de ser gobierno.

(*) Integrante de Nuevo Encuentro Trenque Lauquen.

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿En que quedó la Operación Provincia? Notas sobre la campaña de Nuevo Encuentro en la provincia de Buenos Aires en 2012


Las elecciones de octubre de 2011 provocaron un profundo disgusto en los expectantes sabbatellistas de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, los resultados merecen ser analizados a la luz de una trayectoria nacional que tuvo inicio apenas en 2009.


Con una modificación polémica a los comicios por la reciente reforma electoral, Nuevo Encuentro  contaba con grandes esperanzas respecto a un ascenso considerable de una de sus principales figuras, el ex intendente de Morón y diputado nacional Martín Sabbatella, quién había construido una fuerte adhesión del votante de izquierda democrática a través de su brillante gestión municipal y su labor legislativa a favor de nuevos derechos individuales y colectivos. Su figura ascendió velozmente en las honras fúnebres de Néstor Kirchner, donde sin pertenecer al oficialismo (al que hasta entonces había apoyado en sus decisiones más polémicas con una convicción superior a muchos miembros del gabinete) se mostró profundamente conmovido ya que con el ex presidente había tenido una relación de respeto y afecto. Como líder del kirchnerismo progresista, fue consolidando su figura hasta proyectarse en como rival del gobernador derechista Daniel Scioli.
Lamentablemente, cuando la figura de Sabbatella parecía elevarse sustantivamente al ser autorizada la lista de adhesión que llevaría a la popular Cristina Fernández  -una vez más- a la presidencia se dio la elección de Gabriel Mariotto como compañero de fórmula de Scioli, lo que provocaría una considerable merma del electorado. Mariotto había sido elegido por su fuerte compromiso y perfil público expuestos en defensa de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, normativa reguladora que viabiliza  la desconcentración de los multimedios e instaló un nuevo capítulo del relato kirchnerista: el enfrentamiento con el poderosísimo Grupo Clarín, un monopolio de gran influencia en la clase media argentina. El emergente Mariotto, inmerso en una lucha trascendental, coronó su figura haciéndole un lugar como vice-gobernador; al mismo tiempo, el kirchnerismo avaló esta última gran decisión de la presidenta confiando en que con Mariotto se avalaba la candidatura de Scioli, aunque un sector crítico evaluó que en verdad Mariotto es un dispositivo para instaurar las ideas sociales del kirchnerismo en el gobierno de la provincia. Superada la competencia electoral, tanto Sabbatella como Mariotto son personalidades con diferentes identidades pero que han asumido que el kirchnerismo no es el proyecto de un partido sino un nuevo movimiento político que deja afuera el partidismo sectario y las ideologías justificadoras de la exclusión social.
Por otra parte, resultó ciertamente preocupante el rumbo del voto progresista, volcado en gran parte hacia la ex radical y líder del GEN Margarita Stolbizer, quién superó en más de cinco puntos a Sabbatella con una trayectoria política nacional más extensa pero inferior en pergaminos.  Ante la percepción previa generalizada respecto al estimado gran salto de Martín Sabbatella en la política nacional, sólo cabe pensar a modo de reflexión las cuestiones que hacen al resultado:
·         Se habló en aquél momento de una hipótetica polarización entre De Narváez y Scioli, duelo de derechas en que gran parte del electorado kirchnerista habría optado por un voto pragmático. Este comportamiento se justificaría en las primarias, pero una vez comprobada la asimetría entre los candidatos no es un argumento lo suficientemente contundente. El electorado kirchnerista evidenció su fuerte arraigo en el voto pejotista.
·         Un aspecto a evaluar es el curso del “voto progresista”. El triunfo de Margarita Stolbizer pareciera evidenciar la fortaleza de una mayor organización lograda por permanencia en la escena política; no obstante, el proyecto de Stolbizer fue en cierta medida subsidiario de la ausencia de candidatos radicales, entreverados en la creación de híbridos para superar el descrédito público ante la sucesiva renuncia partidaria de realizar un perfil electoral estratégico y de construcción a largo plazo.
·         La falta de construcción territorial de una fuerza nueva como el Nuevo Encuentro implica como falencias: a) la ausencia de representantes locales reconocidos en los distintos municipios que puedan transladar su voto a Sabbatella y generar una imagen de la fuerza política y  b) la ausencia en varios municipios de Nuevo Encuentro por inexistencia de listas locales.
Uno de los mayores problemas que atraviesa actualmente el Nuevo Encuentro en el interior del país es la dificultad de suplir la ausencia de Martín Sabbatella en la arena pública, o dicho de otro modo, la incapacidad de generar hechos políticos en núcleos militantes faltos de experiencia y, por tanto, de iniciativa e ideas para proyectarse en los distintos terrenos locales. En parte, los resultados electorales han marcado diferencias dentro de Nuevo Encuentro entre los sectores más organizados y activos y aquellos que han emprendido una acción quizás más testimonial. Por otro lado, los largos silencios del moronense resultan inevitablemente incómodos, ya que la ausencia de directivas o iniciativas desde la construcción central debilitan la cohesión de los grupos, por el hecho sencillo de que no puede haber organización sin conducción.  A esta situación de malestar cabe agregar la partida de Daniel Ravettino,  una de las figuras más importantes del EDE, quién expresó el sinsentido de perseverar en la construcción de una organización paralela al Frente para la Victoria, una herramienta electoral representa a la Presidenta pero que carga con una hegemonía demasiado orgánica al partido justicialista y no instala posibilidades de contribuir a una transversalidad de distintas tradiciones políticas, especialmente las organización de la izquierda social e ideológica.
Lejos han quedado ya las discusiones sobre una tercera pata para evitar la sangría de las venas abiertas del centroizquierda. Desde el sabbatellismo, ante la avanzada destituyente encabezada por las corporaciones agro-ganaderas y mediáticas, se prefirió respetar el orden democrático y la legitimidad de las urnas. Aún sin pertenecer al oficialismo, el compromiso de Sabbatella por aportar estabilidad desde la oposición fue notable, y hoy quizás esa generosa jugada implique hoy un costo político considerable ante la ansiedad del electorado progresista, por tradición dado a caer en el antiperonismo y no entender en la gradualidad de los procesos.
Martín Sabbatella es sin lugar a dudas uno de los dirigentes que gozan de mejor imagen, pero también parece ser cierto que aún no es suficientemente conocido. Quién sabe de su trayectoria tiene sentimientos que oscilan desde el respeto a la admiración. Sin embargo, queda todavía mucho por hacer: la voluntarista labor iniciada desde 2009 permitió que las Banderas del Encuentro flameen en lugares recónditos de la provincia de Buenos Aires, muy lejos de las populosas calles de Morón. Más allá del mito de Martín, sólidamente construido con audacia y prácticas transformadoras, compete a los militantes y a al dirigencia las posibilidades de viabilizar una mayor comunicación para un funcionamiento sistemático de un espacio que tiene mucho por aportar al progresismo en general y al kirchnerismo en particular, si por tal evaluamos un proceso ideológico de mejoramiento de la calidad de vida y expansión de derechos. 

viernes, 4 de mayo de 2012

YPF vuelve a Argentina


En el día de ayer, los argentinos recuperaron el símbolo más preciado de una etapa histórica económicamente pujante y socialmente fructífera.

El tránsito por el Senado
Tras la iniciativa presidencial,  el debate se transladó al Senado el 25 de abril  donde obtuvo media sanción. Con más de 14 horas de debate, el Senado de la Nación aprobó en general, con 63 votos a favor, 3 negativos y 4 abstenciones el proyecto de ley que prevé la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera Repsol-YPF, con el respaldo del oficialismo y de la mayoría de los bloques opositores.
En el marco de la sesión, que se inició a las 10,30, el oficialismo y la mayoría de los bloques opositores, como el radicalismo y el Frente Amplio Progresista, anticiparon en el recinto su respaldo al texto del Poder Ejecutivo. Las senadoras de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro; del Frente Cívico y Social de Catamarca, Blanca Monllau y del FAP, Norma Morandini se abstuvieron.
Por su parte, se mostraron en contra los peronistas puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso; el salteño Juan Carlos Romero, y el senador de la Alianza Frente Compromiso Federal de San Juan, Roberto Basualdo.
La Agencia Télam destaca que el proyecto de ley que le devuelve al Estado el control de la petrolera YPF se convirtió en la iniciativa oficial que mayor cantidad de votos a favor recibió en el Senado desde que el kirchnerismo asumió el poder en 2003, un respaldo que superó incluso el que recibió la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida. 

Aprobación en Diputados
El día 3 de mayo llegó el tratamiento del proyecto en la cámara baja.
Los diputados del PJ disidente ya habían abandonado sus bancas, igual que hizo el radical Oscar Aguad antes de la votación. Elisa Carrió había hecho lo mismo después de pedir al presidente de la Cámara, Julián Domínguez, que diera vista al fiscal de turno para investigar la responsabilidad de los funcionarios del Gobierno en el vaciamiento de YPF, según lo que denunció el jefe de la bancada radical, Ricardo Gil Lavedra, en el recinto. 
Ricardo Gil Lavedra defendió la postura de la UCR en “un intenso proceso de discusión interna, que no fue fácil, y que para algunos medios fue más importante que la propia ley”. Después detalló los “cinco ejes sustanciales” sobre los que plasmaron sus disidencias: sostuvo la “grave situación energética que compromete seriamente la economía y pone en riesgo su desarrollo” y vaticinó que “tenemos petróleo para once años y gas para ocho años”. “A la crisis se llegó después de que Menem privatizó YPF y las políticas seudoprogresistas de los Kirchner”, soltó el ex camarista federal antes de afirmar que “la famosa argentinización de YPF es un fraude”, denostó la “hipocresía de un relato épico” del oficialismo y concluyó que a pesar del apoyo radical al proyecto en general “no convalidamos la negligencia ni la corrupción”.
El FAP combinó su representación para manifestar su “apoyo crítico” al proyecto. “¿Estamos hoy estatizando YPF? No”, se preguntó y contestó Gerardo Millman, del GEN. El juecista cordobés Ernesto Martínez afirmó que “sufragaremos convencidos pero críticos” y reclamó al Gobierno que “asuma inmediatamente una política energética, si no la ley se transformará en un boomerang”. “Venimos con claridad y sin dudas a apoyar un proyecto que significa abrir la posibilidad de una mayor capacidad de decisión del Estado en materia de política energética, porque donde estén los intereses de la Nación, vamos a estar nosotros”, puntualizó el socialista Juan Carlos Zabalza.
Fernando “Pino” Solanas sostuvo que la ley “es un paso importante para recuperar la renta” petrolera, pero cuestionó que la intervención de YPF esté a cargo del “ministro responsable de pilotear ocho años de desastres”. Luego reclamó la “prohibición inmediata de las exportaciones”, “auditoría de todos los yacimientos” y “medidores para todos los pozos”.
“Apoyamos el proyecto con esperanza, que es cuando uno tiene problemas. Desde el punto de vista energético estamos en las malas, no en las buenas”, dijo Felipe Solá para respaldar la iniciativa del Gobierno y sumarse a muchos de los planteos de Solanas.
"YPF en un capítulo más de esta novela desastrosa”, dijo la macrista Laura Alonso para manifestar el voto en contra del PRO. “Este gobierno fue y es parte del saqueo de los recursos naturales. No vamos a convalidar con nuestro voto que siga esto en el futuro”, sentenció eufórica. Alonso habló envuelta en una bandera argentina, lo que le valió algunos comentarios poco amistosos de parte de los militantes kirchneristas.
Los peronistas federales dividieron votos y discursos. El dirigente sindical petrolero Alberto Roberti se encolumnó junto a otros dos compañeros de bloque con “la ley de recuperación del patrimonio de la empresa más importante de la Argentina” y sin “objeción alguna sobre los artículos”. Enrique Luis Thomas habló en nombre de los 17 que votaron en contra del proyecto y anunció que luego de la votación en general se retirarían del recinto ante la negativa oficialista de aceptar modificaciones al texto original. Ocaña, que forma parte del interbloque de los federales, se abstuvo.
Los cívicos de Carrió también votaron divididos. Lilita encabezó las abstenciones, mientras dos de sus dirigidos, Horacio Piemonte y Carlos Comi, lo hicieron a favor.
Tras doce horas de discursos, debates y cruces, el proyecto se transformó en ley. Desde las gradas desplegaron una enorme bandera con la figura del ex presidente Néstor Kirchner sonriente y levantando su pulgar. Fue el telón de cierre para una de las medidas más trascendentes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

FUENTES


miércoles, 2 de mayo de 2012

Indignación y protesta de trabajadores de Cablevisión en Trenque Lauquen

  
(Urgente,  2 de mayo de 2012, Trenque Lauquen, 17: 03)
Bajo la consigna "Basta de impunidad", los trabajadores de Cablevisión están ejecutando medidas de fuerza desde la mañana contra la empresa debido a una serie de demandas no cumplidas.


En la jornada de hoy, trabajadores de Cablevisión agremiados en el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SAT-SAID), dependiente de la Confederación General del Trabajo, están llevando medidas de acción directa luego de ver frustradas durante largo tiempo las negociaciones con la empresa.
En diálogo con el dirigente gremial Federico Crowder (foto superior), La polis interminable tomó conocimiento de la larga lista de demandas, que van desde incumplimientos hasta omisiones de Cablevisión. Algunas de los razones  concretas que motivaron la medida fueron:

§  La imposición de trabajo a “horario cortado” de los empleados administrativos a través de presiones;
§         Se están adeudando horas extras;
§    Las categorías en función no están encuadradas como corresponden;
§   Existencia de trabajadores no registrados en Beruti y Banderaló;
§         No reconocimiento de antigüedad;
§         No pago del carnet de conducir, acordado por convenio;
§         Incumplimiento de medidas de seguridad para trabajar en grúa;
§         Modificación arbitraria del horario de noticiero;
§         No inversión en equipamiento y redes;


Crowder destaca además el perjuicio generado por el incumplimiento de la  empresa al no ajustarse a la Ley de Medios. El no cumplimiento de la producción de ocho horas de contenidos locales (el tiempo de programación se ajusta a la cantidad de población) implica, según palabras del dirigente de SAT-SAID, “no contratar a mayor cantidad de personas, por lo que se ve afectada la posibilidad de sumar nuevos puestos de trabajo”. La jornada de reclamo finalizará en el horario de las 19 horas.





martes, 1 de mayo de 2012

El radicalismo busca una identidad


La Unión Cívica Radical enfrenta en su interior un intenso debate en torno a la redefinición de su identidad.


Todo partido tiene una causa que lo justifica, siendo ele elemento que motiva la adhesión del ciudadano y lo hace ser “parte” de esa “partición” de la sociedad que ese sensible a determinadas demandas.
Esto, que puede parecer una verdad de Perogrullo, no lo es tanto si consideramos la etapa en que se encuentra actualmente la Unión Cívica Radial, institucionalización de un movimiento social argentino ligado a garantizar la pureza del sufragio frente al fraude electoral practicado por el Partido Autonomista Nacional, de perfil oligárquico. Desde allí se dio expresión al descontento de la clase media -que aparecía como un fenómeno novedoso- y se persiguió la idea de una sociedad dinámica en el marco de un liberalismo progresista en su primer período. El espíritu de este partido, que ha variado en un movimiento revolucionario, un incipiente populismo nacionalista (yrigoyenismo), una reconciliación con la oligarquía (alvearismo), un nacionalismo social (Lebehnson), un desarrollismo (Frondizi), una democracia social (Alfonsín)  o neoliberalismo (De la Rúa), necesita ante tanta pluralidad de conversiones la vuelta hacia un programa que conforme a sus afiliados y pueda volver a ser opción para la ciudadanía. Desde la crisis de 2001, que lo encontró como partido de gobierno, el radicalismo ha ido sufriendo las consecuencias de no haber combatido la corrupción y el neoliberalismo  (promesas de la campaña presidencia de 1999)  al tiempo que no ha sabido acoplarse al sistema político frente al gran protagonismo del kirchnerismo resultando sus respuestas frecuentemente conservadoras y poco creativas, a modo de veto players (veto, acusación de “cortoplacismo” y demagogia, denuncia de “falta de seguridad jurídica”, etc.)
El contundente triunfo de Cristina Fernández y la baja adhesión a una fuerza política opositora para catapultarla como líder han obligado al radicalismo a buscar fórmulas que encaucen al partido en la construcción de un proyecto convocante. Han advertido así que el descontento social es mucho menor del previsto y que el candidato más favorecido en las elecciones de 2011, Hermes Binner, es quien ha hecho las críticas menos furiosas entre los opositores.
Es así como actualmente podemos hablar de tres corrientes internas:
-          La línea Alfonsín - Gil Lavedra, que buscaría el reposicionamiento de la conducción actual del partido buscando asumir la forma de un progresismo liberal antikirchnerista y sería capaz de plegarse al Frente Amplio Progresista ana condición de ocupar un rol protagónico. Es una línea fuertemente devaluada por ser responsables del desprestigio de la UCR que viró de una propuesta con matices progresista en el Acuerdo Cívico y Social a la conformación de un acuerdo electoral de centroderecha con Francisco De Narváez. 

-          La línea de Oscar Aguad, que promovería plegara al partido hacia una alianza de centro-derecha con el PRO del intendente de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri. Esta posibilidad es muy mal vista por quienes rescatan el pasado nacional y popular del radicalismo yrigoyenista, tradición que se vería ofuscada teniendo en cuenta la relevancia que ha tenido para el partido la lucha contra el orden oligárquico conservador.

-          La línea de Leopoldo Moreau, que buscaría retomar el espíritu nacional y popular del radicalismo originario, ha manifestado su apoyo a las políticas reguladoras y sociales del kirchnerismo propiciando un apoyo crítico a ciertas medias. De todos modos, la finalidad de Moreau sería renovar el programa y la dirigencia del partido. El 12 de septiembre de 2012, en el programa "Mañana más" (AM 890, Radio Nacional), fue consultado sobre las posibilidades de un acuerdo con el kirchnerismo, ante lo cual sostuvo que los movimientos populares tienen "enemigos comunes" y que el ex presidente Raúl Alfonsín pensaba en una confluencia entre quienes piensan parecido.
                                                                                                       
La posibilidad de debate y la variedad de corrientes expone dos datos contundentes interrelacionados: no hay un liderazgo indiscutible dentro de la UCR ni una propuesta lo suficientemente atractiva para concentrar la adhesión del electorado radical.
Si bien es cierto que en el electorado local -poco dado a las confrontaciones- la espectacularización de las discusiones y enfrentamientos que los dirigentes dan a conocer en los medios daña la imagen del partido, la ciudadanía debería celebrar el conflicto que está presente actualmente; es así que es válido  destacar los niveles de democracia interna de la institución que hacen posible emergentes creativos, la actualización programática, la posibilidad de reconocer y superar los errores cometidos y también la capacidad para cuestionar liderazgos, ideas y prácticas cuando estas no se ajustan o corresponden con los fines previstos.